Alergias alimentarias en niños


Especialistas remarcan que cerca de 250 mil niños en nuestro país sufren alguna alteración de este tipo. Además, reconocen que en todo el mundo están subiendo el número de casos y su severidad, por lo que es necesario prestar atención a los síntomas para detectarlos tempranamente.

Un niño pequeño se encuentra sano y, de repente, puede presentar hinchazón en labios o párpados, ronchas varias, vómitos, diarrea y hasta sangrado en la materia fecal: una batería de síntomas -solos o en conjunto- que suelen desconcertar a los familiares. Lo que podría estar sucediendo es que el niño haya ingerido un alimento y esté experimentando una reacción alérgica. Las alergias alimentarias son una condición en aumento que padecen cerca de 250 mil niños menores de 5 años en nuestro país y que, hasta su diagnóstico y tratamiento, pueden alterar dramáticamente la salud y la calidad de vida del niño y de su entorno.

Ante esta situación la Asociación Argentina de Alergia e Inmunología Clínica (AAAeIC) busca concientizar sobre la dimensión de estas afecciones y la importancia de su diagnóstico y tratamiento tempranos.

«La leche de vaca y el huevo, y, en menor medida, soja, trigo, frutos secos, pescados, mariscos y maní son los alimentos que más frecuentemente ocasionan este tipo de alergias, caracterizadas por una respuesta anormal y exagerada del sistema inmunológico ante la ingesta de esos alimentos», sostiene el Dr. Claudio Parisi, médico especialista en Alergia e Inmunología, ex presidente de la AAAeIC.

«Las alergias alimentarias se originan mayoritariamente por una condición genética de base y, la mayoría de las veces revierten solas con el tiempo, encontrando su período de mayor prevalencia desde el nacimiento hasta los 3 años», manifiesta la Dra. Karina López, médica especialista en Alergia e Inmunología Infantil, Directora del Comité de Alergias Alimentarias y Anafilaxia de la AAAeIC.

Sin embargo, los especialistas coinciden en que está reportándose a nivel internacional un incremento en la prevalencia, una mayor extensión de la afección en el tiempo y la presencia de casos más severos.

Otras situaciones que contribuyen o podrían predisponer al desarrollo de las alergias alimentarias son una mayor cantidad de nacimientos por cesárea, donde la microbiota del niño no recibe las bacterias buenas (y protectoras) que le confiere su paso por el canal vaginal en el parto, el uso temprano de antibióticos en el niño y la ausencia de lactancia materna.

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