Amores Inmigrantes


Relatos de amor verdadero que forjaron la historia de nuestro país. 

Textos. Revista Nosotros. Fotos. Gentileza de la autora.

Amores inmigrantes es el título del primer libro de Diana Arias. Contiene historias de amores reales ocurridas en tiempo de las grandes in migraciones, entre 1860 y 1945. Fue editado en una imprenta de libros de arte y contiene fotografías, cartas originales y detalles super románticos de quienes fueron sus protagonistas.

Esta dulce cosecha es el reflejo de una mujer que, antes de lanzarse al universo de la escritura, siempre sintió una profunda atracción por las historias de amor. Diana confesó que «un día sentí el llamado a la acción, a las palabras y empecé a escribir». Ese fue el momento exacto en el que comenzó a gestarse el libro que va por su segunda edición, por la gran aceptación que tuvo en un público lector cautivo y amante de historias tan reales como atrapantes. La primera edición se publicó en diciembre y se agotó en apenas 15 días.

Conversamos con la autora para conocer un poco más de los entretelones de estas historias que han trascendido su tiempo y llegan hoy a los lectores, en formato de amoroso libro.

¿Es este tu primer libro?

-Sí. Es mi primer libro. Si bien acompañé el proceso de creación de otros autores, fue como colaboradora o editora literaria. Amores inmigrantes es mi presentación en sociedad como escritora.

¿Cuál es la inspiración que te llevó a soñarlo?

-El amor por las historias de vida. Desde siempre leí y me interesaron las biografías de personas reconocidas, pero lo que más me gustaba de ellas era su parte cotidiana. Lo que las volvía humanas, por eso escribir sobre personas comunes que vivieron de manera extraordinarias.

Siempre soñé investigar y escribir sobre esto, y el marco de la inmigración en Argentina tiene muchas historias que me inspiraron.

¿Cómo fue el proceso de investigación y documentación de Amores inmigrantes?

-Ahí sale a la luz mi alma periodista, comunicadora. Me encanta preguntar, desentrañar misterios y compartir con otros el trabajo. Por eso, cada historia significó una familia, un grupo nuevo de gente en mi vida. De una manera íntima y emocional. Tuvimos entrevistas presenciales y otras por videollamadas, viajes en Argentina a buscar testimonios y registros. Realicé mucha investigación a través de libros e internet, me contacté con organismos que me brindaron información del contexto histórico.

En mi teléfono tengo grupos de Whatsapp con las familias de Amores inmigrantes y cada nueva fotografía, carta o dato fue un disfrute, una celebración.

¿Qué te motiva a escribir?

-Leer y escribir han sido parte de mi vida desde siempre. Me motiva escribir porque es construir. Dejar plasmadas estas historias conlleva la idea de legado para las generaciones futuras.

¿Quiénes son tus influencias o referentes?

-Las escritoras Emily Dickinson, Jane Austen y las hermanas Bronte. También Victoria Ocampo o Gabriela Mistral.

Actualmente me inspiran personas que transformaron sus realidades porque tuvieron un propósito claro: Michelle Obama, Andy Stalman y Audrey Azoulay, la actual presidente de la Unesco.

«Estoy disfrutando enormemente el proceso de Amores inmigrantes, me estoy ocupando de comunicarlo y contagiar toda la magia que encierra el libro. Pero a través de mis redes, estoy invitando a descendientes de inmigrantes a que me cuenten las historias de sus antepasados. Quiero ser la escritora de todas las historias de amor posibles, de esas protagonizadas por seres comunes que vivieron experiencias extraordinarias. Amores inmigrantes es un humilde legado para mi país», cierra Diana.

Sinopsis de las historias

Nellie y Johannes

—Dinamarca—

En 1917, Nellie Nielsen llegó a la Patagonia Argentina, divorciada y con Margarita en brazos, su pequeña bebé. El paisaje imponente de la Cordillera fue su hogar, en donde una familia de terratenientes la había contratado como institutriz.

Su formación y devoción por la lectura hizo que pocos años después buscara un nuevo destino en Buenos Aires. En la capital porteña, conoció el ambiente glamoroso de la ciudad y se relacionó con la poeta Alfonsina Storni. Un viaje a Europa tan querido como inesperado fue el escenario para conocer a su gran amor y compañero, Johannes Larsen.

Eleonora y Vladimiro

—Italia y Ucrania—

Vladimiro y Eleonora se conocieron en Roma, durante la Segunda Guerra Mundial. Él escapaba del ejército nazi, y ella, de las rejas de la tradición.

Desde su Ucrania natal hasta Italia, Vladimiro Markon combatió primero en la guerra de Finlandia y luego fue prisionero en los campos de concentración alemanes. A pesar de todo, forjó una entrañable amistad con otro prisionero con el que escaparon juntos.

Cuando se enamoró de Eleonora, le aseguró que con ella se iría hasta el fin del mundo. No imaginó cuán real sería esa promesa.

Amor en Bella Vista

—España—

Amor y tragedia en el imperio Bella Vista. La provincia de Tucumán es el escenario de esta historia que une continentes y forja lazos inimaginables.

Manuel García Fernández —el asturiano— fundó un ingenio azucarero que marcó una etapa de la historia nacional. La sociedad conservadora, los derechos de los zafreros y la educación son parte de este relato novelesco.

Enriqueta y Alfredo

—España—

Cuando la joven y atractiva Enriqueta Bonora llegó a su casa, no imaginó que su vida estaba a punto de cambiar para siempre. La confusión con su prometido Alfredo Arias y la propuesta matrimonial de otro hombre dan inicio a desencuentros que durarán veinte años.

Un castillo, una estatua y una estancia. Tres maridos y un rechazo monumental son parte de la historia de Enriqueta, una mujer que supo ganar su espacio en una sociedad manejada por hombres.

Shigejiro y Shizuko

—Japón—

Durante la Segunda Guerra Mundial, un soldado del Ejército Imperial Japonés y la operadora de una empresa de telefonía vivirán un amor sin fronteras. Shigejiro y Shizuko desafiarán el dolor más grande juntos y serán rehenes del destino hasta que la Argentina se presente como una nueva oportunidad.

Vinko y Elena

—Croacia—

Vinko se despidió de Elena en el puerto de Crikvenica, en 1912. Estaba contratado por una empresa para levantar la «piedra movediza» de Tandil, que se había desplomado en febrero de ese año.

Reuniría el dinero suficiente para pagar el pasaje de su esposa, y juntos formarían una familia en la Argentina. Elena permaneció en su pueblo y, para sobrevivir durante la Primera Guerra Mundial, traficó telas en la frontera con Italia. El destino los separó durante casi una década. Un faro, frente al océano Atlántico, sería testigo del reencuentro.

Erna

—Alemania y Luxemburgo—

Los festejos del centenario de la Revolución de Mayo en 1910 y la fundación de un pueblo del sudoeste bonaerense en 1912 son los escenarios de la historia de Erna Konig. La ciudad y el campo, la fascinante ciudad y la paz de la naturaleza son el marco de este relato que se transmite hasta sus bisnietos.

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