Asesinato de un visionario de la moda: 20 años de la muerte de Versace


Por Christina Horsten

(dpa)

 

Gianni Versace había ido en numerosas ocasiones a comprar revistas, igual que la mañana del 15 de julio de 1997, hace veinte años. Cuando volvía, ante la puerta de su mansión Casa Casuarina junto a la playa de Miami, alguien disparó. Dos de las balas alcanzaron al exitoso diseñador italiano de 50 años en la nuca y éste se desplomó ensangrentado sobre los escalones de mármol.

 

Horas después sus fans llenaban la entrada de la Casa Casuarina con cientos de flores, velas, peluches y mensajes. Al funeral de Versace, celebrado unos días después en la catedral de Milán, asistieron estrellas como la princesa Diana, el músico Elton John y la modelo Naomi Campbell.

 

El carismático visionario de la moda era una estrella del mundo de la moda, se presentaba como “el rey del sol” y había mostrado al mundo su riqueza.

 

“En el 20 aniversario de su muerte se le echa tanto de menos como siempre”, dijeron su hermana Donatella, su hermano Santo y su nieta Allegra en Twitter.

 

El asesino fue identificado pocos días después: Andrew Cunanan, un hombre de 27 años que ya había matado antes a otras personas y que una semana después de asesinar a Versace, se suicidó con la misma pistola. Víctima y asesino no se habían conocido nunca.

 

“Los investigadores no tenían nada que indicara un motivo concreto”, dijo recientemente el experto en criminalística John Kelly a la revista People.

 

“Creo que quería hacerse famoso. Su objetivo era matar a una persona famosa. Lo hizo y se convirtió en tristemente célebre”.

 

Versace descubrió cuando era pequeño su pasión por las telas y los vestidos en el taller de confección de su madre en Regio de Calabria, en el sur de Italia.

 

A principios de los años 70 se mudó a Milán y comenzó a crear moda con pompa, glamour y sensualidad -la antítesis de la estética de elegancia que proponía Giorgio Armani.

 

“Armani viste a la esposa; Versace a la amante”, se decía. “La cuestión no es si una chica con minifalda es una puta, sino lo que piensa la sociedad de ello. Con mi trabajo trato romper con estos patrones de pensamiento”, dijo Versace una vez en una entrevista.

 

Con el paso de los años creó una empresa de moda enorme en la que también trabajaban su hermano Santo y su hermana Donatella. Pero cuando murió y se leyó el testamento todos se sorprendieron al saber que su nieta Allegra heredaría el 50 por ciento de la empresa. El resto se repartiría entre Santo y Donatella, quien actualmente se encarga del aspecto creativo de la marca.

 

“Mi hermano era un genio. Yo no lo soy. Pero Gianni era el mejor profesor que podría haber tenido”, dijo ella.

 

Continuar con la firma no fue fácil. Los primeros años se caracterizaron por las críticas a los nuevos diseños, las reestructuraciones y las deudas.

 

Hubo que vender la mansión de Versace en Miami, con tres plantas, diez habitaciones, once baños y una piscina con motivos dorados, en una parcela de 2.200 metros cuadrados. En 2013 la compró el empresario del sector de la moda y hotelero Joe Nakash por 41,5 millones de dólares después de que el dueño anterior, el empresario de las telecomunicaciones Peter Loftin se declarara insolvente.
Casa Casuarina es actualmente un hotel de lujo en el que una noche cuesta varios cientos de dólares. El restaurante se llama Gianni’s.

 

La historia de la vida y la muerte de Gianni Versace se está rodando y será emitida el año que viene en la televisión estadounidense. La actriz española Penélope Cruz, ganadora de un Oscar, será la encargada de interpretar a Donatella y el actor venezolano Édgar Ramírez encarnará a Gianni Versace en “The Assassination of Gianni Versace: American Crime Story”.

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