Buenos hábitos que duran para siempre


A diferencia de las dietas de moda, que siempre tienen un punto final, una alimentación sana, variada y completa es la mejor opción para lograr un peso saludable a largo plazo. Así lo explica la nutricionista Laura Romano en esta nota.

Textos. Marina Zavala. 

¿Por qué a pesar de fracasar una y otra vez en el intento de llegar al cuerpo perfecto a través de innumerables dietas de moda, se vuelve a caer en ellas en la búsqueda de una vía rápida para bajar de peso?

Laura Romano, nutricionista (MN 5992) y creadora de la cuenta de Instagram @integralnutricion tiene algunas explicaciones para esta inquietud y, sobre todo, una propuesta superadora que apuesta a los buenos hábitos de alimentación para tener un cuerpo saludable. En esta entrevista charlamos con ella sobre las dietas, la búsqueda del peso ideal y el camino más sano para lograr nuestros objetivos.

LAS DIETAS TIENEN UN FINAL 

“Creo que seguimos cayendo en las dietas por dos cosas en particular. Por un lado, porque las cantidad de propuestas basadas en los buenos hábitos es ínfima comparada con las millones de dietas que existen desde hace mucho tiempo”, ensaya Laura, quien asegura que se trata de una competencia desigual.

“Por otra parte -agrega- la dieta tiene el atractivo de un descenso rápido de peso. Siempre digo que la diferencia es que los hábitos son para toda la vida y las dietas no, pero no negamos que estas te hacen bajar rápido. Entonces en un acto desesperado, si nos dicen que se puede bajar 10 kilos en un mes, somos capaces de hacer cualquier cosa”.

La nutricionista insiste fervorosamente desde su libro -editado el año pasado por Planeta- y sus redes sociales en que “las dietas tienen un final”. Y explica el por qué: “La dieta no es sostenible. Cuanto más restrictiva es, más vas a bajar de peso y más rápido lo vas a hacer; pero también más rápido vas a volver a subir porque la vas a abandonar. Cuanto más te hace bajar, más te va a costar mantenerla”.

CONECTAR CON EL CUERPO

“Las dietas se enfocan en sacarte alimentos, yo creo que la cuestión está en la cantidad. Soy muy hincha con esto porque es un factor determinante. Cuánto comés, es cuánto pesás. Si comés mucho, pesás mucho; si comés poco, pesás poco. No hay mucha ciencia, es simple. Nos quemaron tanto la cabeza con las dietas, los productos light, con tanta basura y mentira en el medio, que perdimos el sentido común”, insiste la nutricionista.

Por eso aclara que en un primer momento no pide a sus pacientes restricciones de algún tipo de alimentos o que tomen dos litros de agua. En cambio se enfoca en que achiquen la porción al comer y comiencen a conectar con su cuerpo: “Si comés dejando un huequito en la panza, te aseguro que vas a bajar de peso porque vas a comer menos de lo que tu cuerpo necesita”. 

LA OBSESIÓN DEL PESO IDEAL

La carrera hacia el cuerpo ideal es una competencia desgastante que -por diversas razones- casi nunca tiene el final esperado. La sociedad, los altos parámetros de belleza y la autoexigencia la impulsan. Pero muchas veces son los mismos profesionales quienes ponen la vara muy alta.

Para Romano estas pretensiones desmedidas son señales de alarma: “Uno va a un nutricionista y confía en él. Pero muchas veces este está con la tablita del peso ideal o del IMC (Índice de Masa Corporal) sin tener en cuenta de dónde viene esa persona o cuánto viene bajando. La línea entre llegar al peso ideal y volver a recuperar el peso perdido es muy delgada. Así vemos tremendos rebotes de peso por querer esforzarse más y más. Porque a lo mejor te faltan 10 kilos para llegar al ideal, pero habías bajado 30. ¿Y sabés cuánto ganas en salud habiendo bajado 30 kilos? Entonces, el paciente se exige, no disfruta y termina rebotando”, aclara la nutricionista.

“También -agrega- que tengo pacientes jóvenes con cuerpos divinos que siempre quieren más. Pero cuando van creciendo empiezan a pensar: ¿de qué me quejaba? Si no empezamos a disfrutar ahora, nos vamos a quejar toda la vida y nunca vamos a disfrutar de nuestro cuerpo”.

Romano trabaja especialmente con sus pacientes sobre este último punto y con la mirada puesta en bajar la exigencia, no ponerse como objetivo un peso ideal, ir tras metas cortas y disfrutar el paso a paso. “Esto te permite enfocarte en lo que realmente importa que son los hábitos: hacer el desayuno y la merienda, no saltear comidas, darte los gustos, controlar la porción. Así el peso va a acompañar solo”.

Laura Romano es licenciada en Nutrición y autora del libro «Las dietas tienen un final» (Planeta, 2020)

REDES. “Arranqué en las redes por pura necesidad, en el 2015, cuando recién comenzaba a surgir Instagram. Se había armado un mundillo de ‘chicas fit’ que mostraban sus comidas y su entrenamiento. Todavía no existía el término ‘influencer’ pero ellas ya estaban influyendo en muchas mujeres y decían cosas que no estaban buenas, daban un mensaje un poco extremista y restrictivo. Entonces me puse a cocinar -algo que me encanta- y subir recetas, agregando el plus nutricional. También empecé a cuestionar algunos mitos de nutrición que nos han impuesto. De a poco crecieron los seguidores de forma orgánica. Me volví un poco fan de las redes, pude ver qué era lo que la gente quería”.

FEEDBACK. “En las redes me muestro tal cual soy, muy sociable, espontánea y empática. Antes de subir un video pienso en cómo le puede llegar a caer a las personas. Por eso no voy a los extremos ni tampoco tomo posturas fundamentalistas, no me gusta. Por otro lado, muestro un contenido sano porque no genera rivalidades ni odios. Entiendo lo que es romperle el mito a una persona que es abanderada de determinado tipo de alimentación, no le podés decir que lo que hace no sirve para nada. Creo que ese es un poco el secreto del feedback con mis seguidores”.

CREAR EN COMUNIDAD. Junto a su comunidad de Instagram Laura Romano creó Íntegra, una marca de productos de alto valor nutricional: bajos en azúcar, altos en proteínas, altos en fibra y elaborados con ingredientes 100 % naturales. “Fue un proceso súper gratificante. Todo nació de querer crear la barra perfecta con una la tabla nutricional ideal porque nunca encontraba una opción que pudiera recomendar a mis pacientes”. De esta inquietud surgieron las primeras pruebas hasta llegar a la receta perfecta. Sus seguidores se involucraron tanto en el proceso que terminaron participando de la elección del nombre, los sabores y hasta el pack de los productos. 

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