Buscando el equilibrio entre el arte y los outfits


Inquieta, emprendedora y observadora. Desde Firmat, Noelia Maximino se posiciona en las redes sociales para hablarle con sinceridad a las mujeres, redefiniendo viejos conceptos que giraban alrededor del mundo de la moda.

TEXTOS. Pablo Rodríguez. FOTOS. Patricio Murphy.

Desde hace algunos años (no tantos), lo que autores como Paula Sibilia definen como la «instagramización del mundo», de la vida cotidiana y del «yo» de cada quien, es una tendencia que percibimos y palpamos a diario. La perfomatización de «personajes espectaculares, pero realistas en las redes sociales de internet», dice la antropóloga y comunicadora, son características de las subjetividades contemporáneas.

Un poco de estas aristas, supo apropiárselas y sacarle provecho la asesora de imagen radicada en la ciudad de Firmat, Noelia Maximino (36). Puede decirse que «aprendió a vivir de formas cada vez más visibles y en virtual contacto con un público» –retomando nuevamente a Sibilia- para encontrar el punto medio que une al arte con la moda, pero que en simultáneo, acaba con viejos estereotipos.

Inquieta, emprendedora y observadora, se posiciona en las redes sociales para hablarle con sinceridad a las mujeres, redefiniendo viejos conceptos que giraban alrededor del mundo de la moda. En definitiva, se apoya en la reinvención de la corporalidad femenina, acercando propuestas superadoras a la «tiranía de la moda y la belleza».

Abiertamente, se planta frente al culto de los cuerpos. Quizás tomó nota de los empoderamientos y las luchas de las mujeres por el más básico de los derechos que, a decir de la escritora estadounidense Naomi Wolf, es el de decidir libremente sobre sus cuerpos sin imposiciones sociales, culturales, políticas y económicas.

«Investigué para darle un foco más profesional a lo que era mi trabajo en el comienzo. Soy bien acuariana, amo la originalidad y ser creativa», recuerda de sus años formativos como asesora de imagen. De hecho, los conocimientos los adquirió en la Maison Aubele de Carolina Aubele, a quien considera un gran referente dentro de la asesoría.

LO QUE YA NO ES

Noelia, reconoce que a la moda siempre se la vio algo frívolo, porque «se la vendió así» y no porque lo sea: «El mundo de la moda en la década de los 90 hasta no hace mucho tiempo atrás era muy diferente, desde los estereotipos impuestos por la sociedad, las primeras marcas mundiales y los diseñadores más reconocidos que nos hicieron creer que para lucir bien teníamos que ser una barbie girl. Buscaban personas que midan al menos 1,70 y cuyas medidas sean 90-60-90. Quien no entraba en esas medidas estaba lejos de ser una mujer bella».

Y de esa realidad, no estuvimos nunca lejos. «Ni hablar el tema del peso corporal, eso dejó secuelas en muchas mujeres. Creo que se ponía a la belleza y a la moda en lugares a los que solo llegaban quienes tenían dinero para comprar esas prendas o quienes estaban dispuestas a dejar sus vidas en gimnasios o con dietas».

Por eso, asegura que muchos de estos prejuicios van quedando atrás a través de campañas de concientización y movimientos que se generaron en distintas plataformas.

«La gente está entendiendo o mejor dicho percibiendo a la moda y la belleza desde un lugar más sano y natural, al cual todos podemos tener acceso. Sobre todo, entendiendo

que la belleza más real y la que conquista al otro no es la que podemos comprar porque termina siendo ficticio. Nos tenemos que aceptar tal cual somos».

LA MEDIDA JUSTA

Casada y mamá de un pequeño de 2 años y medio, dice que a través de Instagram (@noeliamaximino_) trata de hablarle a las personas «definiendo objetivos de vida, cosas que sean representativas» y así por ejemplo (con la ropa) «construir un guardarropa acorde, que sea funcional». Asegura que «no va más comprar ropa para llenar el placard» si son prendas que no van a usarse «o solo» tener presente a un 10 % de ese total.

«Entonces yo lo entiendo como una expresión de arte porque uno puede en el vestir combinar cortes de prendas, géneros y complementar el outfit con un buen peinado, elegir los zapatos acordes a ese look, el make up, los accesorios. Es arte puro que se trabaja, se aprende y se implementa, con algunos tips y herramientas», describió.

De hecho, insiste en que cualquier persona puede «verse bien con poco», sin enloquecer en el intento. «Hay que ir atendiendo a las necesidades que tenemos. Si bien subo muchos videos de prendas que se usan y publicito locales comerciales de ropa, siempre aclaro que lo importante es que se compren esas prendas que las representan, que vayan con su estilo personal y no aquellas que solo son pura moda porque debemos poner la moda en función nuestra y no nosotras en función a la moda. Es lo primordial para mí», valoró.

La firmatense reconoce que se siente sumamente cómoda en su profesión porque «tiene herramientas» para ayudar a potenciar a una mujer. «Yo soy una persona muy sensible y hasta vulnerable. Creo que ese es mi valor agregado. Y hoy lo puedo ver como lo que me hace analizar el mundo diferente y poder llegar a los demás desde otro lugar».

Y continúa: «Pienso que justamente la importancia de la autoaceptación y valoración de uno mismo, es un punto en el que yo vengo trabajando desde hace rato. Por eso pienso y siento que puedo ayudar alguien más. No solo con lo estudiado sino también con lo vivido».

Quizás una de sus fortalezas, es la posibilidad de derribar mitos. «Eso me divierte. Así nos ayudamos entre todas a vencer pequeños prejuicios que en este caso tiene que ver con la moda. Pero se tocan temas muy serios y profundos también. Por eso creo que la actitud es todo».

Y agrega: «Creo que las redes nos dan esa oportunidad de poder mostrarnos tal cual somos y dejar nuestro sello personal. Hay buena llegada con las personas, pero es algo que siempre fue así porque me muestro como soy. Vinculo mi trabajo con mi vida personal y quizá eso tiene más llegada. Hago cosas que para mí son muy simples y me dicen que no se animan. Todas somos mujeres reales y bellas por naturaleza».

Finalmente, reflexionó: «En este tiempo de profesión aprendí que la imagen que tenemos de nosotros mismos es súper importante potenciarla. No solo con la ropa, sino con todo lo que hacemos. Es un combo que para que funcione tiene que salir completo.

Se aprende. Si hay perseverancia, crees y confías en vos mismo, el universo de verdad te pone a disposición todo. Yo no creo en la suerte, creo en el trabajo, la constancia y la forma de pensar en uno mismo para que vayamos y lleguemos donde nos proponemos».

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