Candombe + rock + fútbol = Mediocampo


Si bien este es el quinto disco grabado por Jaime Roos, en algunos de sus aspectos este trabajo constituye en un verdadero punto de partida de su carrera musical.

Por Enrique Madeo.

 

Si de música se trata, la década del 80 -por lo prolífera- pareció haber durado mucho más de diez años. Además, y a raíz de aquella absurda decisión de los gobernantes de turno prohibiendo la emisión de música en idioma sajón entre nosotros, se logró como efecto indirecto la masiva difusión de lo nuestro: del folklore, de movimientos como el llamado rock nacional, de otros regionales como la trova rosarina o el de los músicos cordobeses, y en general, una casi exagerada atención a los músicos de habla hispana.

 

En el transcurrir de esos años, y en medio de aquella vorágine en la cual la grabación de discos superaba a su propia difusión, llegó hasta mis manos un vinilo en cuya portada se observaba el perfil de un personaje luciendo una casaca de fútbol, y dada su posición se podía observar un número 5 en su espalda.

 

El personaje era Jaime Roos, la camiseta era de Fénix, un club de fútbol del Uruguay, y el título del disco era Mediocampo.

 

La única noticia que tenía de aquel disco era una nota que se había publicado en Crisis, revista de periódica circulación por aquellas épocas, en la cual se referenciaba a Jaime Roos signándolo como el precursor de un movimiento musical que integraba al candombe con la murga y el rock, desde un lenguaje urbano cargado con matices callejeros, carnaval, fútbol y minuciosas descripciones de personajes y lugares del Uruguay.

 

Volviendo a su portada y observándola con suma atención, desde un lenguaje puramente futbolero, el número 5 se constituye en el eje central de su estética gráfica. Más aún, en la contraportada el mismo Roos extendiendo su brazo izquierdo y abriendo su mano, con sus cinco dedos insiste acentuando esa idea. Además, el lucimiento de la casaca de Fénix no fue casual. Muchos le han atribuido un simbolismo, el de renacer de las cenizas, vinculándolo a la inminente reapertura democrática por esos años en el Uruguay como así también a la vuelta de Roos a su país.

 

Aquel vinilo era todo un misterio a descubrir. Cuando lo comencé a escuchar, mis incertidumbres lejos de disiparse, crecieron.

 

En su apertura, Jaime Roos acompañado por Repique, su grupo base, le dedica una canción a Durazno y Convención, la intersección entre esas dos calles de Montevideo que lo vieran crecer. El tema comienza con un instrumentado aire de candombe y el pregón de un diariero, Enrique Maturro, que le brinda un genuino marco callejero, dándole pie al ingreso vocal de Roos.

 

El intérprete prosigue contándole al mundo historias de su Uruguay puertas adentro, de personajes como la abuela ancestral de Victoria Abaracón (con el aporte vocal de Eduardo Mateo), o la “flaca diquera, la del Calabró” de Luces en el Calabro. Se suma también la voz de Laura Canoura en la balada romántica Si piensas en mí y la interpretación de toda una selección de notables en Tal vez Cheché, dando así cierre al final del Lado A.

 

Al dar vuelta el vinilo, en el Lado B las sorpresas no decaen. Un comienzo murguero con la presentación de la Falta y Resto en la interpretación de Los Futuros Murguistas; un marcado aire a la música inglesa en Nunca fuiste al cine con el recordado solo de guitarra de José Pedro Beledo y después, Una vez más que es el tema que nos conduce hacia el final. Aquí es donde quizás nos espera la mayor de las sorpresas: Pirucho; tema dedicado a Homero Diano, uno de los amigos del barrio Sur y Palermo. La primera parte de la letra fue la adaptación a una carta que el propio Diano le enviara a Roos cuando éste estaba exilado en Ásterdam. En su ejecución instrumental Roos contó por primera vez con una verdadera cuerda de tambores y con la participación en teclados de Hugo Fattoruso, quien toca leyendo la letra para entretejer comentarios musicales sobre las palabras. El tema tiene un extenso y sugerente final instrumental.

 

Si bien es cierto que Mediocampo es el quinto disco grabado por Jaime Roos, en algunos de sus aspectos el mismo se constituye en un verdadero punto de partida de su carrera musical. Por ejemplo, la inclusión de cuerdas de tambores y el debut en los teclados de Hugo Fattoruso. En otros reafirma estilos, una decidida inclinación murguera, sólidas raigambres “Beatles” y la especial costumbre de pasear por los más variados géneros… pop, baladas románticas, milongas y siempre exhibiendo una apertura musical y un estilo que con los años lo consagraron como uno de los bastiones de la cultura latinoamericana.

 

Además de su emisión en vinilo, Mediocampo salió a la venta en CD hace ya algo más de quince años.

 

Ficha técnica

Mediocampo fue grabado en La Batuta, Palacio Salvo, Montevideo, Uruguay entre abril y agosto de 1984.
Jaime Roos: Voz, coros, guitarra, bajo.
Jorge Vallejo: Voz y coros.
Alberto Magnone: Piano y teclados.
Andrés Recagno: Bajo y coros.
Gustavo “Cheché” Etchenique: Batería.
Estela Magnone: Teclas, voz, tecla “acordeón”, coros, piano.
Mariana Ingold: Coros.
José Pedro Beledo: Guitarra, guitarra solista en Nunca fuiste al cine.
Washington Luna: Voz.

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