Club de lectura


Esta semana les voy a recomendar a una escritora que se encuentra dentro de mis autoras preferidas: Clarice Lispector.
Por Romina Santopietro

No sugiero un libro puntual porque, afortunadamente, hay muchas y variadísimas ediciones de recopilaciones de los cuentos de Clarice.


Editorial Siruela publicó recientemente un volumen con sus 84 cuentos, pero se encuentran otras ediciones -por ejemplo, las de Alfaguara- con historias seleccionadas.


A cualquiera que le puedan echar mano, no lo duden. Si ya la conocen, tiene que estar en los anaqueles de su biblioteca. Y si todavía no leyeron nada de ella, sus cuentos son una excelente manera de comenzar.


Cuando hablamos de las escritoras más relevantes del panorama internacional a lo largo del siglo XX, es imposible esquivar el nombre de la brasileña Clarice Lispector. Propietaria de una poética personalísima, desarrolló durante varias décadas una extensa obra compuesta por novelas, libros infantiles y algunos de los relatos más fascinantes de la literatura contemporánea.


Autora de brillantes relatos que figuran entre los más emblemáticos de la literatura brasileña, Lispector está unánimemente considerada como una de las más importantes voces de la literatura desde que en 1943 apareciera publicado su primer texto.


Sus cuentos son la muestra reconocida como la vertiente más rica, fascinante y acabada de su obra.


Los cuentos de Lispector describen un suave movimiento pendular entre la realidad externa y la interna; entre lo objetivo y lo subjetivo; entre la materialidad del mundo físico y la noche del cuerpo, condenado a metamorfosearse en la noche del alma. En ese minúsculo movimiento, apenas perceptible, está el cuento.


Hay que advertir que Lispector no es para todo el mundo. A aquellos que piensan que el deber de la ficción se limita a contar una historia, la pluma de Clarice puede producirles una cierta irritación. Pero así es. Lispector reclama lectores cómplices y exigentes, anticonvencionales y activos, dispuestos a entrar en el juego que ella propone y dejarse sorprender por lo inesperado, lo turbio, lo hermoso y lo salvaje.


Los mejores cuentos de Lispector sumergen al lector y dejan que el misterio respire y se realice en el tejido mismo del relato.


Su mirada atenta y muchas veces irónica a menudo hacen un guiño cómplice al lector que se deja seducir por las historias que ella propone.


Para leer cuando necesitamos transportarnos de lo que nos rodea: una fila interminable, una sala de espera abarrotada, un viaje sin nada que mirar a través de las ventanillas o una noche de insomnio en medio de las sábanas revueltas.

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