Club de Lectura


Esta semana venimos con una joyita entrañable. Una historia agridulce con personajes inolvidables, que descubrirán para nosotros “La mecánica del Corazón”.

Por Romina Santopietro.

 

En la noche más fría del año, un niño nace en la casa de la Doctora Madeline. Su madre es casi una niña que juega a tener un bebé, pero la tarea la supera. El frío caló el alma de esta madrecita y con un suspiro, deja a su niño.

 

Madeline descubre que el bebé tiene el corazón congelado, por el frío de esa noche inclemente y por el del corazón helado de su madre. Dispuesta a salvarlo, reemplaza el corazón de hielo por un reloj cucú en miniatura. Este es el principio de la maravilla en este relato.

 

Madeline cría al bebé, Jack, como su hijo, lo ama y le ajusta las agujas para que su reloj-corazón siga latiendo regularmente. A ella le encanta remendar personas, es una combinación de médica-científica-ingeniera-comadrona que, en el Edimburgo del siglo XIX sería fácil confundir con una bruja. Convive con un gato negro con modales de lord inglés y guarda sus lágrimas en frasquitos de cristal con los que se prepara cócteles en las noches. Como comadrona ayuda a traer al mundo a los hijos de las prostitutas, las desamparadas, las desangeladas. Una de ellas fue la madre de Jack. Madeline también es especialista en prótesis mecánicas, ojos de vidrio, piernas de madera… y corazones de cucú.

 

Este corazón en particular, el de su hijo del alma, marcha como un perfecto reloj suizo… siempre y cuando su portador no se enamore. Un leve suspiro, el más dulce beso, puede descalibrar el pulso de Jack.

 

Y lo terrible sucede: Jack se enamora de una cantante de flamenco corta de vista, que le hace sentir las primeras emociones y desfasa su reloj. Saltan las agujas, el cucú enloquece por amor y Jack colapsa.

 

“Recuerda que tu corazón no es más que una prótesis, es infinitamente más frágil que un corazón normal, y me temo que siempre va a ser así. Los mecanismos de tu reloj no filtran las emociones como lo harían los tejidos de un corazón normal. Es absolutamente necesario que seas prudente. Lo que ha ocurrido cuando has visto a esa pequeña cantora confirma lo que temí: el amor es demasiado peligroso para ti”, declara angustiada Madeline.

 

Es demasiado tarde. Jack buscará sin descanso a su amor de ojos miopes y voz de ángel.
Tendrá muchas aventuras que comprometerán el tic tac de su pecho y enfrentará a un rival por el amor de la cantaora y también al miedo de dejar de sentir.

 

Esta travesía creada por Mathías Malzieu está plagada de poesía, no sólo en la historia sino también en los ambientes que describe. Hay personajes inverosímiles, desopilantes, otros adorables y unos villanos francamente detestables. La magia sobrevuela sutilmente todo el relato y si uno permite que la historia lo seduzca, termina enamorado de esta joyita.

 

Tiene una película de animación que es otra joya, si pueden, mírenla. Es muy bella y complementa la lectura del libro. Además, la música fue escrita también por Mathias Malzieu, que es el cantante de la banda Dionysos… si no me gustaran tanto sus libros le agarraría inquina por ser tan talentoso.

 

Para leer -o ver- cuando tengamos ganas de perdernos en una original historia de amor. O simplemente para disfrutar de una historia bella.

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