Club de Lectura


Esta semana venimos con uno de los thrillers que renovaron el género. Suspenso psicológico a full.

Por Romina Santopietro.

John Katzenbach se forjó con esta novela su fama de excelente escritor de thrillers psicológicos y de suspenso.
“-Feliz 53 cumpleaños, doctor. Bienvenido al primer día de su muerte. Pertenezco a algún momento de su pasado. Usted arruinó mi vida. Quizá no sepa cómo por qué o cuándo, pero lo hizo. Llenó todos mis instantes de desastre y tristeza. Arruinó mi vida. Y ahora estoy decidido a arruinar la suya”.

 

Así comienza el anónimo que recibe Fredrerick Starks, psicoanalista con una larga experiencia y una tranquila vida cotidiana. Starks tendrá que emplear toda su astucia y rapidez para, en quince días, averiguar quién es el autor de esa amenazadora misiva que promete hacerle la existencia imposible y matar a su familia.

 

En la historia seguimos de cerca a Ricky Starks, un psicoanalista que al comenzar el libro cumple 53 años. Como regalo de cumpleaños y antes que termine la última sesión del día recibe una carta. En la misma, alguien de su pasado, le desea feliz cumpleaños y le da la bienvenida al primer día de su muerte. El presunto asesino le cuenta que lo ha estado observando y que llegó a la conclusión que matarlo sería muy fácil así que en su lugar prefiere que él mismo se suicide. Le da un margen de 15 días para que descubra su identidad, si falla y no se suicida, en su lugar va a matar a algún miembro de su familia. La carta está firmada con por Rumplestiltskin.

 

Los 15 días de plazo se pasan en un suspiro y Ricky no logra descubrir casi nada concreto. Además en esas dos semanas se presenta una joven muy linda que se hace llamar Virgil y le asegura que ella será su guía hacia el infierno. Virgil no es la única sorpresa que Ricky tiene en esos días. El señor R, como Virgil llama a su jefe, y sus secuaces llevan a cabo una serie de acciones para arruinar la vida de Ricky, desde meterse con sus finanzas hasta desprestigiarlo en su trabajo y, obviamente, terminar volviéndolo paranoico. Cualquier cosa que Ricky haga para tratar de descubrir la identidad de Rumplestiltskin, este ya se le adelantó.

 

El libro se divide en tres partes, cada una tiene una función diferente y cada una agrega algo nuevo.
Un repaso rápido por los personajes. Ricky es un tipo aburrido y rutinario. Desde la muerte de su esposa, un par de años atrás, se sumió en su trabajo y se alejó del mundo. Ricky evoluciona y cambia bastante en la novela, empieza siendo un tipo predecible para terminar convirtiéndose en alguien más inteligente y un poco vengativo. Virgil es atrevida y suspicaz. Merlin (otro de los secuaces) es un gordinflón sinvergüenza y directo, no tiene pelos en la lengua. Y Rumplestiltskin es escurridizo y no sabemos nada de él hasta el final.

 

Por momentos uno se enoja porque Ricky es tan poco perceptivo, se supone que siendo psicoanalista la percepción es su fuerte, sin embargo hay muchas cosas que resultan obvias por momentos y a él se le pasan completamente por alto. En ese momento pasamos de ser lectores que espían desde lejos al protagonista, a querer pararnos frente al imaginario psicoanalista, tomarlo delicadamente por los hombros y sacudirlo sin compasión, a ver si se aviva.

 

Pero es justamente este aspecto lo que nos da la pauta que la novela está bien escrita: nos metemos en el relato y no lo podemos soltar. Si no leyeron nada de él, es un libro perfecto para empezar.
Para leer cuando tengamos tiempo o en fin de semana, de lo contrario, al otro día vamos a llegar al laburo sin haber pegado un ojo. Una vez que se empieza, no se puede soltar. ¡Están avisados!

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