Club de Lectura


Esta semana desde la revista celebramos a la mujer, por eso el club hoy se nutre de sugerencias de libros escritos por mujeres y que también nos tienen como protagonistas.

Por Romina Santopietro.

Agatha Christie, prolífica autora y maestra indiscutida del suspenso.

 

A los muchachos, que ya andan moqueando porque ellos no tienen día y bla, blaaa, BLAAAAA… les cuento que sí tienen: es el 19 de noviembre. No me crean, googleen. Wikipedia no miente. El Día del Hombre existe.

 

Listo. Ahora sí podemos hablar de nuestro día, chicas. Cada una elige cómo agasajarse a sí misma. A mí me gusta asaltar una librería, auto-regalarme un montón de libritos y después ir a algún café lindo a chanchear alegremente con postre, torta o rogel de por medio. Si voy con mi socia para el crimen, mi amiga María, el disfrute es doble. Anécdota: una de esas veces en que tomamos por asalto juntas una librería, cuando llegamos a la caja cada una con su pilita de libritos, nos preguntaron si la compra era para una biblioteca. ¡Sí!, vociferamos: ¡Para las nuestras! De paso les cuento que la idea de escribir esta columnita, fue de ella. Por eso lo de “socias en el crimen”, ¿se entiende?

 

Si a alguna se le ocurre hacer lo mismo -no hace falta que sea Día de la Mujer, puede ser cualquier día- les dejo una mini lista de autoras maravillosas que han creado magníficas heroínas.

 

De las escritoras latinoamericanas, la primera de mi lista es Isabel Allende. Su propia historia es digna de una novela. Desde “La casa de los espíritus”, hasta su último libro “El amante japonés”, hay más de 20 novelas para disfrutar.

 

Una novelista que descubrí hace un par de años es Gioconda Belli. Concretamente llegó a mis manos su novela “El País de las Mujeres”, que ya les recomendé desde esta columnita. Al igual que Isabel Allende, también su vida es digna de contarse. Su adhesión a la revolución sandinista fue mucho más allá de la retórica, y después de participar en forma activa y militante, empezó a escribir narrativa, lo que la situó como una de las referentes femeninas de la literatura latinoamericana.

 

La española Dolores Redondo, una narradora excelente que descubrí casi por casualidad,  después de su exitosa Trilogía del Baztán -que ya se estrenó en cine su primera parte- , ahora trae un libro ganador del premio Planeta 2016 con “Todo esto te daré”.
Otra novelista cuya historia ya ha sido largamente contada es la de la gestora del universo Potterico: J. K. Rowlings. Escribió Harry Potter en un par de cafés londinenses, desempleada, deprimida y siendo madre soltera. El libro fue enviado a doce editoriales, las cuales rechazaron el manuscrito. Un año más tarde, finalmente recibió la aprobación del editor Barry Cunningham para Bloomsbury, una pequeña editorial británica de Londres. Y se hizo la magia.

 

¿Quién no se enamoró en “Orgullo y prejuicio” de Mr. Darcy? Sí, esto es hacer trampa con la consigna de hoy, pero todas las amantes de la literatura tenemos un lugar especial para Jane Austen por regalarnos al primer amor literario.

 

Suelo decir que yo no estoy genéticamente diseñada para apreciar la poesía. Mi amiga Rosa Gronda -directora y crítica de cine, que ha firmado incontables notas en el diario- hizo una paciente labor docente, ayudandome a descubrir poetas y poesías -¡gracias por el aguante, Rosita!- ha logrado abrir una incipiente veta de gusto por la poesía en esta dura mollera.

 

Para la escritora argentina elegí a mi adorada Alfonsina Storni. Es el único librito que tengo ajado por las lecturas -¡y el tiempo!-.  Y no es un dato menor, dado que hace unos años, tenía un TOC: forraba todos mis libros con un plástico protector. Ya no lo hago, pero sigo siendo obsesiva con el cuidado de mis libritos.

 

Ya les he mencionado a Cecelia Ahern, autora de “Postdata: te amo”, “Donde termina el arcoiris”, “Si pudieras verme ahora” y tantísimas historias bellas más.

 

Otra de mis preferidas: Agatha Christie, la maestra indiscutible del suspenso. Su detective Hércules Poirot protagonizó decenas de libros. En su prolífica carrera, culminada con su muerte a los 85 años en 1976, publicó 66 novelas policiales. También escribió teatro.

 

Y quiero cerrar esta columna con la genial Sor Juana Inés de la Cruz: niña prodigio, aprendió a leer y escribir a los tres años, y a los ocho escribió su primera loa. Dada su escasa vocación religiosa, parece que Sor Juana prefirió el convento al matrimonio para seguir gozando de sus aficiones intelectuales: “Vivir sola… no tener ocupación alguna obligatoria que embarazase la libertad de mi estudio, ni rumor de comunidad que impidiese el sosegado silencio de mis libros”, escribió, además del conocido “Hombres necios que acusáis / a la mujer sin razón, / sin ver que sois la ocasión / de lo mismo que culpáis”.

 

Lo feo de tener que hacer una lista, es la cantidad de autoras extraordinarias que quedan afuera.

 

¡Feliz día, féminas! Me voy a comprar libritos.

 

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