Club de lectura


Esta semana nos metemos de lleno en la conjura para desatar una guerra de dioses.

Por: Romina Santopietro. Ilustración: Celeste Virasoro

“Dioses americanos” es una novela que llegó en el intercambio de vacaciones que hacemos con mi amigo Emerio, periodista del diario y fanático lector como quien suscribe. La semana previa a las vacaciones de cada uno venimos con una bolsa cargada con cómics y libros para prestarnos, así despuntamos el vicio de leer.

 

En realidad este intercambio se da durante todo el año, pero ahí es por unidad. Para las vacaciones acarreamos una mochila llena a la redacción, y lo lindo es que salvo algún pedido expreso, le llevamos al otro lo que nos parece que le puede gustar. Así aterrizó esta novela de Neil Gaiman a mis manos.

 

Días antes de salir de prisión, la mujer de Sombra, Laura, muere en un misterioso accidente de coche. Aturdido por el dolor, emprende el regreso a casa. En el avión, se encontrará con el enigmático señor Miércoles, que dice ser un refugiado de una guerra antigua, un dios y también el rey de América.

 

Juntos se embarcan en un viaje extraño a través de los Estados Unidos, mientras una tormenta de dimensiones épicas amenaza con desencadenarse.

 

Poco a poco descubriremos que Miércoles es una encarnación de Odín y que está reclutando viejos dioses, cuyos poderes han disminuido por el tiempo y la falta de creyentes, para participar en una guerra contra las nuevas deidades: aquellas que conforman la tecnología moderna. Es el relato de una guerra. Un conflicto a muerte entre los viejos dioses de panteones más o menos conocidos -como el nórdico o el egipcio- junto a multitud de dioses y héroes de lo más oscuro y los nuevos: la televisión, la informática, el dinero.

 

Neil Gaiman, autor británico que cuenta con una indiscutible reputación como narrador, tiene en su haber novelas tan conocidas y elogiadas como “Coraline”, “Stardust”, “El libro del cementerio” o la magnífica colección de cómics “The Sandman”.

 

“American Gods” fue galardonada con los premios Hugo, Nébula, Locus y Bram Stoker, convirtiéndose así en una pieza de referencia absoluta para los amantes del género fantástico. La versión que leí está publicada por Rocabolsillo.

 

Es una historia plagada de simbolismos y metáforas. Para no perderse en el mosaico de dioses es necesario un poco de conocimiento previo. Solo así se disfruta de ir descubriendo de a poco y por uno mismo la identidad de este ejército de antiguos dioses que siguen dispuestos a dar batalla. Pero aunque no sepamos nada del panteón nórdico de dioses, el autor deja una pista que lleva a la revelación final. No hay excusa para no leerlo.

 

Si bien la historia se propone como una batalla épica, el relato se desgrana en un formato detectivesco. Todos los personajes tienen identidades ocultas y agendas secretas. Todos menos Sombra, que va transformándose de a poco y frente a nuestros ojos a medida que la lectura avanza. La mayor carga de simbolismo la lleva su personaje. Pero no voy a spoilear. Vale la pena el descubrimiento.

 

Para leer cuando deseemos apartar el velo invisible de los días y ver un poco más en profundidad hacia el horizonte.

 

 

 

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