Club de lectura


Esta semana venimos con un compilado de relatos pensados para perturbarnos.
Por: Romina Santopietro

Hay cosas que nos perturban. Así comienza Neil Gaiman la introducción a su libro “Material sensible”, publicado por Salamandra.

 

Este fue uno de los escasos libritos que me traje de la Feria del Libro de Buenos Aires. Había leído antes los cómics de Sandman y “American Gods”, recomendados por un amigo. Y la verdad, Gaiman me encantó.

 

El libro encierra varias obras breves de ficción: un conjunto de relatos y poemas que conforman 25 “pequeños detonantes”, tal como él los llama. No en vano el título original de la obra es “Trigger Warning”. Por eso nos advierte, nos avisa que nos encontramos ante “Material sensible”, ante palabras que en ocasiones nos estremecerán, nos inquietarán y nos sacarán del camino marcado. Van a perturbarnos, promete el autor. Pero una perturbación no siempre tiene connotaciones negativas. Una perturbación en un día apacible puede ser una brisa agradable. Una perturbación en un espejo de agua puede ser una onda que despliegue reflejos de luz en todas direcciones.

 

Y una vez quedamos advertidos, seguimos leyendo. Bajo nuestro propio riesgo.  Lo que viene a continuación es una mezcla completamente heterogénea, tanto en longitud como en temática y estilo.

 

Los relatos dan vueltas de tuerca sobre el terror, la fantasía, la ciencia ficción, los mitos. En términos generales la narrativa es buena, como nos acostumbra el autor, pero la comparación interna de las 25 obras de ficción es inevitable, y algunas salen perdiendo. Junto a algunos títulos más prescindibles como “Un laberinto lunar” o “Cómo montar una silla”, encontramos historias de las que te dejan sin aliento, como “La verdad es una cueva en las montañas negras”. No se trata de un relato inédito, como muchos de esta antología, y en el momento de su publicación ganó premios como el Locuso el Shirley Jackson. Y en uno de los cuentos nos reencontraremos con Sombra, el protagonistas de “American Gods”.

 

El libro tiene cuentos, poemas, juegos que hizo en Twitter y un prólogo adorable. El ir y venir, entre el resultado y su relato de cómo, por qué o para quién lo escribió, es casi como hacer un taller de narrativa con Neil Gaiman, en donde además recomienda lecturas, música y cuenta anécdotas entretenidas. Y es mejor ahora que antes porque tiene mucho más para decir y todo lo que dice está entrelazado con el mundo de una forma indivisible, tan mágica como real.

 

Si se conoce al autor, este libro es puro disfrute. Si no, lo amplio de los textos y sus formatos puede resultar confuso para un lector novato de Gaiman, pero igualmente interesante.

 

Para leer despacito y paladear cada historia de forma individual, antes de zambullirnos en la siguiente.

Previo Arnold Schwarzenegger cumple 70
Siguiente El hiperrealismo del Río Paraná, en la Quinta Avenida