Club de lectura


Esta semana venimos con el especial por el Día del Niño, así que se me ocurrió tirar desde la columnita los libros que me gustaban de chica… y que sigo leyendo.

Por: Romina Santopietro

 

Y sí, ya sé que no somos niños, pero revuelvan entre las capas acumuladas de recuerdos, hasta que encuentren a su niño interior. Pídanle disculpas por tenerlo tan abandonado y después cómanse un chocolate, hagan un picadito, peinen una muñeca, lloren por un chupetín y pidan un abrazo… ¡y no se olviden de sacarle la lengua a alguien que les caiga pesado!

 

Después de todo eso, aunque no hayan encontrado a su niño interno, verán que una estrellita cálida se les quedó en el pecho. Y eso también vale para ser niño por un rato.

 

Y también para ponernos a jugar con los peques de nuestro entorno. Vamos a tener que competir con videojuegos, laptops y tablets, pero vale pena. Darle el regalo de la literatura a un niño es regalarle múltiples universos, una fuente inagotable de imaginación y un refugio del mundo que se porta en el bolsillo. Es dar combustible para los sueños, y motor a un montón de aventuras imaginarias.

 

Entre los primeros libros que leí se cuentan los de la colección Billiken, con los clásicos de Sissí, Ocho primos, Azabache, Bajo las Lilas, Las aventuras de Tom Sawyer, Sandokán, Mujercitas… Mezclados con los títulos de Elige tu Propia Aventura, que ya les conté hace unos meses que se reeditaron y, por supuesto, yo me volví a comprar. Cualquiera de ellos es una excelente opción para regalar por el Día del Niño, y hay ediciones bastante económicas además.

 

Otra propuesta son los cómics e historietas, que hay de todos los géneros y para todas las edades. Si los enanos de tu familia no leen, esta es una buena forma de invitarlos a asomarse a la lectura. De terror, románticas, de caballeros y dragones, de series, de zombies, robots, súper humanos… Argentinas, japonesas, norteamericanas, francesas… las historietas nos han dado múltiples personajes desde hace años, y lo lindo de esto es poder pasarles la antorcha a hijos y sobrinos. Poder compartir el gusto por Batman, Spiderman, Ásterix, Mafalda, Garfield, Patoruzú, Condorito, Los Pitufos, la Mujer Maravilla, los X-Men, Superman, El Cazador, Dragon Ball, Naruto… en fin, cualquiera de nuestros héroes favoritos, que además tienen un increíble resurgimiento en el cine, es una hermosa manera de compartir momentos y crear lazos.

 

Mi saga preferida, El Señor de los Anillos, es apta para pre-adolescentes. Y El Hobbit fue editado en principio como un libro para niños.

 

Ya he confesado por estas páginas que yo leí “de grande” a Harry Potter, con mucha envidia por no pertenecer a la generación pottérica, que creció a la par del niño mago. Las nuevas generaciones deben conocer estas historias. Y uno puede volver a leerlas. Ya conocen mi teoría de que eso de madurar es para las frutas.

 

Hay dos historias que si bien están protagonizadas por niños, no son para cualquier tipo de chicos. Una de ellas es “Un monstruo viene a verme”, de Patrick Ness, que estrenó peli hace poco. En un primer momento, parece que estamos ante una historia de terror, pero lo que realmente nos espera es una trama verdaderamente profunda, que mezcla a la perfección la fantasía con la más cruda realidad.

 

La otra es la saga que comenzó con “El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares”, de Riggs Ransom, es una enigmática historia sobre niños extraordinarios y monstruos oscuros; una fantasía escalofriante ilustrada con inquietantes fotografías vintage que deleitará a jóvenes y adultos, que también tiene película y dirigida nada menos que por Tim Burton. Sigue con “La ciudad desolada”, y finalizará con la publicación en español de “La biblioteca de las almas”.

 

Y finalmente, además de los clásico cuentos infantiles de los hermanos Grimm, las Fábulas de Esopo, o todas las historias de la gigantesca Disney, hay ediciones hermosamente ilustradas de leyendas argentinas, santafesinas y del mundo, para los más chiquitos.

 

Sí, de casi todo lo enumerado hay películas… pero podemos enseñarles a los retoñitos que los libros ¡siempre son mejores!

 

En el mercado también existen miles de libros troquelados para jugar, que proponen una divertida interacción con el pequeño lector.

 

Y para los babys, se consiguen libros de felpa o plastificados, aptos para soportar una ducha en el lavarropas los primeros o que los sumerjan o les vuelquen líquidos los segundos. Los hay con títeres, con sonido, y algunas ediciones traen un cd para acompañar con música la lectura del librito.

 

Hay muchas versiones con actividades, o para pintar. Además de juguetes o videojuegos, regalar un libro puede ser una llave al reino de los sueños y la imaginación. Y para que puedas robarte el librito a la noche y volver a sentirte niño otra vez.

 

 

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