Club de Lectura


Esta semana venimos con otra novela disparatada de Tom Sharpe. Se los presenté con la desopilante serie de Wilt, ¿se acuerdan?

Por: Romina Santopietro

Si no se acuerdan, no importa, esta historia tiene muchos de los condimentos divertidos de esa serie, mucha ironía y muuucho humor negro, ¡negrísimo! Estoy hablando de “Los Grope”, editado por Anagrama.

 

Creo que fue la última novela que escribió Tom Sharpe, -falleció en 2013- quien cargaba con la reputación de ser uno de los novelistas más divertidos de la literatura inglesa. Pero su humor no era -es- del agrado de todo el mundo. Suele ser irónico y descarnadamente salvaje para describir a la sociedad inglesa. Sus historias son locas, enredadas y muy graciosas, pero también de una misantropía a veces brutal, que en la saga de Wilt se matiza mucho con las situaciones disparatadas, pero que en “Los Grope” está completamente desembozada y con una mirada sumamente ácida.
Los Grope son una familia muy antigua de Inglaterra. No exhiben títulos nobiliarios ni riquezas, y siguen viviendo en Grope Hall, la misma casa que construyeron sus antecesores muchos siglos antes.

 

La fundadora de la dinastía fue Úrsula Grope, la fea criada de un convento, que un día se encontró, escondido en la despensa, a un joven vikingo -eran tiempos de incursiones nórdicas- que se mareaba en el mar y por eso había desertado. Úrsula, que aún no había decidido si se dejaría violar por los invasores -aunque ya la habían rechazado dos veces por fea- se llevó y encerró en su cabaña al enorme danés. La dinastía Grope -ya que el vikingo mareado adoptó el apellido de su esposa- ha sido desde entonces un matriarcado feroz.

 

La única función de los hombres en esta familia es procrear y, de ser posible, mujeres. Cuando nacen hijos varones los dedican al sacerdocio o los envían al mar. O directamente a un orfanato.

 

Como las Grope son tan feas, les cuesta mucho encontrar marido. Y como además son feroces, los hombres les huyen. Pero ellas se las han arreglado, en el curso de la historia, para conseguir a los “novios” que necesitan para mantener la dinastía: no les tiembla el pulso a la hora de chantajear, amenazar o retener bajo protesta -traducida en gritos desesperados- a los candidatos.

 

A base de secuestrar a numerosos hombres y obligarlos a casarse con ellas (pues ninguno en su sano juicio haría tal cosa libremente), el matriarcado ha sobrevivido hasta el siglo XXI, momento en el que llega a la mansión Grope el joven Esmond Wiley, perteneciente a una familia más cursi y provinciana, que ha sido secuestrado por su tía Belinda, una Grope infiltrada entre los incautos pequeño-burgueses, que pretende casarse con él y ser la nueva matriarca del clan. Y todo esto mientras el verdadero marido de Belinda está siendo investigado por actividades terroristas, el padre de Esmond ha desaparecido sin dejar rastro y la policía se plantea seriamente encerrar a su madre en un manicomio.

 

Una ensalada tal como Sharp suele plantear.

 

Con un tinte mucho más cruel e irónico, con personajes un tanto más oscuros que los que la serie “Wilt”, esta novela muestra lo peor de la mezquina humanidad, contada de la mejor manera.

 

Para leer un finde en que odiemos a todos. Para seguir odiándolos, pero de manera divertida ¿se entiende?

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