Club de Lectura


Una soltera, un casamiento, una apuesta retorcida y una fecha límite: 227 días para encontrar novio. Estos son los principales ingredientes de la propuesta de esta semana. Hombres, retírense. Es lectura sólo apta para chicas.

Por Romina Santopietro.

En una cena familiar Lucía González, una treintañera con algunos kilos de más, se entera que su hermana, Irina “la perfecta”, se va a casar. Lo que empieza como un festejo se convierte en amargura cuando escucha, sin proponérselo, la apuesta que su madre hace con la hija menor. Muerta de rabia, Lucía decide en silencio desafiar esa apuesta. Tiene siete meses y medio para conseguir un novio y está dispuesta a hacer cualquier cosa para lograrlo.

La escritora, guionista y bloguera Carolina Aguirre ofrece en “Ciega a citas” el diario de una búsqueda llena de situaciones increíbles pero reales, emotivas, crueles o divertidas. Y gracias a un estilo rebosante de humor construye el viaje desopilante de una Bridget Jones argentina y actual con un único objetivo: demostrar a todos que no es tan imperfecta como creen.

Es una novela donde todas las mujeres se van a identificar en algún punto con la protagonista. Todas tenemos las amigas competitivas que deslizan comentarios llenos de venenito con una dulce sonrisa. O una hermana, prima, tía, abuela o madre que no pierde oportunidad para criticar cualquier aspecto de nuestra vida. O las vecinas o compañeras de laburo metidas y opinólogas que indagan por qué estássola/notenéshijos/notecasaste.

Y tooodas ellas parecen relojeras, cuando no dejan de presionar con el “mirá que el reloj biológico corre”… Sí, corre para todos. Y cuando se para, te morís. Así que preocupate por el tuyo y dejá al mío tranquilo.

Lucía trata de hacerle frente como puede, pero se muere de bronca. El hartazgo la puede. Y jura que le va a tapar la boca a esa madre que no puede ver a su hija bajo los rollitos.

Lucía cuenta que su madre hace tortas y dulces… pero no los come. Ella cree que esa mujer se está muriendo de hambre desde que tiene 20 años. La madre suele decir que “entre comer y ser lindas eligieron comer, así que ahora no se quejen”… Amor duro, que le dicen.

“Ayer tendría que haber matado a mi madre y a mi hermana, pero en vez de apuñalarlas me comí medio lemon pie y lloré”. Así empieza “Ciega a citas”.

“Va a ir sola, gorda y vestida de negro al casamiento. Es más, si va con un novio, yo pago toda la fiesta. Y nada de amigos, compañeros de trabajo o acompañantes de favor, un novio de verdad”, es el estilete que clava su madre. Lucía, herida, decide en silencio desafiar esa apuesta. Tiene siete meses y medio para conseguir un novio más o menos normal y está dispuesta a hacer cualquier cosa para lograrlo: salir con compañeros de trabajo, convocar a viejos amantes, buscar pareja en Internet.

Cada cita es una oportunidad que no puede dejar pasar: un indigenista, un hombre obsesionado con su celular, un contador amarrete, un adicto a la televisión, un fanático del fútbol, un depresivo que habla con diminutivos. Lo que sea, con tal de ganarle a su madre.

Agotada por la limadura de cabeza histórica de todas las arriba mencionadas, empieza a salir con los prospectos disponibles, para ver si alguno se puede calzar el sayo de “novio” para el casorio de la hermana. En este punto comienza el listado de impresentables, que la mayoría de las mujeres tenemos. Salvo las que se casaron con su primer amor.

La autora describe a los especímenes masculinos con mucho sentido del humor. Es fácil imaginar que se inspiró en sus propias peripecias amorosas para crear a algunos -o todos- los candidatos de la novela. Es fácil también sentir empatía con Lucía, pensarla como una amiga que en una peña desgrana sus cuitas en el amor.

Es imposible no hacer cábalas y apuestas ante la idea de descubrir si finalmente Lucía irá acompañada al enlace de Irina y de ser así, quién será el afortunado.

Para leer, si es posible, al mismo tiempo con una amiga, para poder conversarlo después. Y si toca leerlo sola, no olvidar los chocolates, o el helado.


LA AUTORA

Carolina Aguirre (Buenos Aires, 15 de abril de 1978) es una guionista, escritora y bloguera argentina. Se recibió en la Escuela Nacional de Realización Cinematográfica. Su primer blog, “Bestiaria”, un inventario de estereotipos de mujeres, fue finalista por dos años consecutivos del Weblog Awards (2006 y 2007) en Estados Unidos, ganador en 2008 y 2007 como mejor blog en español del mundo en el concurso BOBis The Best of Blogs (Alemania, cadena Deutsche Welle). Esos textos fueron compilados en su primer libro, también llamado Bestiaria, que fue editado por el sello Aguilar y ya cuenta con su segunda edición. Es una de los autores de Farsantes (Pol-ka Producciones, 2013), programa por el que obtuvo un premio Martín Fierro en la terna “Mejor autor” y una de los autores de Guapas, por el que también recibió el Martín Fierro al mejor autor. Afirma que dice las peores barbaridades sin darse cuenta.

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