Coaching, un espacio de transformación


El coaching aporta herramientas para alcanzar objetivos, desarrollar habilidades, superar obstáculos y concretaproyectos. Nosotros conversamos con la Coach Silvana Corbesato para conocer acerca de esta disciplina que se afianza con fuerza en la sociedad, para interiorizarnos sobre cómo y en qué ámbitos puede aplicarse.

Textos: Romina Santopietro. Fotos: Pablo Aguirre.

El coaching ontológico es una disciplina emergente que habilita una manera distinta de interpretar el mundo que nos rodea y a las personas, su manera de actuar, de relacionarse, y sirve para alcanzar aquellos objetivos propuestos para sí mismo o para un grupo o empresa. Se define como un proceso de aprendizaje, donde el coach asiste a una persona para que pueda observarse y observar el mundo con la mirada puesta en la posibilidad. Es un proceso de aprendizaje en donde la persona aprende a observar y actuar de manera diferente con su entorno.

En el coaching ontológico, según dice Rafael Echeverria en su libro «Ontología del Lenguaje», encontramos tres dominios básicos que definen el ser: lenguaje, cuerpo y emociones. Es así como en un proceso de coaching ontológico se tienen en cuenta estos tres dominios para realizar el proceso, ya que se relacionan entre si.

La palabra Coaching significa Entrenamiento, y viene del ámbito de los deportes, donde el coach es el director técnico que indica a los jugadores cómo lograr una mejor performance. Ontología es una parte de la filosofía que se define como la ciencia del ser. O sea, literalmente, coaching ontológico significa entrenamiento del ser.

El coaching comienza como una práctica en el ámbito deportivo, con el tiempo se extendió a otros sectores, ya como una disciplina y hoy es una profesión avalada por una asociación argentina (AACOP) y una federación internacional (FICOP).

El interés por llevar el coaching al ámbito personal, profesional y empresarial en nuestro país lleva algo más de 20 años.

«Coaching es una disciplina que acompaña el desarrollo del potencial de una persona, quien toma una sesión para resolver una situación, para superar algo que está atravesando, para concretar un proyecto o para alcanzar un objetivo. En esa sesión, se trabaja a través de conversaciones que abordan la temática que trae el coachee -se le llama así a la persona que toma esa sesión-. El coach, o entrenador, mediante la escucha activa, inicia el abordaje de la situación desde el lenguaje, porque consideramos que somos seres lingüísticos. Creamos realidades y nos podemos re-diseñar en función de una intervención del lenguaje», explica Silvana.

La palabra define, identifica, crea. «Como dice Rafael Echeverria en Ontología del Lenguaje en su Tercer Postulado: Interpretamos que los seres humanos se crean a sí mismos en el lenguaje y a través de él. Muchas veces cargamos con paradigmas, juicios maestros y creencias que nos han dicho de chicos y nos van condicionando a lo largo de la vida. Ahí es donde interviene esta disciplina cuando esa persona no puede salir de determinada situación, o no puede resolver algo, a través de las conversaciones, se propicia un cambio de observador. Un ejemplo muy común de estos juicios maestros, es ‘los hombres no lloran'». Mandato familiar, social, de género.

«Esto condiciona a un hombre que en determinada situación no exteriorice eso que le está pasando y genere una emoción no deseada, como angustia o ansiedad».

El coaching puede ser individual o personal -también llamado coaching de vida-, o a nivel organizacional, en empresas o grupos de trabajo. En ese caso primero se hace un abordaje a nivel ejecutivo, con el gerente, líder, mandos altos, para después ir hacia abajo, a los distintos sectores, mandos medios.

«A nivel individual u organizacional se trabaja sobre un único objetivo. Y en mejorar las relaciones interpersonales o dentro de un lugar de trabajo, por ejemplo, para que se genere un mayor rendimiento. Se hace un abordaje desde la cabeza hacia los demás sectores porque muchas veces quien está a cargo entiende de números y persigue objetivos en ése ámbito. Se piensa que ajustando la parte económica puede lograr lo que busca. Y probablemente la solución la tenga con los empleados que ya están trabajando para él, y por no generar diálogo, se pierden soluciones. Ahí es adonde apunta el coaching. A formar líderes conscientes, que escuchen a los demás y sean empáticos. Validar al otro, conocer el trabajo del otro. Y aprender a trabajar en equipo», puntualiza la coach.

La comunicación es sumamente importante en todos los niveles: interpersonales, familiares, institucionales, empresariales. Por eso el eje de las intervenciones del coaching se basan justamente en mejorar y propiciar el diálogo y la escucha de los distintos actores.

«A menudo esto es lo que falla en las empresas, y eso trae muchas consecuencias en diversos niveles», resume Silvana.

Coaching no es consultoría, ni consejería, ni psicología. «El coach no dice lo que hay que hacer, el coach acompaña el proceso de esa persona. Busca que encuentre una perspectiva distinta, y cuestione su propia narrativa. Se hace también una devolución, en eso consiste la escucha activa. Todo desafío se puede superar siempre que uno esté dispuesto a pedir ayuda, en esto también se trabaja, achicando la brecha entre lo que se tiene o es hoy y lo que se quiere llegar a ser o tener».

«Existen diferentes tipos de coaching: ontológico, deportivo, organizacional y el personal o de vida. Puede mixarse con otras disciplinas o formaciones, PNL (programación neurolingüistica) por ejemplo», precisa Silvana.

La experiencia personal

Silvana se acercó al coaching para obtener herramientas para su trabajo.

«El coaching se transmite desde la experiencia. No en un sentido de referente, pero sí para poder conectar con el otro. Yo a la carrera la comencé en busca de herramientas para mi ámbito laboral. Y me produjo una transformación personal, porque entendí que no podés dar lo que no tenés, ni enseñar algo que no sos. El cambio se genera a través de uno.Hay una frase que me encanta y es ‘nada cambiaba, yo cambié, todo cambió’. De hecho es así. Yo pude cambiar y entenderme y modificar mi manera de ser. Y eso generó un cambio en mi lugar de trabajo, en el que yo estaba a cargo de otras personas. Para mí fue una experiencia maravillosa. En el segundo año de formación es cuando empezás a estar a servicio del otro, para generar beneficios en otras personas. Ser posibilidad o puente para el otro es una premisa en mi vida».

El coaching mejora la calidad de vida y las relaciones humanas. Y aunque la tecnología gana terreno, el componente humano jamás va a dejar de ser parte de la ecuación.

«En mi experiencia personal, cuando la empresa me pone a cargo de un sector al cual yo pertenecía, esos compañeros no me aceptaban. Había rechazo, no se comunicaban conmigo, cuando yo indicaba que se tenía que hacer alguna tarea, no se cumplía… A través de la carrera, entendí -y lo pude ver- que yo me ponía una especie de armadura, antes de llegar al trabajo. Yo salía muy bien de mi casa, pero al llegar me calzaba una armadura para que no me afecte lo que estaba ocurriendo. Eso generaba una barrera, porque ni ellas me podían conocer como persona ni yo podía entender por qué hacían lo que hacían.Cuando logro ver y ‘sacarme la armadura’, siguiendo con la metáfora, mostrar que soy humana y me pasan cosas, ahí es cuando pude llegar, las pude entender y me pudieron entender y realmente la relación y el clima laboral cambiaron», describe.

Acompañar a familias con hijos con discapacidad también es otro ámbito de la experiencia personal que Silvana aplica. «Como vivencia, el poder decir ‘esto también me pasa a mí’, en el acompañar a familias que tienen hijos con discapacidad tiene un valor enorme. Que no lo podría haber hecho si no tuviera las herramientas del coaching. Porque terminaría llorando a la par de ellos o no haciendo nada. Pero poder motivar que a pesar de esa realidad se pueden lograr otras cosas, es grandioso y eso te lo da la carrera. Como decía Gandhi, sé el cambio que quieres ver en el mundo».

«Considero que el coaching es necesario para generar un cambio social. Porque brinda las herramientas para desarrollarse a nivel personal u orgánico. Y porque genera también la conciencia de ese otro que está cerca y que puede ayudarme a crecer, para que como sociedad, crezcamos juntos», cierra la coach.

Perfil

Silvana es egresada como Coach Ontológica Profesional Acreditada de ECOA -Escuela de Coaching Ontológico Americano- que tiene presencia en 60 sedes en 6 países. Además pertenece al staff de dicha escuela porque considera que estar al servicio de futuros colegas y acompañar el proceso de ellos tiene un enorme valor, es seguir aprendiendo desde otro lugar.

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