Colágeno: ¿por qué es tan importante?


Gracias a esta proteína los tejidos se mantienen fuertes y resistentes, y son capaces de resistir el estiramiento, ya que una de sus propiedades principales es ofrecer elasticidad a los órganos.

A partir de los 25 años, el cuerpo comienza a perder colágeno y a los 40 años se puede empezar a notar su falta en la piel -órgano en el que tiene una importancia fundamental- y en el cuerpo.

El colágeno es la proteína más abundante del cuerpo humano -representa un 6% del peso corporal y un 65% de todas las proteínas que tenemos- su estructura es similar a una fibra y su principal función es fabricar tejido conjuntivo, esto quiere decir que es un tejido que conecta otros tejidos y que une huesos, piel, músculos, tendones y cartílagos.

El colágeno hace posible que los tejidos se mantengan fuertes y resistentes, capaces de soportar el estiramiento, ya que una de sus propiedades principales es ofrecer elasticidad a los órganos. Esta proteína tan importante para el cuerpo humano se va renovando durante la vida. En los huesos puede durar hasta un año y en la piel dura cinco meses aproximadamente.

CÓMO LO PERDEMOS

A medida que envejecemos, el cuerpo produce gradualmente menos colágeno, perdiendo paulatinamente el grosor y la elasticidad en los tejidos. Esto sucede como consecuencia de la lentitud en los diferentes procesos metabólicos, como por ejemplo, la disminución de la producción hormonal, en el caso de las mujeres.

A consecuencia de este hecho, se empiezan a producir muchos problemas articulares y reumáticos. Notamos que los tendones y los ligamentos se vuelven menos elásticos y las articulaciones son menos flexibles. Esta pérdida de colágeno hace que las estructuras epiteliales se hagan más débiles, y esto se ve reflejado sobre la piel, que se vuelve más fina, flácida y aparecen los primeros signos de arrugas. Asimismo, otra señal de niveles bajos de colágeno es que nuestro pelo se vuelve más débil, sin fuerza y tiene más facilidad para caerse.

Pero también hay otros factores, además de la edad, que afectan a la producción y mantenimiento del colágeno en nuestro cuerpo. Algunos de estas causas que afectan a nuestros depósitos de colágeno son:

– La exposición excesiva al sol

– El consumo de alcohol

– El tabaquismo

– La falta de sueño

– Una vida sedentaria y con poca actividad física

– Una alimentación poco saludable y rica en azúcares simples, donde no se aportan las suficientes vitaminas, minerales y aminoácidos esenciales para formar proteínas

– Una alimentación pobre en antioxidantes, promotores del mantenimiento del colágeno.

– Problemas de absorción de alimentos, así como infecciones y uso prolongado de medicamentos.

CÓMO INCORPORARLO

Podemos subir los niveles de colágeno en el cuerpo de dos maneras: evitando su destrucción y estimulando su formación.

Para lograr el primer objetivo -evitar que esta proteína se destruya- es necesario llevar un estilo de vida saludable. Esto implicará tener un horario regular de sueño, practicar actividad física moderada, potenciar una alimentación saludable y procurar eliminar malos hábitos.

Si nos detenemos en la dieta, es importante tener en cuenta que hay ciertos alimentos en los que el colágeno se encuentra naturalmente como la carne y el pescado, dado que ya contienen tejido conectivo de por sí.

También hay una serie de alimentos vegetales que contienen los materiales necesarios para que nuestro cuerpo produzca colágeno sin necesidad de consumir productos de origen animal. Por ejemplo, la soja y sus derivados que además protegen los niveles de esta proteína. Los alimentos que aportan vitamina C ayudarán a mantener altos niveles de colágeno, ya que esta tiene una alta capacidad antioxidante. La fruta, cítricos, tomates y verduras en general son una muy buena fuente de este nutriente.

Finalmente, son grandes promotores del colágeno en el cuerpo los alimentos ricos en proteínas (pollo, pescado, carne, huevos, lácteos, legumbres y soja), en omega-3 (sardinas, salmón, ostras, anchoas, semillas de lino), en azufre (como son las aceitunas, los pepinos y el apio), y en zinc (mariscos, legumbres, carnes, nueces, semillas y granos enteros).

La industria farmacéutica comercializa colágeno en cápsulas para que sea tomado vía oral como suplemento alimenticio y es otra alternativa a tener en cuenta.

Como está relacionado de forma directamente proporcional con el envejecimiento de la piel, el colágeno es protagonista de la industria de la belleza y de una gran cantidad de sus productos tópicos para la piel. Sin embargo, la mejor forma de cuidar el colágeno es a partir del uso de protectores solares y evitando exponerse al sol, especialmente en las épocas y horarios más perjudiciales.

QUÉ PASA EN EL CUERPO CUANDO TOMAMOS COLÁGENO

– Se evita la destrucción de colágeno en nuestros tejidos. Cuando incrementamos, a través de la alimentación o suplementación, la ingesta de colágeno ayudamos a mantener buenos niveles de colágeno que, por la edad y la disminución de la producción de estrógenos, disminuye a partir de los 40 años.

– Mejora la salud de la piel, uñas y pelo, ya que es su mayor componente.

– Protege las articulaciones al estimular la síntesis de líquido sinovial, lo que ayuda sobre todo en problemas reumáticos y cuando hay desgaste de articulaciones.

– Mejora la elasticidad y firmeza de la piel y previene la deshidratación.

– Aporta más fuerza a las estructuras del cuerpo y las protege, creando una barrera frente a sustancias tóxicas, patógenas, células cancerosas y patógenos.

– Protege las paredes de los órganos, vasos sanguíneos, tracto digestivo, corazón, riñones y vejiga.

Fuente: Objetivo Bienestar.

Previo Edición Impresa 11-09-2021
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