Colecciones


El coleccionismo es una afición que consiste en la agrupación y organización de objetos de una determinada categoría.

Textos: Nadia Novillo.

Lo cierto es que es infinita, amplia y variada la lista de los diversos objetos que podrían generar pasión, atracción e interés para ser coleccionados.

Generalmente en la niñez y la infancia se comienzan a coleccionar objetos, que tienen cierto valor y que son intercambiables.

Una de las típicas cosas que suelen juntar los niños son las figuritas para completar los álbumes, que pueden ser de dibujitos animados o súper héroes, de su serie favorita o programas de tv, de sus ídolos deportivos, o equipo de fútbol, como lo es el boom y furor del álbum del mundial y los encuentros multitudinarios para el canje e intercambio, y lograr conseguir “la difícil” o “la que me falta”.

El coleccionismo aporta ciertos beneficios para los niños, motiva al orden y la organización para tener un control de lo que se tiene, de lo que aún falta, y de lo que se tiene repetido.

Genera responsabilidad para cuidar esa colección e inspira a ahorrar para seguir adquiriendo piezas.

Promueve la constancia y la perseverancia para poder continuar completando y aumentado esa colección en el tiempo.

Favorece a que ellos aprendan a valorar lo que tienen, les posibilita el intercambio o trueque con sus compañeros del colegio.

Ellos se divierten, socializan, hacen nuevos amigos, hoy como ayer, se siguen escuchando las famosas “late”, “nola”, “repe” en referencia a “la tengo”, no la tengo” y “repetida”.

Es muy característico en la etapa infantil coleccionar diversas cosas, consideradas un tesoro para ellos, desde libros, cartitas, gomitas, lápices, calcos, piedras, pulseras, caracoles, hebillas, muñecas barbies, en el caso de las niñas, y autitos, motos, soldaditos, Play Mobil, legos, canicas, escudos, banderas, monedas, en el caso de los niños, y siempre hay algo nuevo q surge y se pone de moda y todos se vuelven súper aficionados y fanáticos.

A veces esas colecciones quedan olvidadas, y sus dueños pierden interés, o hay quienes las guardan y conservan por años con la fantasía e ilusión de poder compartirlas y obsequiárselas a sus hijos, ahijados o sobrinos en un futuro.

Dependiendo del tipo de colección de la que se trate hay quienes mantienen la costumbre en la adolescencia y en algunos casos se mantiene y acrecienta en la edad adulta.

Hay quienes coleccionan cosas u objetos solo por gusto y hobby, y hay quienes investigan, estudian, se especializan y perfeccionan en el tema.

Las colecciones hablan de nuestros gustos, pasiones y preferencias personales, y hasta de nuestra personalidad.

Mi sugerencia es que las colecciones independientemente de lo que se trate deben estar a la vista, exhibidas de una forma ordenada y organizada, linda y prolija, de manera que podamos verlas, mostrarlas, compartirlas y disfrutarlas, de lo contrario qué sentido tiene conservar grandes cantidades de un determinado objeto si los vamos a tener guardados, olvidados y archivados.

Debemos ser ingeniosos, creativos y buscar la mejor alternativa para presentarlos y que se luzcan en algún ambiente de nuestro hogar.

Aprovechemos el espacio vertical, (las paredes), podemos valernos de estructuras especiales, bord, marcos, estantes, repisas, vitrinas, planchas imantadas, cuadros, exhibidores, muebles, todo dependerá de lo que se trate y de la cantidad q tengamos.

En cuanto a la forma de organizarlos queda a criterio de cada aficionado y por supuesto según el tipo de objeto en cuestión, puede ser cronológicamente, por fecha, de más antiguo a más nuevo, o siguiendo el orden en el que se fueron adquiriendo, por colores, por tamaños, por países, nacionalidad, por similitud, etc.

Cada pieza puede ser enumerada, marcada, etiquetada, rotulada y hasta recibir un nombre por parte de su dueño.

Distintas situaciones pueden llevarnos a comenzar a coleccionar un determinado objeto, a veces es a partir de un legado, de un regalo o simplemente porque se trata de algo que nos encanta y tuvimos el deseo de tenerlo en todas sus versiones.

Coleccionar de ninguna manera significa acumular, pueden parecer actividades similares, pero nada tienen que ver una con la otra.

Los coleccionistas sienten orgullo, admiración y gratificación por sus pertenencias, las cuidan y conservan organizadas, las muestran y exhiben con alegría y entusiasmo, conocen todas y cada una de las piezas que componen el grupo, y saben perfectamente cómo las consiguieron, si las heredaron, las compraron, las encontraron, las intercambiaron o se las regalaron.

El acumulador, en cambio junta, guarda y conserva de todo un poco, sin ninguna lógica ni criterio, lo tiene desordenado, mezclado, disperso, no sabe dónde lo tiene ni para qué, en apariencia tener mucho de todo le proporciona la tranquilidad de saber que quizás algún remoto día podría llegar a necesitar algo de todo eso que ni sabe que tiene.


Tener muchas cosas de un mismo ítem no significa que sean una colección, por ejemplo, tener monedas traídas de distintos viajes y países desperdigadas por cajones, souvenires recuerdos de destinos que nos trajeron de lugares a los que nunca fuimos, miniaturas de edificios o esculturas recibidas de regalo, encendedores, llaveros, destapadores, sobrecitos de azúcar con frases, cajitas de fósforos, estampillas desparramadas por el escritorio, cucharitas, prendedores, imanes, y sigue la lista… de todas esas cosas que tenemos varias pero que no sirven para nada, que no se usan, que fueron cosas que recibimos o que compramos por comprar… no son colecciones, sino porquerías y chucherías que acumulamos y que deberíamos tirar.


Hay una categoría de ciertas cosas que quizás en algún momento coleccionamos pero que ya perdieron vigencia, están desactualizadas o se volvieron obsoletas, tales como revistas de moda y decoración, algunos libros y VHS, DVD y CD. Ya saben ustedes lo que dice la regla…, lo que no se usa, se debe ir.

TIP


Los invito a hacer el ejercicio de pensar que colección tenemos en casa y preguntarnos:


1) ¿Me gusta?
2) ¿ Me representa?
3) ¿Me interesa conservarla?
4) ¿La conservo porque tiene un valor sentimental?
5) ¿La conservo porque tiene un valor económico?
6) ¿La Conservo porque me da pena/culpa/lástima tirarla?
7) ¿La tengo en una caja guardada, olvidada y archivada?
8) ¿Tengo un lugar donde exhibirla?
9) ¿Me hace feliz verla?
10) ¿Sigo interesado en sumar piezas a esta colección?
11) ¿Se queda o se va?

Puede ser que a lo largo de nuestras vidas hayamos coleccionado distintos objetos, pero lo cierto es que con el tiempo y los años cambian nuestros gustos y preferencias, cambian nuestras prioridades, ya no queremos tanto, descubrimos que menos es más, comenzamos a dar valor a lo verdaderamente importante…, tomo prestadas las palabras de una querida colega y les propongo “coleccionar momentos”, “coleccionar experiencias” y no tantas cosas.

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