¿Cómo mejorar la digestión?


18/02/2014 Mujer dolor de estómago.Aludiendo a la cita de 'Don Quijote' en la que decía "come poco y cena más poco que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago", el especialista en digestivo y fundador del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas, Gonzalo Guerra Flecha, ha ofrecido diez consejos básicos para evitar la mala digestión o dispepsia y, por ende, los ardores, hinchazón abdominal y pesadez que se experimentan cuando se padece.ESPAÑA EUROPA MADRID SALUD GETTY/ANDREYPOPOV

Eres lo que comes, pero también cómo lo digieres. Evitar la pesadez, mejorar tu digestión y la acidez de estómago o la hinchazón abdominal después de comer, son molestias que tienen solución.

El bienestar corporal está íntimamente ligado a la forma de comer y mejorar la digestión depende tanto de lo que uno ingiere como de otros elementos que están fuera del plato. Una de cada cuatro personas sufre de molestias digestivas, uno de los motivos de consulta médica más recurrentes, incluso entre quienes dicen comer sano. Por lo tanto, llevar una dieta saludable es el primer paso para mejorar la digestión. El organismo obtiene de los alimentos los nutrientes fundamentales para reforzar el sistema inmune y, en consecuencia, para mantener a raya las agresiones exteriores. Por eso no solo es importante lo que uno come, sino cómo lo come.

¿Conoces el estado de tu sistema inmune? Para que los nutrientes cumplan bien con sus funciones metabólicas y lleguen a donde tienen que llegar es igual de importante digerir bien los alimentos. Para esto, es relevante aclarar qué se entiende por una buena digestión. Es aquella donde el aparato digestivo hace su función sin que se presenten síntomas de pesadez, ardor, gases, hinchazón abdominal, somnolencia ni malestar general.

Cuando una persona nota algún síntoma es porque hay alguna falla a lo largo del proceso. Puede ser algo menor, simplemente haber comido más cantidad de la saludable, o puede indicar una patología que debería diagnosticarse y tratarse.

Cabe destacar que se puede comer sano y tener mala digestión. Y esto ocurre, por ejemplo, cuando hay una intolerancia alimentaria. El alimento es sano pero el organismo no lo metaboliza bien. Lo mismo ocurre cuando hay una patología digestiva de cualquier otro tipo. Aunque la persona coma sanamente se pueden provocar síntomas y hay que consultar a un especialista. Por este motivo, es muy importante escuchar al cuerpo.

También sucede que hay personas que tienen sensación de malestar digestivo tras la comida y esto muchas veces está motivado por los hábitos que uno tiene alrededor del plato y no tanto por lo que come. Pero además, es importante saber si lo que uno considera sano es realmente sano.

Es el caso de las intolerancias alimentarias, pueden dar síntomas digestivos varios días después de la ingesta o bien dar síntomas no digestivos como una reacción cutánea, dolor de cabeza o malestar general. Para esto, hay que hacer pruebas médicas que brinden un diagnóstico correcto sobre la causa de esa patología.

Un error bastante frecuente es pensar que cuanta más cantidad de producto sano se tome mejor es. No obstante, tomar mucho de lo que sea no beneficia ni a la salud ni a la digestión. Muchas personas cenan de forma exclusiva varias piezas de fruta, alimento muy rico en fibra y una parte muy importante de la alimentación. Sin embargo, su digestión es muy costosa para el organismo, requiere más tiempo y genera más gases que otros productos más pobres en fibra.

Comer siempre cantidades moderadas ayuda a reducir el trabajo del aparato digestivo. El consumo de probióticos (kéfir, encurtidos) y prebióticos (fibra) mejoran la microbiota intestinal y por tanto las digestiones. Por su parte, la ingesta en general de verduras, frutas, cereales enteros y legumbres facilita el tránsito intestinal. Y no está de más recordar los alimentos ultraprocesados, ricos en grasas saturadas y trans, harinas refinadas y azúcares son nocivos para la salud y la digestión. El café, el té y las bebidas carbonatadas tampoco ayudan.

Por último, comer deprisa es otro de los factores que más boicotean una buena digestión. La velocidad o la forma en que comes es determinante. Es cierto que en algunos casos, el tomar algunas infusiones a base de jengibre o manzanillas con anís estrellado, ayuda a minimizar algunas molestias. Esta opción, la podemos utilizar tanto en el almuerzo como en cena. No obstante, si luego tenemos que mantener una actividad que requiere que estemos despiertos y poco relajados, lo ideal es tomarlo a la noche.

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