¿Cómo se trata la tartamudez?


El diagnóstico y abordaje tempranos de este trastorno del ritmo del habla por parte de profesionales favorecen el pronóstico.

TEXTOS. Luciana Lanzamidad.

Hoy 22 de octubre es el Día Internacional de la Toma de Conciencia de la Tartamudez. Se trata de una dificultad o trastorno de la fluidez al hablar. Se define también como disfluencia y se caracteriza por la repetición o prolongación de los sonidos, sílabas o palabras interrumpiendo el ritmo normal del habla.

«Es muy común que aparezca durante la infancia – disfluencia del desarrollo – cuando todavía se está adquiriendo el lenguaje. Entre los 2 y 5 años se considera algo normal porque todo el cerebro está ‘aprendiendo a hablar’ y entonces aparecen esas repeticiones. Pero si persiste, si interfiere en las relaciones sociales y autoestima de los niños, se recomienda comenzar un tratamiento. Los cuales hoy en día tienen buenos resultados», expresó Camila Del Prete, fonoaudióloga.

También están las disfluencias causadas por un factor externo como puede ser un ACV o algún trastorno de la parte neuromuscular, que afecta a los músculos y a la fluidez del habla como puede ser el Parkinson.

Del Petre contó: «Es muy común creer que este trastorno de la comunicación tiene un origen psicológico, pero no es así. La tartamudez es de orden neurobiológico, el cerebro funciona de manera diferente a la hora de iniciar el acto motor del habla».

La tartamudez es fácil de notar, dijo la profesional, porque son interrupciones que uno escucha. Se pueden presentar de diferentes maneras, por un lado cuando la persona dice «p… orque» y explota la palabra; la otra es cuando prolonga un sonido, como por ejemplo «taaaaaambién», y la tercera son las repeticiones de sílabas, palabras o sonidos.

De acuerdo a cómo cada persona vive esos momentos en que se traba, esto puede tener un impacto negativo en la actitud comunicativa, como el miedo a hablar. Ahí sí pueden aparecer las consecuencias psicológicas.

«Todas las situaciones estresantes para el hablante suelen provocar un aumento notable en la cantidad de interrupciones. Por ejemplo, no es lo mismo que un niño con disfluencia hable con alguien nuevo que aún no lo conoce a que dialogue con sus padres», expresó la fonoaudióloga.

TRATAMIENTO

Se debe estar atento – desde la familia y la escuela- para detectar este tipo de trastornos a tiempo y poder trabajarlo. El tratamiento ya sea de niños o adultos se hace con fonoaudiólogos, para que puedan disminuir la cantidad de interrupciones del habla o en algunos casos suprimirlos por completo.

«En un niño que está comenzando a hablar es mucho más sencillo, se trata de respiraciones, de cuestiones neuromusculares, en rehabilitación para lograr disminuirlo. En un adulto que tuvo una afección es un poco más complicado porque intervienen otros factores y no solo la fluidez. Pero más que todo hay cuestiones musculares y respiratorias a tratar», remarcó Del Prete.

La celebración del 22 de octubre pretende concienciar a la población para eliminar la discriminación social hacia las personas tartamudas, desmitificando lo negativo, el prejuicio y la burla.

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