Consejos para aprender a ser positivos


Tener una actitud positiva es una habilidad humana que se puede aprender y entrenar, sólo es cuestión de ponerse las pilas. 

Nunca es tarde para ser una persona optimista ni para aprender a entrenar la esperanza. Nunca es tarde para vivir mejor y ser más feliz. Resignarse y excusarse en el «yo soy así, no puedo cambiar», no vale. Y menos cuando hablamos de positividad. Porque la forma en la que uno ve la vida y la afronta depende de uno mismo. Y más si se tiene en cuenta que la esperanza se establece en la niñez y se le va dando forma en la adolescencia y edad adulta. Por eso, incluso en el caso de personas que tienden a la negatividad y a la desesperanza, es posible despertarla y entrenarla.

Si se tiene una actitud positiva frente a la vida, los problemas que en ella se pueden encontrar no afectarán tanto a la salud física y mental de una persona como lo sería con alguien que ve todo bajo la influencia de las gafas negras del negativismo y derrotismo. Una persona con optimismo es capaz de encontrar soluciones y alternativas ante un mismo problema, de tomar decisiones más rápidas y más acertadas, lo que influirá en alcanzar un mayor número de logros y metas

La secuencia es sencilla. Al ser una persona positiva se alcanzan más logros, se genera mayor autoestima y disminuye el estrés. La ciencia ha confirmado que es posible aprender a pensar en positivo siempre y cuando uno se esfuerce y sea constante para conseguirlo. Como todo, los cambios siempre cuestan. La mente está acostumbrada a pensar y mirar de una determinada manera y a veces resulta diferente de los que uno desea. No obstante, cualquier persona es capaz de decidir qué actitud quiere tener frente a la vida.

Ahora bien, según los expertos en el tema, existe una lista de cosas que uno puede hacer para lograr ser más positivo y alcanzar resultados:

1. Pensar que el destino no está escrito. Tenemos un abanico de opciones para elegir qué camino seguir cada día. Todo depende de lo que uno se proponga. Es importante estar convencidos de que hay soluciones y que se pueden conseguir; y saber que las cosas negativas que te pueden estar sucediendo se pueden cambiar.

2. Establecer la mayoría de las metas a corto plazo aunque tengamos presentes algunas a largo plazo. De esta manera, con estas metas sencillas se irán cumpliendo pequeños objetivos y se incrementará la esperanza del logro.

3. Cambiar la palabra «problema» por «peldaños para el éxito» o «proyectos a realizar». Y es que, una vida de éxitos está plagada de fracasos superados. Hay que aprender a darse cuenta de que los fracasos son peldaños para el éxito.

4. No vivir en el pasado. Es importante sentir el presente con una proyección de futuro. Tomar conciencia del ahora.

5. Tener fe en el futuro. Proyectar que lo que vendrá será mejor que el pasado o el presente, sobre todo en momentos difíciles.

6. Poner el foco en lo que uno puede hacer. Hay acontecimientos que escapan de nuestro control y ante estas situaciones es importante analizar qué parte de los objetivos marcados dependen de nosotros para poder aplicar un control interno y no externo.

7. Marcar el camino. Cuando se elige una meta, resulta esencial trazar el mapa del tesoro para que nada te desvíe del camino, pero siempre siendo conscientes de que habrá obstáculos y que la constancia y el esfuerzo serán fundamentales.

8. Tomar decisiones basadas en el amor y no en el miedo. Diseñar y analizar distintas soluciones siempre porque puede haber varios caminos para conseguir la misma meta.

9.Transmitir esperanza a los demás. Cuando se trata a los demás desde esta actitud y se les ayuda a tenerla, se contribuye a que las situaciones se vivencien con una mejor energía que beneficia a todos. De esta forma se contribuye a mejores situaciones , mejores ambientes, mejores relaciones y, en definitiva, a un mundo mejor, más sano, sabio y consciente.

10. Practicar meditación. Es una forma de entrenar a nuestra mente para que active los circuitos cerebrales asociados a la esperanza, la compasión y la plenitud.

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