Cuarentena: dónde, cómo y con quién


En cada casa la experiencia del aislamiento fue y será distinta. Según los recursos emocionales y materiales con que contemos, estaremos mejor preparados para vivir este tiempo.

Textos. Lic. en Ciencias para la Familia Mariana Borga.

Al momento de escribir estas líneas estamos viviendo la temporada dos de la cuarentena sin saber cómo ni cuando será su finalización.

En cada casa la experiencia fue y será distinta. Según los recursos emocionales y materiales con que contemos, estaremos mejor preparados para vivir este tiempo.

Sin embargo, estar en mejores condiciones no da por obvio que se lo afronta mejor.

Escuché casos de familias con casas amplias y espacios verdes que se sienten encerrados. Y escuché casos de familias en departamentos pequeños, sin patio ni balcón que disfrutan de estos momentos. ¿Por qué esta diferencia? No hay una respuesta única que abarque todas las posibilidades, porque si hay algo que nos enseña esta cuarentena es que el dónde es importante, pero el con quién más.

Sin pretender agotar todas las posibilidades, podemos vislumbrar algunas ideas para vivir mejor lo que nos toca:

– Tener un plan general, pero ir ajustándolo a las necesidades de los integrantes de la familia. Aceptemos que cada día tiene un poco de caos: que no podemos controlar y prever. Toda jornada trae un desafío nuevo que no planificamos.

– Contemos con una organización mínima que abarque aspectos generales, por ejemplo: qué día se realizan determinadas tareas domésticas y quién se encarga de hacerla. Permitirse dejar de hacerla si ese día en concreto no puedo.

– Planificar el menú semanal antes de hacer la compra para evitar el desperdicio de alimentos y de dinero. Cocinar y comer en casa es una de las cosas más lindas que nos deja este tiempo. La cuarentena nos mostró el sabor único de lo casero.

– Determinemos momentos de realización de trabajos escolares. Las tareas escolares virtuales suponen un desafío enorme tanto para padres cómo para docentes. La casa sigue siendo hogar, no se transforma en escuela. Ayudemos a nuestros hijos a hacer sus tareas, sin reemplazarlos en su responsabilidad. Si tienen dificultad con algún contenido, retomar en otro momento u otro día. Si la dificultad persiste, comunicarlo al docente. No sobrecarguemos a los niños ni a nosotros mismos con exceso de materiales e información.

– Demos lugar a la frustración, al enojo y la tristeza tanto propio, cómo de los chicos. Esto no implica aceptar maltratos ni gritos. Comprender y transmitir a nuestros hijos que no somos responsables de lo que sentimos, pero sí de lo que hacemos con lo que sentimos.

– Identifiquemos nuestra red de contención, a quienes puedo pedir ayuda material y afectiva para prevenir el desborde emocional.

-Cómo vivamos nosotros esta situación, así la vivirán nuestros hijos. Si me preocupo por todo, sin ocuparme de nada, instalada en la queja y el exceso de información contra el coronavirus, la escuela, el gobierno y un largo etc, sólo acumulo tensiones y estrés. Esto traslado a mi hijo. Una especialista contaba que una mamá le decía: «Me preocupa que mi hija que no me escucha nunca» y ella le respondió: «Quédate tranquila, te observa todo el tiempo».

– La situación que vivimos nos enseña valorar lo que dábamos por hecho, cómo tomar unos mates con nuestros viejos o salir a caminar. Incorporemos a nuestra vida y a nuestro vocabulario: resiliencia y gratitud.

– Esta es una escuela intensiva en vínculos: es el mejor momento para ver cómo estamos en nuestras relaciones. Los conflictos no surgen por la cuarentena, ya estaban ahí, ahora se hacen evidentes. Saber pedir ayuda es de valientes. La Asociación Argentina de Orientadores Familiares brinda atención gratuita a través de sus profesionales. Escribiendo a [email protected] se puede coordinar una consulta virtual.

Todavía quedan unos días cuarentenales, días que dejaran huellas. ¿Cómo nos gustaría recordarlos? Si es posible, elijamos esas memorias, esas anécdotas que se repetirán y transmitirán en el almuerzo del domingo, cuando nos volvamos a encontrar.

Previo Tips para el cuidado de tu pelo en casa
Siguiente El secreto para teñir flores