Cuba, la joya del caribe


Hoy Cuba es una de las estrellas de la región. Particularmente para los argentinos, que la tienen como destino favorito en el Caribe. Pero sobre todo para canadienses y europeos en general, con buen número de rusos, italianos y españoles.
Textos: Turismo Cabal.

Cuenta la historia, que una mañana de 1942, Cristóbal Colón desembarcaba por primera vez en las costas de la isla de Cuba al mando de La Pinta, La Niña y la Santa María. El conquistador europeo puso un pie en tierra plenamente convencido de haber arribado a las Indias Orientales.

Los paseos por ciudades y lugares de interés histórico, arquitectónico o cultural, por hermosos paisajes y campiñas, fábricas de habanos, azúcar y ron, museos, centros culturales y de recreación, actividades y excursiones náuticas, abarcan los más variados intereses con el único fin de deleitar a sus visitantes.

La Habana, detenida en el tiempo
En La Habana, lo primero es su gente. A pesar de las fortalezas y casonas coloniales del casco histórico, o la significativa atracción que ejercen los palacetes en el barrio de El Vedado, primero están los cubanos y su carácter.


Los ocho kilómetros de Malecón que une La Habana Vieja con el barrio de Miramar, son significativos en esta ciudad del Caribe. Ideal para cambiar la perspectiva de La Habana, resulta embarcarse en la playa de Tarará ó bien en la marina Hemingway, y así disfrutar de la cintura del Malecón y las 14 manzanas de primera línea que van desde el Prado hasta la calle de Belascoain.


La edificación más antigua de la ciudad, es el castillo de la Real Fuerza. Construido en el siglo XVI, su trazado renacentista está coronado por una figura de bronce llamada la Giraldilla, símbolo de La Habana.


Dentro del circuito turístico de bares y restaurantes, encontramos una parada obligada en El Floridita. También se tildan de imperdibles los mojitos y la comida de La Bodeguita del Medio, y el célebre Tropicana, un legendario cabaret al aire libre considerado el paraíso del baile, que antes de 1959 fue casino.


Otro hito ineludible en nuestro recorrido por La Habana, es El Nacional. El hotel fue inaugurado en 1929 y desde entonces se convirtió en uno de los emblemas más sobresalientes de la ciudad.


Arena blanca, sol y mojitos
Por una ruta serena ceñida entre el mar y el campo, atravesando Matanzas, cuna del danzón y ciudad de los puentes, al cabo de 130 kilómetros desde La Habana se llega a Varadero, el mayor balneario de la isla.


Varadero es el principal destino de playa cubano y recibe el 25 % de los turistas que vienen a la isla con mayoría de canadienses.


La ciudad exhibe orgullosa el Varadero Golf Club, único campo de 18 hoyos en el país, trazado caprichosamente junto al mar.


Jardines del Rey
Separados de la isla grande por bahías y lagunas, se trata de unos cuatrocientos cayos que van aumentando de tamaño hasta convertirse en verdaderas islas, abrazados por una barrera coralina de 400 km de longitud.


Los Cayos
Cayo Coco es uno de los ecosistemas mejor preservados del Caribe, con una concurrencia de condiciones climáticas verdaderamente excepcionales: 25° C de temperatura promedio en enero y febrero, y un mar cálido que nunca baja de los 20° C.


Cayo Guillermo es más pequeño, con un solo resort, una villa y una marina deportiva. Prácticamente virgen, es un sitio ideal para los amantes de la tranquilidad y los espacios abiertos.


Cayo Largo muestra una belleza insuperable en su entorno natural. Esta isla de singulares atractivos es considerada una de las mejores para el buceo y las actividades náuticas por sus playas, protegidas por hermosos arrecifes coralinos en aguas poco profundas.


Cayo Santa María es sinónimo de kilómetros de fabulosas playas, aguas claras color, una densa vegetación y un sol que no da tregua. Santa María forma parte del conjunto de tres cayos junto a Las Brujas y Ensenachos, unidos a la localidad de Caibarién por un espectacular camino de piedras que atraviesa la bahía de Buena Vista.


La Capital del Oriente Cubano
Fundada en 1515, Santiago de Cuba resulta una de las más pintorescas ciudades del país. A la ciudad se le atribuyen dos particularidades que la hacen única: su gente hospitalaria y su patrimonio histórico-cultural. Ostenta, orgullosa, el título de Ciudad Héroe de la República de Cuba por el papel desempeñado por sus habitantes durante las luchas revolucionarias de la década de 1950.


Holguín, La Esmeralda de Cuba
Ideal para los que ya conocen Varadero y desean algo más exclusivo, Holguín cuenta con 60 kilómetros de playa, 34 ríos, 6 cascadas, 5 impactantes zonas submarinas, 19 sitios históricos y 135 sitios arqueológicos.


La cuarta provincia de Cuba, con su capital homónima y el más reciente polo turístico con más de 41 fantásticas playas, hace gala de lo mejor de la flora antillana y es conocida como la ruta de aves migratorias más importante de la región.


Guardalavaca
A unos 50km de la ciudad de Holguín, y a tan sólo una hora de vuelo de La Habana, Guardalavaca sorprende con lo mejor de las playas cubanas. La calidez de su clima, el sol siempre radiante, sus largas playas de blanquísima arena y el ritmo pegadizo de la música cubana, son una invitación constante para aquellos viajeros que buscan alejarse de los grandes centros urbanos y prefieren los destinos más aislados.


La Ciudad del Che
Santa Clara se relaciona históricamente con la figura del legendario guerrillero Ernesto Che Guevara, al punto de conocerse como “la ciudad del Che” y recibiendo a diario cientos de visitantes que desean conocer el Memorial que guarda sus restos y los de muchos de sus compañeros de la experiencia en Bolivia.


Trinidad, más allá de La Habana
Sólo en una ciudad como Trinidad se puede llegar en 10 minutos desde un pueblo colonial hasta una selva tropical o una playa caribeño en un auto clásico que, de no circular por Cuba, sería la joya de algún coleccionista.


Cienfuegos
A escasos 70 kilómetros de Trinidad, Cienfuegos es hoy considerada la tercera ciudad más importante del país después de La Habana y Santiago de Cuba, y es otra de las escalas obligadas para muchos viajeros.


Sus calles conjugan verdaderas joyas arquitectónicas de estilos tan variados como el Neoclásico, Art Nouveau y Art Decó en un universo formado por la multiplicidad de formas, colores y aromas que seducen al visitante.


Estas tierras sureñas son afamadas principalmente por el auge de los eventos náuticos que se desarrollan en las tranquilas aguas de su bahía. Una opción para pasar el día, es tomar una lancha y llegar hasta la playa Rancho Luna y el Castillo de Jagua, una fortaleza que cumplía la función de proteger a la bahía entre los siglos XI y XIX.


Completan el idílico escenario, su modesta pero encantadora infraestructura hotelera y las variadas ofertas gastronómicas de sus restaurantes y bares, en combinación con la calidez de su gente.

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