De la vanguardia a lo clásico


Entusiasmo más ductilidad más talento, la fórmula de Buenos Aires hora 8.

Textos. Enrique Madeo.

 

En principio, el ser vanguardista envuelve tanto a la obra como a su autor. Y en una marcada tendencia mayoritaria, a sus intérpretes, con perfiles singulares, transgresores y, en especial, novedosos. Pero entonces el transcurso del tiempo -por el solo hecho de transcurrir- sería capaz de diluir las valencias propias de la obra, de su composición, como en su caso, de su ejecución. ¿Qué ocurriría con aquellas que, consolidándose en el paladar artístico de quienes la escuchan, logran sostenerse a través de los años? Interrogantes que no se corresponden con respuestas certeras.

La obra de Ástor Piazzola es un claro ejemplo de esa oscilación entre lo vanguardista y lo clásico. Y sus ejecutores, provenientes de los más variados géneros musicales, han quedado expuestos no solo a la avidez del público sino también en muchas ocasiones -como ésta- a la aguda observación del propio autor.

Había que animarse a producir un disco novedoso y transgresor tomando como base temas de Piazzolla en pleno auge del talentoso, pero no menos conflictivo, bandoneonista.

Inspirados en el estilo de los Swinger Singers, bajo la dirección musical de José Carli, los arreglos de Horacio Corral y la dirección de grabación de Juan Carlos Manojas; en 1969 Buenos Aires 8 grabó “Buenos Aires hora 8” y con él, un verdadero símbolo vanguardista.

Un disco con obras de Piazzolla, sin bandoneón y sin arreglos orquestales. Solo una base percusiva a cargo de Jorge Padín; un contrabajo, el de Omar Murtaj; un ensamble vocal integrado por Chichita Fanelli (soprano), Ani Grunwald (soprano), Analía Lovato (mezzosoprano), Clara Steinberg (contralto), Miguel Odiard (tenor), Guli Tolaba (tenor), Horacio Corral (barítono y contrabajo) y Fernando Llosa (bajo); más Juan Carlos Manojas en la dirección de grabación. Toda una revolución en el mundo de la música.

Desde su apertura con Fuga y misterio hasta su cierre con Calambre, el disco brinda al oyente atrevidas variantes vocales, en su mayoría a capella, pero otras donde aparecen enriquecidas por la percusión de Jorge Padín (como en Fuga y misterio), o en Lo que vendrá donde las voces del octeto callan dándole lugar a un lúcido solo del contrabajo de Omar Murtaj. Además, la versión de Adiós Nonino, infaltable en cualquier disco en el cual se pretenda referenciar la obra de Piazzolla; Buenos Aires hora 0, tema que e inspira el nombre al disco; Verano, la única estación elegida; Decarísimo; más Milonga, La muerte y Resurrección del ángel.

Buenos Aires hora 8 es un contundente ejemplo de como una obra de vanguardia se ha transformado en una obra clásica. Aunque muchos, al escucharla por primera vez, la caratulen vanguardista.

Ficha técnica

“Buenos Aires hora 8” fue grabado en 1969 en Buenos Aires.
Dirección musical: José Carli.
Intérpretes: Buenos Aires 8.
Arreglos musicales: Horacio Corral.
Percusión: Jorge Padín.
Contrabajo: Omar Murtaj.
Dirección de grabación: Juan Carlos Manojas.
Todos los temas pertenecen a Ástor Piazzolla.

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