De música, pistas y detectives


A través del juego y el arte niños de entre 5 y 10 años descubren el magnífico universo de la onda sonora en una original y divertida propuesta.

TEXTOS. Marina Zavala. FOTOS. Gentileza.

El arte, especialmente la música, y el juego se conjugan para el disfrute de los más pequeños en un espacio de encuentro, exploración y mucho misterio. «Detectives de la Onda Sonora» es el nombre de este taller destinado a niños de entre 5 y 10 años. La propuesta, ideada y coordinada por Magalí Coronel, está pronta a inaugurar su segunda temporada en las salas de La Casa de Adelante.

¿De qué se trata? De un recorrido por la historia de la música, desde la aparición del primer aparato diseñado para capturar la voz humana en el año 1860. En seis encuentros el equipo de pequeños detectives irá rastreando pistas y buceando en el océano infinito que es la música. Todo entre juegos, actividades y ejercicios de las artes más variadas: expresión corporal, baile, canto, dibujo, construcción de instrumentos a partir de materiales reciclables, poesía, narrativa, melodías del mundo y de todos los tiempos, y registro audiovisual de todo lo que va sucediendo.

LA VIDA EN CANCIONES

Para saber un poco más de «Detectives de la onda sonora» entrevistamos a su creadora, Magalí Coronel. Ella nos contó de su propia historia artística y sobre cómo busca acercar a los niños al mundo de la música y el arte.

Desde muy chica Magalí disfruta de cantar, a los 15 años se acercó por primera vez a una academia, una con impronta «bien rockera», el taller Lennon, del Zurdo Silva. A los 16 grabó covers y comenzó a recorrer distintos escenarios de provincia y el país como parte de distintas agrupaciones.

«Estudié en espacios de educación no formal, academias musicales y también hice algunos años en el Liceo Municipal; pero mi formación es principalmente autodidacta y de una búsqueda incansable hacia adentro que al parecer no tiene fin», asegura.

En 2012 grabó un demo, de manera casera, con dúo Enero y en 2018 en estudio, un disco completo (Anaranjado) con letras de su autoría, siendo la mitad del dúo Maracuyá. En 2019 se asomó al mundo del arte para niños, siempre con la música como hilo conductor, con un taller que llamó «Buscadores» y que se realizaba en su propia casa, con colaboración a la gorra. De la misma forma llevó adelante la propuesta en una biblioteca de Sauce Viejo.

Más tarde llegó la oportunidad de replicarlo en el Espacio Nodo, donde conoció a Estefanía Albrecht, quien sería su compañera en el dúo Niña Luna Cosechera. «Con ella nos presentamos en hermosos escenarios y contamos con el apoyo del Fondo de Asistencia a la Cultura de Santo Tomé para grabar nuestro EP. Participamos en una muestra itinerante de María Elena Walsh que recorrió Santo Tomé y Santa Fe. Nos dimos el placer de homenajear a una maestra de vida», recuerda.

«Este año estoy trabajando en mis talleres, en mis pájaros de porcelana, que se van rápidamente de mis manos, en mis letras. Estoy aprendiendo con otros materiales, otros instrumentos… sigo buscando».

UNA AVENTURA MUSICAL

– ¿Cómo surgió la idea de hacer este taller tan particular con la música como protagonista?

– La idea del taller musical estaba en mis planes nuevamente y el ofrecimiento llegó de la mano de Sofía Gerboni, que me invitó a conocer La Casa de Adelante y llevar una propuesta, y de Julia Stubrin, que me recibió con mucho amor.

Cuando estuve en el lugar mi cabeza loquita empezó a soñar tantas cosas lindas que me fui como flotando. Así la propuesta empezó a cobrar forma, alrededor de una historia de misterio, de un gramófono que se tragó a unos músicos que vivían en esa casa hace 100 años atrás. Empecé a buscar quien pudiera tener aparatos reproductores de sonido guardados, aunque no anduvieran. Yo contaba con algunos, pero las cosas que me prestaron fueron como pepitas de oro para mí.

– ¿Por qué elegiste plantear el espacio como un juego de misterio, pistas y detectives?

– Soy mama de un niño de 5 años y en mi experiencia el misterio es algo que los atrapa, los llena de curiosidad y de una mezcla de sensaciones que les encanta; un poquito de miedo mezclado con risa. Por eso fui escuchando muchas canciones -desde las primeras grabaciones de Gardel, por ejemplo, hasta temas de Tupac- buceando en las décadas y los diferentes estilos de la música popular hasta encontrar las que tuvieran algún mensaje para descifrar, las que fueran demasiado divertidas para bailar, las que todo niño debería oír, las que pueden acompañar cada una de las diferentes actividades que girarían en torno a ese caso por resolver.

En el taller Detectives de la Onda Sonora nos abocamos a soñar y a buscar en las canciones, a través de la historia, investigando en la victrola, el tocadiscos, el magnetófono dónde es que pueden estar o dónde estuvieron, o qué fue de aquellos personajes que habitaron La Casa de Adelante.

– ¿Cómo se conjugan las distintas disciplinas artísticas en esta propuesta?

– Para armarla, comencé imaginando qué podíamos obtener de tal o cual canción y, a partir de ahí, pensaba una actividad que pudiera acompañarla. A veces sale como yo espero y otras veces toma la forma que los chicos quieren darle o que el grupo necesita.

Por ejemplo, me gusta poner alguna canción muy hermosa para escuchar con atención y combinarla con un juego de yoga. En cada ocasión les cuento el nombre de la canción, quién y cómo era a persona que la escribió… y así vamos agregando personajes al imaginario.

Nos disfrazamos según la época de la música que escuchamos, nos pintamos la cara para hacer mucho ruido con palillos y cajas, y a la vez aprender el valor de las figuras musicales y las bandas de turno. Tuvimos a una maestrita de batería invitada de lujo, Giustina Colussa, que se re copo con la idea y se sumó en los ’80.

Los encuentros tienen dos partes, con un recreo en el que hacemos una merienda compartida. Las actividades son muy variadas, empezando por la escucha de canciones, expresión corporal, construcción de instrumento a partir de materiales reciclados, pintura, canto, teatralizaciones…¡Y hasta algo de cocina!

– ¿Cómo viven los chicos este encuentro tan original con la música?

– Los niños reciben mi propuesta con mucho entusiasmo y curiosidad, aportando sus ideas y haciendo que el taller prospere y a la vez se amolde a sus necesidades. Por ejemplo, alguna vez yo planteo una actividad para bailar y ellos quieren pintar, entonces modifico los planes para que todos estemos cómodos y contentos, siempre tratando de conectar con la música que estamos apreciando.

Creo que lo más disfrutan es manipular mis instrumentos, sentarse en el piano, explorar La Casa de Adelante de punta a punta con total libertad y el momento de comer las masitas de la merienda y charlar entre todos.

Los interesados en la propuesta «Detectives de la Onda Sonora» pueden acercarse a La Casa de Adelante – Laboratorio de Artes (Saavedra 2248), comunicarse al teléfono (0342) 155-208550 o vía mail a [email protected]

Previo Niños y mascotas: creciendo con un compañero de cuatro patas
Siguiente El Litoral celebró sus 104 años