De plebeya a reina, Máxima Zorreguieta la Cenicienta del siglo XXI


Plebeya, extranjera y no nació en cuna de oro. Un perfil poco convencional para formar parte de la realeza pero que Máxima, a fuerza de carisma y glamour, logró deconstruir.

Textos. Georgina Lacube.

Los cuentos infantiles se han cansado de mostrar a bellas mujeres que se enamoran de un príncipe y llegan a ser reinas. Si bien los tiempos han cambiado, para algunas ese ideal sigue vigente y hasta se ha hecho realidad. De eso da cuenta el libro «Máxima, la construcción de una reina», recientemente editado por Penguin Random House.  

Máxima es obviamente Máxima Zorreguieta, una economista argentina egresada de la Universidad Católica de Argentina (UCA) que, aunque nació en una familia de clase media, se convirtió en la esposa del Rey Guillermo Alejandro de Holanda, una de las Coronas más importantes del mundo, y ahora es la Reina Consorte de los Países Bajos.

Sus autores, Rodolfo Vera Calderón y Paula Galloni, se propusieron realizar un recorrido minucioso y profundo sobre la infancia, juventud y adultez de Máxima, sacando a la luz el entramado de relaciones familiares, los momentos más difíciles de su vida y un exhaustivo análisis sobre su actual rol como la mujer del Rey de los Países Bajos. A través de sus 237 páginas demuestran cómo su figura fresca y sonriente hizo que miles de holandeses cayeran rendidos a sus pies tras años de contar con una familia real en la que las mujeres vestían de una manera conservadora, sonreían lo necesario y ejercían el oficio de royals completamente encorsetadas por el protocolo y la austeridad calvinista. 

ESTILO REAL

Nacida en Buenos Aires el 17 de mayo de 1971, renunció a su nacionalidad argentina para casarse, en 2002, con el heredero a la Corona holandesa, Guillermo Alejandro IV. Su boda fue muy controvertida debido a que su padre, Jorge Zorreguieta, fue ministro durante la dictadura de Jorge Videla. El 30 de abril de 2013 logró llegar a ser Reina, tras la abdicación de Beatriz de Orange y la proclamación de Guillermo Alejandro IV como Rey de los Países Bajos y se convirtió en la primera Reina plebeya (y latinoamericana) de Europa del siglo XXI. Con su eterna sonrisa pero con un estilo casual supo ganarse el corazón de todos los holandeses. Desde el minuto uno en que se convirtió en princesa de Orange-Nassau, Zorreguieta siempre se destacó por mezclar estilos y por ser muy atrevida en todos sus looks. 

Prueba de ello es su imagen personal, que se destaca por lucir mechas rubias, el largo de su pelo por debajo de los hombros y esmalte de color en sus uñas, tres toques estilísticos que desde un principio se oponen a la prácticas y costumbres establecidas por la Corte de los Orange. 

Los especialistas de la moda también destacan que es amante de las pamelas, tocados, turbantes y sombreros. Adora variar entre distintas tipologías para dejar en claro que es una fashionista de ley.

Así lo mostró en una de sus primeras apariciones oficiales donde, al acudir a la apertura de un centro de atención de jubilados, decidió combinar un diseño de copa alta creado por la diseñadora belga Fabienne Delvigne con un llamativo detalle de plumas y el conjunto verde de seda. 

En el evento, Máxima lució un traje de dos piezas monocolor compuesto por una falda recta y una chaqueta sastrera con un corte de peplum, firmado por la marca belga Natan, perteneciente al diseñador de interiores Edouard Vermoulen, al que acuden muchas mujeres de la realeza, entre ellas Brigitte Macron, Letizia, Melania Trump y Silvia de Suecia. Como le gusta reciclarse, este conjunto ya había sido utilizado por la monarca en repetidas oportunidades para eventos y viajes oficiales. En cada una de ellas lo ha combinado con diferentes sombreros y zapatos.

Sin duda, todos los complementos le quedan bien. Los luce en invierno, en verano, para el día a día, para los eventos, recepciones y otras ceremonias institucionales o privadas que incluyen, por ejemplo, algunas bodas de la realeza europea.

EL CENTRO DE ATENCIÓN

En cuanto a su vestimenta, Vera Calderón y Galloni señalan en su libro que a diferencia de la actitud austera que caracteriza a las soberanas de la familia de su esposo, Máxima disfruta de ser el centro de atención y por eso elije atuendos de colores estridentes, géneros pesados y algo de brillos, algunas veces con excesos de adornos, con el pelo solamente lavado y muchas joyas. Si la ocasión lo requiere, puede sorprender con algún recogido, pero eso sucede sobre todo cuando alguna tiara posa sobre su cabeza. 

Además de adoptar creaciones de alta costura firmadas por couturier de la talla del modisto italiano Valentino, el holandés Jan Taminiau o el español Massimo Dutti, también apuesta a las grandes marcas y low cost, como Zara y H&M.

Se ha dejado ver con «total looks» compuestos por un vestido de algodón en color gabardina con unas mangas farol XXL de la marca sueca que en su web se lo consigue a 49,99 euros. 

También participó de una conferencia sobre fintechs holandesas con un atuendo en tonos tierra de la firma Zara. La consorte holandesa, que acaba de cumplir 50 años, realizó una aparición virtual con un vestido de 30 euros de esa firma perteneciente al grupo de moda español Inditex. Su elección fue un vestido y tapado de tejido de punto en colores tierra, y el valor del look completo no superaba los 60 euros.

La Reina de Holanda también ha conseguido a través de Zara encontrar prendas que mostraran su lado más innovador. A finales de otoño de 2018, sorprendió al lucir unos pantalones de estilo deportivo (track-pants) en negro con bandas blancas y rojas en los laterales. Se trataba de una pieza de la colección Otoño/Invierno 2017-2018 que llegó a tener un descuento de hasta el 85% por lo que podían adquirirse por tan solo 5,99 euros.

JOYAS, FLORES Y COLOR

Otro de los diseñadores que acompaña a la soberana desde sus primeros días como princesa es el argentino Benito Fernández, quien le confeccionó más de cuarenta diseños que Máxima ha lucido en giras internacionales, eventos destacadísimos y hasta para la gala realizada en su honor cuando fue coronada monarca.

«Usó un vestido mío ya siendo reina, en su primera visita oficial a Canadá y Estados Unidos. Era un vestido fucsia de flecos de seda, que fue rarísimo porque se lo había mandado 15 días antes en avión, sin pensar que lo iba a usar. Ella ya tenía adjudicado un traje para esa gira, sin embargo, se lo puso a los tres días que le llegó», comentó emocionado Benito, en una de las tantas notas que dio al respecto, remarcando que él nunca sabe de antemano en qué momento ella lucirá alguna de sus creaciones. 

Además de su amor por los colores, sobresale su pasión por las joyas, que nunca faltan. «Porque cuando el protocolo no exige que luzca una tiara, la Reina aprovecha para exhibir piezas de sus diseñadores de bisutería favoritos, tales como la heredera naviera griega Marianna Goulandris, las holandesas Renée Arnold y Ellen Beekmans, o los argentinos Celedonio Lohidoy y Federico de Alzaga, este último su ex novio y fundador de la firma Aracano, muy popular hoy entre influencers como Lauren Santo Domingo y Carolina Herrera Jr.», revelan los periodistas Vera Calderón y Galloni. 

En ese sentido, adora las creaciones bucólicas inspiradas en la naturaleza. Los motivos florales no faltan en su joyero. Lo que caracteriza su colección es el gusto por las piezas extra grandes que suelen fusionar piedras coloridas con tonos metálicos o perlas. Un lujo. 

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