Década del ’20: «Energina» y el notable diseño de su símbolo


El símbolo de esta nafta generó muchas polémicas a lo largo de la historia por su particular similitud a la, para entonces futura, esvástica del Tercer Reich.

TEXTOS. Mariano Rinaldi. FOTOS. Archivo El Litoral.

En 1916 comenzaba a cambiar sustancialmente el ciclo económico de la Argentina moderna. La Primera Guerra Mundial significó una sacudida fuerte para una economía que había crecido sostenidamente sobre la base de la exportación de materias primas y la permanente recepción de capitales e inmigrantes. La Gran Guerra en Europa desorganiza el comercio mundial, en donde los períodos de interrupción en las comunicaciones eran seguidos de alta demanda.

Sin embargo, en 1919, finalizada la contienda militar, comienzan profundas transformaciones sociales y económicas en el mundo. En Argentina, la industria nacional, que había sustituido en parte las importaciones comerciales, logra un lugar destacado en la economía interna del país. El Estado nacional comienza gradualmente una política económica intervencionista y asoma Estados Unidos, un nuevo socio comercial que impuso nuevas reglas comerciales bilaterales. Por otro lado, las ciudades y las conexiones crecen, no solo en Buenos Aires, sino también muchas en localidades del interior del país que veían llegar sorprendidas las modas en la indumentaria, los nuevos automóviles, la música de jazz y el cine.

Todos estos cambios sociales, económicos y culturales, estaban unidos por un elemento que comenzaba a tener un carácter imprescindible en la sociedad: el combustible.

En 1914, asomó en el horizonte del Río de la Plata el buque petrolero más grande del mundo. Semejante nave flotante, enviada por la la firma anglo-holandesa: Royal Dutch Shell, quien traía a su par transnacional, la Anglo Mexican Petroleum Products Co. Ltd. un cargamento de petróleo crudo y asfalto mexicanos.

De esta manera, la más popularmente llamada «Shell», comienza su derrotero en Sudamérica. En 1917, comenzó a explorar su primera concesión en la cuenca del Golfo San Jorge, Comodoro Rivadavia, luego, en 1920, empezó la comercialización de diesel oil en tambores de 800 litros y envíos al interior. Y para 1921, comenzó la importación de nafta y kerosene, y a su vez se inició la exploración del yacimiento Diadema, a 27 kilómetros de Comodoro Rivadavia.

En 1922 saldría a la luz su primera creación: la nafta «Energina» y el kerosene «Aurora» comercializado en toda la Argentina y a domicilio. Fue toda una revolución para los quehaceres diarios de aquel entonces.

En Santa Fe, la Anglo Mexican Petroleum tenía su local comercial sobre calle San Martín 2618 y la publicidad de sus productos «Energina» y «Aurora» aparecían diariamente en las páginas del diario El Litoral. En los años ’20, el símbolo que acompaña la marca del producto tenía la forma de una esvástica, que durante la segunda guerra mundial asociamos de manera generalizada al nacionalsocialismo, aquella ideología de extrema derecha que gobernó Alemania de 1933 a 1945. Pero originalmente este signo proviene del idioma sánscrito que significa «auspicioso».

Sin embargo, en esta historia, hay un pequeño detalle. Este símbolo toma el nombre de esvástica, cuando gira en sentido de las agujas de un reloj, o sea, cuyo brazo superior apunta hacia la derecha. La sauvástica, en cambio, es cuando gira en sentido contrario a las agujas de un reloj, tal como lo hacía la que acompañaba la nafta «Energina».

Compartimos con ustedes, desde el archivo del diario El Litoral, las publicidades de Anglo Mexican Petroleum que acompañaban las páginas del diario durante sus primeros años.

Previo Un banco distinto para un mundo distinto
Siguiente Salón Primavera