¿Dieta détox o alimentación consciente?


Por Matías Marchetti, licenciado en nutrición

En esta época del año me preguntan mucho por las famosas dietas Detox, tanto para “barrer” los excesos entre Navidad y Año Nuevo, como para hacer una “limpieza” después de las Fiestas y empezar el año renovados. 

Yo suelo proponer pensarlo de otro modo: ¿por qué tenemos que pasar del atracón a la dieta líquida en lugar de mantener una alimentación más equilibrada y consciente, en donde las cenas festivas sean comidas que elegimos y disfrutamos sin culpa?

Las dietas desintoxicantes se arrogan la facultad de limpiar el organismo de todos sus excesos en dos o tres días. ¿Cómo? A base de jugos “mágicos” que combinan frutas y hortalizas, y de la eliminación de todo tipo de harinas, azúcares y bebidas alcohólicas. A la lista de exiliados se suman la cafeína, la sal y las grasas. 

Todo esto promete un reset, un volver a empezar después del descontrol; sin embargo, no siempre se obtiene lo deseado. ¿Por qué? 

Porque a la sensación de liviandad de los primeros días (que no es por algo mágico, sino porque dejaste de comer comida chatarra), le sigue una suerte de síndrome de abstinencia que te vuelve a arrojar al atracón: llega el Año Nuevo y comés más y peor que en Navidad. 

Todo método que promete soluciones a corto plazo suele llevarnos a volver a caer en malos nutrientes, porque te hacen sentir que ya tenés la solución. 

Además, a los días de escasos buenos nutrientes que ya venías teniendo durante las Fiestas, le sumás días de escasos nutrientes en el intento de “limpiarte”. Y eso, inevitablemente, genera más hambre y más desprolijidad. 

Te propongo tomar un camino más inteligente, que es dejar de alternar entre el exceso y la limpieza, y comprender que después de días de desarreglos la salida más equilibrada no es un batido de vegetales, sino volver a tu plan: buena alimentación y actividad física. 

Por supuesto, si te sentís muy hinchado, podemos hacer algunos ajustes para que sientas que tu organismo vuelve a la normalidad ¡pero sin excesos ni fundamentalismo! ¿Cuáles son esos ajustes? Eliminar por algunos días los productos ultraprocesados y algunos alimentos inflamatorios muy instalados culturalmente: el alcohol, lácteos como la leche y el yogur, frutas como la banana y la uva, tubérculos como la papa y la batata, y cereales como el arroz o las harinas. 

Eso te va a ayudar a desinflamarte, pero sin perder nutrientes de calidad o correr el riesgo de barrerlos con una dieta líquida y plagada de fibra. Un punto intermedio, un  intercambio inteligente que te ayuda a mantenerte enfocado sin ir todo el tiempo del blanco al negro. 

Con este camino, vas a ver que los desajustes que hayas tenido se van a diluir en el éxito del resto de la dieta y eso va a cuidar tu autoestima, además de evitar que vuelvas a caer en situaciones compulsivas. 

Y que el brindis, con algo rico, sea sin culpa. ¡De eso también se trata celebrar!

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