Dos lugares emblemáticos e iconos del cine santafesino 


El Cine-Teatro Moreno y el Cine-Arte Chaplin ingresaron en el rico circuito cinematográfico y cultural de Santa Fe de los años setenta, que marcó a fuego la identidad y la fuerte ligazón que nuestra ciudad tiene con el séptimo arte.

TEXTOS. Mariano Rinaldi. FOTOS. Archivo El Litoral.

En septiembre de 1973, de la fusión de dos entidades culturales santafesinas -Cine-club Santa Fe y la Biblioteca Popular Mariano Moreno- surge el flamante Cine-Teatro Moreno. En diciembre de ese mismo año, se estrena en el Cine-Arte Chaplin el film documental «La hora de los hornos».

Para su inauguración, la sala Moreno contaba con una capacidad para 350 espectadores, sobre Marcial Candioti 3345, con equipos y tecnología de punta para esos años (proyectores «supersimplex» de 35mm y sonido transistorizado) excelente iluminación y cuatro camarines para la comodidad de los artistas. Además, contaba con un hall central para exposiciones. Las películas se proyectaban de jueves a lunes, con precios populares. Los días miércoles se brindaban reposiciones de filmes especialmente seleccionados y, ocasionalmente, estrenos. Los jueves sesión especial para socios de Cine Club e invitados y los fines de semana para todo público.

La programación que la sala ofrecía semanalmente tenía una orientación y un criterio curatorial basado no solo en estrenos para un público masivo, sino más bien un repertorio de films de reconocida calidad artística. El objetivo era crear una alternativa que brindara a la ciudad un espacio donde el espectador especializado disfrute de los grandes clásicos, directores y del cine experimental.

El Cine Club Santa Fe ya contaba con una sala de este estilo, la conocida sala «cine-arte Chaplin» en la galería Ross del microcentro santafesino. Este se fue transformando en una institución pionera a la hora de cultivar el gusto por el cine y el disfrute de los cinéfilos al momento de compartir una experiencia colectiva entre sus socios.

Ingresando en el rico circuito cinematográfico y cultural de Santa Fe de los años setenta, que marco a fuego la identidad y la fuerte ligazón que nuestra ciudad tiene con el séptimo arte, estos acontecimientos históricos y culturales estaban inmersos en un contexto de radicalización política que experimentaba nuestro país por esos años.

La Hora de los Hornos, es un film argentino realizado en 1968 por los cineastas Fernando «Pino» Solanas, Octavio Getino y Gerardo Vallejo; integrantes en ese entonces del grupo Cine Liberación. Esta película recién pudo ser estrenada formalmente en la Argentina en 1973 debido al contexto político de aquella época y la censura reinante, aunque para entonces ya había ganado varios premios en Europa.

Decía El Litoral a comienzos de diciembre de ese año: «Esta noche cuando el cine arte Chaplin ponga en pantalla las primeras imágenes de «La hora de los hornos» iniciará en nuestro medio su periplo comercial uno de los filmes mas combativos (y combatidos), prohibido y perseguido y, a la vez, premiada en el mundo».

Este film está dividido en tres partes: «Neocolonialismo y violencia», «Acto para la liberación» y «Violencia y liberación». La primera imagen de la película es un primer plano de un fósforo que se enciende, seguido de ruidos de rifles. Estas imágenes son acompañadas por una serie de carteles: «Ideologizar, organizar nuestra revolución […] Ningún orden social se suicida. Una guerra larga, una guerra cruel».

El proceso productivo del film duró aproximadamente dos años: de 1966 a 1968. Fue filmada y exhibida de manera clandestina ya que el clima social era cada vez más represivo (recordemos que en 1966, año en el que comienza el rodaje de la película, asume Juan Carlos Onganía como presidente de facto de la autonombrada Revolución Argentina). El film inaugura no sólo una nueva manera de hacer cine político en América Latina sino también una nueva forma de entender el hecho cinematográfico.

La investigadora Paula Wolkowicz, propone ver «La hora de los hornos» como un intento de elaborar una mitología y una genealogía del peronismo como movimiento socialista y revolucionario, que aglutina una serie de discursos políticos, ideológicos y culturales que estaban circulando en la Argentina de los años sesenta. La película elabora una genealogía del peronismo como movimiento nacional de masas, intenta fundar el mito de un Perón socialista y le da entidad y representación al pueblo obrero, a la masa trabajadora.

La película era distribuida a través de estudiantes y activistas políticos, que exhibían la película en sindicatos, fábricas, universidades, centrales obreras y en los comités del partido peronista. De hecho, los responsables de la distribución del film no sólo operaban como intermediarios entre la película y el público sino también, en algún punto, como realizadores.

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