Educación y apoyo para una lactancia posible


El lunes 1° de agosto se inicia la Semana Mundial de la Lactancia Materna. Conocer los beneficios, saber cómo resolver las complicaciones más frecuentes y crear ámbitos que le faciliten a la madre el tiempo y los espacios para extraer leche o darle la teta a su bebé son fundamentales para lograrla. 

Pocas consignas tienen tanto consenso en la comunidad médica y en la sociedad como la siguiente: la lactancia materna es la mejor forma de alimentar a un bebé. La leche humana está perfectamente diseñada para satisfacer las necesidades nutricionales e inmunológicas protegiendo a los niños y niñas de enfermedades comunes, a corto y a largo plazo; y brinda efectos positivos permanentes. Pero los beneficios van más allá de los chicos, ya que también se extienden a la madre y a la salud pública, reduciendo el riesgo de mortalidad infantil.

La pandemia de coronavirus -que paralizó y atravesó por completo nuestras vidas- produjo un retroceso en la promoción y el apoyo de esta herramienta natural de vital importancia para generar un mundo más saludable. Y ahora plantea un nuevo desafío mientras la sociedad se reacomoda tras el duro impacto que produjo el Covid.

A eso apunta la Semana de la Lactancia 2022, que arranca este lunes 1° de agosto. El lema se centra en la importancia de la educación: «Promover, proteger y difundir la lactancia en el marco del Plan 1000 días». Conocer los beneficios, saber cómo resolver las complicaciones más frecuentes y crear ámbitos que le faciliten a la madre el tiempo y los espacios para extraer leche o darle la teta a su bebé son fundamentales para conseguir los objetivos planteados. El beneficio, está claro, bien lo vale.

POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE DAR LA TETA

La lactancia materna contribuye a disminuir la mortalidad infantil y brinda a los niños y niñas beneficios a corto y a largo plazo como protección contra infecciones respiratorias y gastrointestinales, reducción en el síndrome de muerte súbita del lactante, menor incidencia de otitis media aguda en los primeros dos años de edad, rinitis alérgica y desnutrición. A largo plazo, previene la aparición de sobrepeso y obesidad infantil. 

«También se han reportado mejorías en el desarrollo neurológico asociando la lactancia con un mayor rendimiento en pruebas de inteligencia», detalla la Dra. Elba López Turconi (MN 66278), jefa del Servicio de Neonatología del Sanatorio de los Arcos.

Con respecto a los beneficios para las madres, «el inicio temprano del amamantamiento reduce el riesgo de hemorragia postparto y de padecer anemia y deficiencia de hierro. También disminuye el riesgo de padecer cáncer de mama y ovario. Además, ayuda a regresar al peso que tenían previo al embarazo ya que una persona que amamanta gasta alrededor de 500 calorías adicionales por día para la producción de leche», remarca la especialista.

Un dato a tener en cuenta es que los resultados son mejores si la lactancia es exclusiva. 

DIFICULTADES MÁS FRECUENTES

Muchas mujeres llegan a la lactancia convencidas de sus beneficios, pero al momento de darle la teta a su bebé se encuentran con obstáculos que pueden desalentarlas. Los más frecuentes son la percepción de que la producción de leche es inadecuada y los dolores en los pezones y las mamas; y en muchos casos provocan que se interrumpa en forma temprana el proceso. 

«La ingesta inadecuada de leche puede deberse a una combinación de factores. En muchos casos, el problema se puede resolver optimizando la frecuencia y la técnica de amamantamiento, con un estrecho seguimiento y apoyo a la lactancia», explica la Licenciada María Teresa D’Osualdo, coordinadora de Puericultura del Sanatorio de Los Arcos.

En cuanto a los dolores en los pezones, la causa más frecuente es el mal acoplamiento entre la boca del bebé y el pecho. Estas dificultades en la prendida se dan, por lo general, dentro del primer mes. «El dolor interfiere con el mecanismo de eyección de la leche. Esto provoca que el niño no reciba suficiente leche al mamar, lo cual manifiesta con inquietud y llanto. La madre se angustia, inhibe aún más la eyección de la leche, y así se entra en un círculo vicioso que puede llevar al fracaso de la lactancia», agrega.

Con un asesoramiento adecuado y un tratamiento preciso, la mayoría de estas dificultades se pueden superar y mantener la práctica con éxito durante más tiempo.

MASTITIS

Otra complicación que pueden experimentar las mujeres lactantes es la mastitis. Se trata de un proceso inflamatorio del tejido mamario, que puede estar acompañado o no de infección. Suele ser de presentación aguda, aunque existen también otras formas crónicas menos frecuentes.

«En la lactancia, la mastitis es más frecuente durante los tres primeros meses. La retención de leche y el sobrecrecimiento de bacterias asociado a grietas del pezón, suelen predisponer a la infección», explica la doctora Sabrina Barchuk (MN: 126304), miembro de la Sociedad Argentina de Mastología.

Los cuadros de mastitis se presentan con hinchazón, enrojecimiento y dolor mamario. Suele asociarse a un cuadro sistémico de intensidad variable, caracterizado por fiebre y malestar general.

«El diagnóstico de las mastitis es clínico, por lo que muchas veces sólo es necesario el examen físico. En algunos casos, se requerirá una ecografía mamaria para confirmar o descartar la presencia de un absceso. El tratamiento primario consiste en el uso de antibióticos. En el caso de colecciones, se requerirá un drenaje con aguja guiado por ecografía y, en algunos casos, el drenaje quirúrgico. La lactancia no debe suspenderse. El drenaje mamario de la leche efectuado por la succión del bebé es el más adecuado y eficiente», agrega la especialista.

OTRO GRAN DESAFÍO: LACTANCIA Y VIDA LABORAL

Pasó el embarazo, el parto y los primeros meses compartiendo día a día el crecimiento del bebé. Tras ese proceso, atravesado por una gran carga emotiva, muchas mujeres retoman su vida laboral y deben buscar un equilibro entre sus obligaciones laborales y su vida familiar. En medio de tantos cambios, es necesario encontrar un espacio propicio para la lactancia. «Familia y trabajo pueden y deben ir de la mano. Cuando una madre se reincorpora a su empleo porque concluye su licencia de maternidad, puede encontrar dificultades para continuar amamantando», apunta la licenciada Marcela Sánchez, Coordinadora de Puericultura de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.

La licencia remunerada de maternidad es una condición necesaria para que las mujeres puedan amamantar de manera óptima. Las posibilidades de trabajo online y el retorno flexible implican un avance. Sin embargo, no es suficiente. «Promover la creación de Espacios Amigos de la Lactancia es fundamental para que dentro de los lugares de trabajo haya un espacio cómodo, higiénico y privado, donde las madres puedan extraerse y conservar la leche en forma segura, transportarla al hogar y disponer de ella para alimentar al bebé en su ausencia temporal», suma la especialista.

EL APOYO DEL CÍRCULO CERCANO

Más allá de que la mamá trabaje o no, su círculo más cercano es fundamental para facilitar el tránsito por la lactancia. «Cuando los padres o parejas se involucran en el cuidado del bebé, su apoyo repercute de manera positiva en la lactancia, en la relación parental y en el desarrollo del niño. Además del sostén emocional, pueden brindar ayuda práctica creando un entorno propicio en el hogar para la lactancia. Compartiendo las tareas domésticas y cuidando de hermanos mayores, le darán tiempo a la madre para enfocarse en la lactancia», explica la Dra. Patricia Subotovsky (MN 70224) Coordinadora del Servicio de Neonatología de la Clínica y Maternidad Suizo Argentina.

En el período de lactancia exclusiva, la pareja puede crear un vínculo con el bebé relacionándose activamente, teniéndolo en brazos, cambiándole los pañales y cuidándolo. Luego de los 6 meses, ambos padres pueden repartirse la tarea de darle de comer al bebé alimentos complementarios adecuados para su edad.

Los abuelos y otros miembros de la familia son importantes en particular para ayudar con otras tareas domésticas, para respaldar las recomendaciones dadas a las madres por el equipo de salud y para ayudar a evitar prácticas culturales que interfieren con la lactancia materna.

ACCEDER A INFORMACIÓN CONFIABLE DESDE EL EMBARAZO

¿Qué pasa cuando una mujer duda sobre priorizar o no la lactancia materna de su bebé? Las expertas consultadas coinciden en que se debe indagar acerca de la situación particular de esa mamá y los motivos que la llevan a dudar sobre la alimentación de su hijo.

Un punto central, destacan, es que la información sobre los beneficios de la lactancia materna y las pautas para facilitarla llegue a tiempo. «Por lo general las madres toman la decisión sobre cómo alimentar a su bebé durante el embarazo, por este motivo las consultas pre natales son importantes, para brindar información sobre la lactancia y sus beneficios, despejar dudas, temores y mitos sobre la misma», explica la Dra. Elba López Turconi.

«Es importante que la decisión que tome la madre y cada familia se base en información brindada por el profesional que los atienda. Conociendo su historia, podremos ayudarla, despejar sus inquietudes y darle las herramientas para que pueda tomar la mejor decisión para ella y su bebé. La premisa es acompañarla siempre, valorando y respetando sus decisiones», concluye. 

PLAN DE LOS MIL DÍAS

Se trata de una estrategia que apunta a garantizar la atención y cuidado integral de la salud durante el embarazo y la primera infancia. Reconoce la gestación, el nacimiento, la crianza y el cuidado de niñas y niños como una responsabilidad pública, comprometiendo a las distintas áreas y niveles de gobierno en una acción conjunta, bajo una mirada integral de cursos de vida y con perspectiva de derechos.

TIPS PARA UNA BUENA LACTANCIA

– Que la madre tenga información desde el embarazo.

– Amamantar buscando una posición cómoda, con la espalda y los pies apoyados, en un ambiente tranquilo.

– Identificar una buena prendida, observar que el bebé se acopla adecuadamente y succiona en forma efectiva.

– No sentir dolor durante la mamada.

– Saber identificar las señales de hambre del bebé.

– Conocer cómo cuidar los pechos en la bajada de leche y cómo mantener la producción de leche.

– Que cuente con un consultorio de lactancia, para consultar si surgen dificultades.

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