El cuarto principal


La característica especial de este ambiente es que debe invitar al descanso en base la armonía, calma, serenidad, tranquilidad, comodidad y confort que pueda transmitir.
Textos. Nadia Novillo.

El dormitorio es el espacio más íntimo, privado y sagrado. Es el refugio, el búnker del hogar, donde cada uno o cada pareja tiene libertad de poner e imponer sus reglas. Aquí no hay lugar para cuestionar elecciones con respecto a lo que debe haber o no, ya sean obras de arte, cuadros, espejos, adornos, tv, equipo de música, biblioteca o aparatos para hacer gimnasia. Esto responde estrictamente a gustos y preferencias personales, y se permiten ciertas excentricidades.


La principal característica de este ambiente es que debe invitar al descanso; transmitir armonía, calma, serenidad, tranquilidad, debe brindar comodidad y confort. Se debe respirar una energía reparadora y renovadora. Es el lugar donde comienza y finaliza nuestro día, tanto al abrir como al cerrar los ojos, al levantarnos como al acostarnos. Lo ideal es que sea un contexto ordenado, limpio y despejado, que no haya exceso de cosas e información o caos que perturbe.


En todo dormitorio la gran protagonista es justamente “la cama”, a mi criterio no puede faltar un buen respaldo que de alguna manera es el marco que viste e imprime la impronta de este espacio.


Es regla sine qua non, la cama siempre debe estar prolijamente armada y tendida, libre de cosas apoyadas sobre ella. Lo único que se admite son algunos almohadones y manta pie de cama.


El simple acto de tender la cama cada día, predispone a comenzar la jornada de un modo ordenado y positivo. Es un hábito que implica solo unos minutos. Levantarse, abrir la ventana, dejar que entre luz natural, que corra aire, ventilar, ir al baño, ordenar… una rápida rutina que se hace en modo automático.


A los costados de la cama van las mesas de luz o de noche. La sugerencia es no sobrecargarlas de adornos, dar prioridad a lo estrictamente necesario: una lámpara o velador, teléfono fijo, un reloj despertador, un pequeño plato despojador para dejar aros, anillos, reloj pulsera, aquello que se saca cada noche y me coloca cada mañana, un posavaso si se tiene la costumbre de llevar agua.


El primer cajón debería quedar reservado para un libro, agenda o anotador y lapicera, medicación específica que se tenga que tomar por la noche o por la mañana, controles remotos de tv, aire, cortinas, persianas.
Es aconsejable no tener aparatos electrónicos cerca durante nuestras horas de sueño y descanso. Por este motivo los celulares deberían quedar cargándose en un cuarto contiguo o en el baño.


Especial atención con la famosa banqueta, sillón, silla, o perchero valet.

Que no se convierta en una trampa donde se acumulen prendas, accesorios y carteras. Lo que se deje allí debe quedarse solo de forma momentánea y resolverse a diario. Hay que decidir si esas prendas se guardan, se vuelven a usar o se llevan al lavadero.


Si contamos con alguna cómoda o dressuar, aplicar el mismo criterio, limitarnos a dejar solo lo que se usa y se necesita.


Si hay determinado un rincón, estante o mueble beauty, los productos de belleza y perfumes se pueden presentar en una linda bandeja. Los maquillajes, brochas y esmaltes pueden ubicarse en organizadores de acrílico o vidrio.


Sin dudas el baño planeado en suite es la mejor opción por lógica comodidad, aunque si esta próximo o contiguo resulta igualmente práctico.


Para quienes estén pensando en hacer reformas o construir, mi advertencia es que no se dejen seducir por esas imágenes de revistas que muestran un baño principal con una amplia mesada con dos bachas, un gran jacuzzi y distintos sectores para sanitarios y box de ducha; porque luego la experiencia demuestra que este estilo de baños no resulta funcional.


Hoy en cambio la tendencia propone dos baños más modestos y simples pero más eficientes, uno para cada integrante de la pareja, sin que eso demande más metros cuadrados o incurrir en un gasto mayor.


Las habitaciones de hotel suelen tener especial encanto, siempre está latente la fantasía e idealización de dormir cada noche y despertar cada día como en un cuarto de hotel. Mi propuesta es dejar de considerar esto como un modelo perfecto e inalcanzable y en cambio tomarlo como inspiración. El mayor atractivo de aquellas radica en que se encuentran despejadas, el gran secreto es que allí solo encontramos lo necesario.

Todo evidencia un clima de calma, relax, confort, disfrute y ocio.Tomemos esas ideas motivadoras que nos encantan para replicarlas en casa y generar ese mismo placer visual y bienestar.


Personalmente lo que más fascinación me ha provocado desde niña de un cuarto de hotel es el frigobar, la comodidad de tener esa pequeña heladeríta cerca de la cama que ofrece algo rico para tomar y comer. Acompañada de una bandeja, pava eléctrica o cafetera, creando un Coffe/Te Station. Ese es mi pequeño gusto o capricho.


Hagan el ejercicio de preguntarse qué es lo que más les atrae, anímense a imitarlo en su dormitorio, mimense y permitanse gusto. Los invito a lograr hacer de su habitación principal el cuarto de hotel de su hogar.

Las claves para que la primera impresión al ingresar a un dormitorio sea de armonía y orden son:

  1. Cama tendida.
  2. Mesas de luz o de noche despejadas.
  3. Puertas de placard cerradas.
  4. Perchero o silla vacía.
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