El fin de una era


Jean Paul Gaultier, el apodado niño terrible de la moda, ha decidido dar un paso al costado de la alta costura después de cincuenta años de carrera, una noticia que ha dejado sorprendidos a cada uno de los amantes del fashion en el mundo.

Textos. Georgina Lacube.

En un comunicado revelado a los medios a comienzos de este año, Jean Paul Gaultier anunció que su desfile de enero pasado sería el último como diseñador, pero que habría novedades.

A través de toda su trayectoria, este modisto francés, nacido en 1952, se ha propuesto como desafío tanto romper con todas las miradas convencionales dentro de la moda, como utilizar materiales nuevos para sus creaciones rupturistas. En la lista figuran plumas, cristales, pieles de animales, piedras de azabache, latas de metal o caucho, generalmente en combinaciones no convencionales, finalizadas bajo una excelente mano de obra por su atelier de alta costura parisino.

Ya desde sus comienzos, Jean Paul se declaró gay y reivindicó el derecho a ser diferente y a vivir de acuerdo a su propia identidad, algo que hoy por hoy se vive como normal, pero no lo era hace cincuenta años. Su postura por un mundo con igualdad de derechos lo hizo elevarse a la fama con sus polleras para hombres, desafiando todos los estereotipos y códigos arraigados del universo de la moda. «La primera colección masculina que hice se llamó «El hombre objeto», burlándome de la expresión «Mujer objeto», esa dama que tiene que ser linda, un poco estúpida y servicial con el hombre. Te doy un ejemplo: ¿Sabés por qué las camperas masculinas tienen un bolsillo interior? Porque tradicionalmente el hombre lleva la billetera allí. Esto quiere decir que es el que tiene el dinero, el que debe pagar. Estas imposiciones patriarcales es a lo que me opongo. ¿Por qué no pueden pagar también las mujeres? Creo que me adelanté a la tendencia de las mujeres más independientes y libres, sin tener que depender de los maridos o amantes», recuerda el modisto francés. Gracias a muchas de sus innovaciones, y de sus pensamientos de avanzada, Gaultier ha alcanzado estatus de culto, tanto en la costura de elite como en la cultura popular.

Además de París, su ciudad natal, el diseñador se ha valido de una gran variedad de fuentes para encontrar su inspiración: desde su celebración de diferentes tipos de culturas (como las geishas y los toreros), pasando por el mundo pop y los medios masivos hasta las tendencias de las subculturas como los punks londinenses o la movida New Wave. «Mezclé ropa de la calle, considerada como vulgar, con ropa considerada aristocrática. Quizás sea un poco perverso pero me encanta crear una falda de gala con la tela de un jean viejo y agregarle pedrerías, plumas o cosas así. O al revés, hice ropa reciclada. Como mis abrigos camuflados, por ejemplo, que eran auténticas chaquetas del ejército, un poco desgastadas, a las cuales les agregué forros finos y estampas con brillo. Mezclé lo viejo y lo nuevo «, precisó el diseñador, quien dio su salto a la fama al ponerle a Madonna el mundialmente famoso corset cónico en aquella gira de Ambition World Tour de 1990. Además, vistió a celebridades de la talla de Lady Gaga, Rihanna y Nicole Kidman.

Pero el fin, de un momento al otro, tenía que llegar. El 22 de enero pasado, Jean Paul Gaultier se despidió de las pasarelas en el dorado Teatro del Châtelet del siglo XIX, donde alguna vez bailaron los ballets rusos, ante un público de 2.500 personas, entre las que se encontraban la ex supermodelo y la ex primera dama francesa Carla Bruni-Sarkozy, y los diseñadores Nicolas Ghesquière (que comenzó su carrera como asistente junior del Sr. Gaultier), Christian Lacroix y Dries Van Noten, que habían hecho el viaje desde Amberes, Bélgica, para acompañar a Gaultier.

Su última colección no fue la excepción a su carrera: fusionando los estilos burdel y chic, Gaultier mostró más de 200 looks en más de una hora de show. Corsetería y ropa interior como ropa exterior; jeans rotos bordados; pantalones de esmoquin convertidos en hot pants, con las piernas asomando por detrás; la marinera de rayas azules y blancas; un traje con el cuerpo desnudo bordado por encima; son sólo ejemplos de un show de más de una hora que tuvo entre otras a Rossy de Palma y a Dita Von Teese (dos de sus grandes musas) recreando los looks icónicos de su carrera.

No sólo recicló sus temas, sino que también recicló sus telas, fundiendo corbatas de seda en faldas a rayas, chaquetas de falso frente en la parte superior de los corsés, abrigos de camuflaje ondulados como nubes; columnas de crochet incrustadas en elaboradas runas bordadas; cueros tejidos en cestas; un plato de pecho hecho de conchas de nácar sobre una falda hecha de esponjas reales.

«Abrí todos mis cajones, he recuperado todas mis antiguas colecciones», escribió en su nota de despedida. «Usé mis archivos como material. Adiós, lo nuevo; hola, lo viejo. Lo que hice al principio sin recursos, lo hago hoy con mi herencia para dar vida a nuevas creaciones.»

Obviamente, su espíritu provocador se hizo ver desde el minuto cero: su grandioso show comenzó con una modelo saliendo de un féretro, nada menos que con la canción «Back to Black» de Amy Winehouse acompañando de fondo.

Pero que se haya despedido no quiere decir que su firma cierre para siempre, sino que su adiós vino con una sorpresa bajo el brazo.

Además de anunciar hace unas pocas semanas que Antoine Gagey pasaría a ser el director general de la casa (una posición a la que llegó avalado por una carrera profesional en la que ha desempeñado labores como la de cofundador de la firma de moda francesa Coraile Marabelle), nombraría un nuevo diseñador para cada una de sus colecciones de temporada de alta costura. «La idea de diferentes diseñadores interpretando una marca de haute couture me vino en los noventa», confesó Gaultier durante una entrevista realizada en su despedida. La firma indicó que la primera diseñadora en participar del nuevo concepto sería la japonesa Chitose Abe, fundador de la marca Sacai. «La idea es que presente la próxima línea de alta costura en julio de 2020», dijo la casa en un comunicado.


LA PRIMERA ELEGIDA POR JEAN PAUL GAULTIER

Chitose Abe es la directora creativa de Sacai, un sello que fundó en 1999. La marca es conocida por su prodigiosa habilidad técnica, contando con la participación de personas como Karl Lagerfeld, Anna Wintour y Suzy Menkes como fans. «Mis colecciones se basan puramente en mis instintos creativos. Tal vez sea una idealista, pero creo firmemente que si estás produciendo productos bien diseñados al precio adecuado, tu negocio está destinado a florecer», señaló Abe.

Antes de fundar Sacai, la diseñadora se formó en dos de las marcas de diseño más famosas y con más historia de Japón, Comme des Garçons, la estética de Abe eleva y simplifica la de su tierra natal a clásicos finamente trabajados. «La japonesidad puede ser importante para algunos cuando se vende a Europa, para mí no es importante. Por algo soy la única marca japonesa que muchos de mis distribuidores llevan».

La marca con sede en Japón comenzó a exhibirse en la Semana de la Moda de París en 2009; en su segunda temporada en el extranjero, Sacai había ganado más de 15 clientes internacionales, entre ellos Biffi en Milán, Colette en París y Joyce en Hong Kong. Hoy en día, Abe también se ha expandido a otras categorías de la moda a través de sus líneas Sacai Luck y Sacai Men’s, más racionales. En 2019, Sacai lanzó colaboraciones con Nike y la marca de auriculares Beats by Dre.

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