El oficio de informar


Nosotros conmemoramos el Día del Periodista desde nuestra redacción.
Textos: Romina Santopietro.

El 7 de junio se conmemora en Argentina el Día del Periodista. Esta fecha se determinó en el Primer Congreso Nacional de Periodistas en 1938. Ese mismo día Mariano Moreno había fundado el periódico “Gazeta de Buenos Ayres”. En él escribían Mariano Moreno, Manuel Belgrano y Juan José Castelli.

 

La redacción de El Litoral es probablemente una de las más sólidas y profesionales de la región.
Y en un tiempo de múltiples cambios, desde lo tecnológico hasta de redefinición del rol del periodismo, los trabajadores de prensa se adaptan a las exigencias de la actualidad.

 

Aunque los reporteros gráficos tienen su propio día -es el 25 de enero, en honor a José Luis Cabezas- hoy también felicitamos a nuestros fotógrafos, compañeros invaluables de la profesión: Flavio Raina, Pablo Aguirre, Manuel Fabatía, Guillermo Di Salvatore, Luis Cetraro y Mauricio Garín.

 

Desde la revista homenajeamos a todos los periodistas con nuestra propia gente.

Mónica Ritacca es una de nuestras periodistas de primera línea: ganadora de dos premios Adepa -en 2006 y 2016- en periodismo social y periodismo político. Es editora del suplemento Mirá y de las revistas Viví mejor SF y Sala de Espera, entre muchas otras.

 

“Desde muy chica supe que mi inclinación a la hora de elegir una carrera sería social. Me la pasaba escribiendo cartas y observando todo. Uno de mis juegos favoritos era improvisar una radio y entrevistar a personalidades importantes que yo misma le imponía a una vecinita o a algunos de mis hermanos. Aquel estudio radial se armaba en segundos con alguna caja de cartón dada vuelta, dos sillas plásticas alrededor, cualquier elemento de cocina que se pareciera a un micrófono y el grabador a casete que me había regalado mi papá cuando tenía siete años. Adoraba apretar “play” para darle lugar a la música, que seguro había grabado en alguna oportunidad y estaba pisada por la voz de un locutor. Al finalizar la secundaria no dudé en estudiar Comunicación Social. Con 20 años, estando en el 2º año de la carrera, envié mi escueto curriculum vitae a todos los medios, que sólo contaba con mis datos principales y dos publicaciones en la Revista Nosotros en base a trabajos hechos para a facultad. No eran más de dos páginas. Hasta que un día, un e-mail en mi casilla de correo me dio la noticia que tanto esperaba. Era del periodista Gastón Neffen, por entonces coordinador periodístico de Cable & Diario, que me invitaba a colaborar en el programa El Tema del Día que conducía José Curiotto acompañado de sus colegas Gastón Neffen, María José Ramón y Natalia Pandolfo. Ahí, en esa gran escuela, comencé a palpar de cerca lo que en realidad era el periodismo: un oficio donde, además de informar, permanentemente se aprende. Pero a mí me gustaba escribir. Sentía, y siento, que el periodismo gráfico era lo mío. A los 22 años llegó lo que tanto soñaba gracias a María Vittori, con quien años más tarde recorrería los barrios de la ciudad: ingresar a la redacción de El Litoral, lugar donde permanezco desde hace 12 años. Ser periodista es hermoso. Es tener acceso a una posibilidad que no todas las personas tienen: la de comunicar. Es asumir una responsabilidad con el lector, el televidente o el oyente. Es, en definitiva, una profesión que, bien realizada, trae satisfacciones personales muy grandes. El agradecimiento de un lector por un bache reparado o de un padre que logró la medicación para su hijo gracias a la difusión (comunicación) del tema no tiene precio”.

José Luis Pagés es escritor y periodista, jubilado, pero no retirado. Fue jefe de Sucesos de El Litoral. Escribe desde siempre y lo seguirá haciendo. Es, indudablemente, EL referente del oficio para quienes compartimos la redacción con él.

 

“El diario y más el diario digital puede conquistar un público que vaya más allá de los límites estrechos de una ciudad, que tenga transcendencia incluso fuera del país, se hace con gente especializada, con capacidad de resolver rápido y bien todos los temas, las sorpresas, los imponderables de todos los días. Todos los días ocurren hechos que nos obligan a tener una respuesta inmediata frente a ellos. Y en eso está la conquista del público. Si uno tiene un móvil trabajando a full en la calle, con cámaras, o con un celular, un humilde telefonito puede servir. Y el equipo de gente que sea capaz de sorprender y cautivar al público con lo que hoy convierten en noticia y que hasta ayer no existía como tal. Se está ‘rumiando’ permanentemente sobre el ‘hoy’, sobre un presente que hace a la política, al deporte, a los temas sociales. Un periodista mete un golazo cuando instala un tema. Y un buen tema se puede instalar desde un buen título en la web que ‘pegue’ en el ojo, y da el acceso a una nota que tiene buena calidad intelectual. También se puede instalar desde las noticias que son de consumo rápido y masivo, que están dirigidas al gran público. Pero los grandes aciertos periodísticos son aquellas notas que muestran lo que nadie quería ver, o nadie había contado. Esos son los temas más interesantes”.

Priscila Enrique es movilera y conductora de Arriba Santa Fe, con 23 años es una de las más recientes incorporaciones al equipo.

“Soy Técnico Superior en Periodismo Deportivo, amo el deporte en todos sus ámbitos y elegí el periodismo deportivo justamente, por el deporte. Ya con el correr del tiempo, distancié el deporte del periodismo en sí. En este sentido, el periodismo me encontró a mí. Y terminé enamorándome de la profesión. Se me amplió el espectro. En el último año empecé a trabajar en Arcadia y dejé un poco de lado lo que es ejercer solamente el periodismo deportivo. A partir de allí hice móvil en la calle, con la gente, con entrevistas… Mi verdadero amor es el periodismo en general. Pero yo estaba formada para otra cosa. Por eso ahora siento que tengo una capacitación diaria, continua y constante. Después de los móviles, comencé a hacer la columna de deportes de Arriba… y con el correr del tiempo, me ofrecieron la conducción. Y ahora estoy haciendo la Licenciatura en periodismo. Esta es una profesión donde no terminás de aprender nunca. Y de las tres formas tradicionales de hacer periodismo, la televisión es el medio que más me gusta. He trabajado en radio, tuve mi programa, hice producción de radio, pero la tele… enamora. Como periodista de esta era, entiendo que el típico cronista necesita encontrar la forma de atraer la atención, dada la masividad de información, redes y portales que hay. Hay que buscar ese evento separado de lo que tienen todos, es la única forma de fomentar lectores, oyentes, usuarios de la noticia. Creo que por tener una red social no se puede tirar la información en un minuto, sin chequear, sin contrastar. Estoy a favor del profesional que se prepara, que estudia, se adapta y usa la red social como una herramienta más para comunicar, no como el medio en sí mismo”.

María José Ramón es una de las caras del noticiero en CyD, desde el estudio o el lugar de la noticia, sus informes se destacan por la calidez y la precisión.

 

“No sé si elegí la profesión o ella me eligió a mí. Lo cierto es que estaba en la escuela primaria y las docentes nos invitaron a hacer un periódico para reflejar la realidad de la ciudad. Y como curiosa que soy, en grupo propusimos ir al Concejo para saber qué se hacía. Mi primer entrevista fue con el presidente del cuerpo que aún hoy es concejal. Desde ese día supe que lo mío era preguntar, era conocer para que otros conozcan. Y la convicción fue tal que ya en la secundaria impulsé junto a unos compañeros la realización de un taller de radio, que incluyó varios domingos de observación en LT10, hasta lograr producir íntegramente un programa para todos los alumnos de la 340. Creo que la curiosidad y las ganas de contarle a otros la realidad fue -y es- el motor para que hoy sea lo que soy. Ser periodista hoy es sinónimo de ser un eterno estudiante. Es saber que por más años de ejercicio que tengas, estás obligado al constante aprendizaje. Sea por los cambios de normativas, de escenarios políticos y judiciales, como por el avance mismo de las nuevas tecnologías. Esas que cada vez con más frecuencia te obligan a adoptar y a aprehender nuevos lenguajes para poder comunicarnos desde diferentes plataformas y con estilos bien diferenciados. Los que vivimos del periodismo somos conscientes que existen infinitas posibilidades para informarse. El desafío está en lograr que el otro se identifique con vos y seas creíble. Eso no se logra de la noche a la mañana. Por eso hay que defender siempre ese capital, aunque no siempre es sencillo”.

Alejandrina Argüelles fue encargada de la sección Sociales y continua escribiendo sin descanso.

 

“En realidad empecé en la Corrección del diario, desilusionada de la docencia. Era por entonces un aspecto muy importante, se cuidaba muchísimo el lenguaje, hasta la puntuación. Y muy útil porque, si tenías condiciones, se aprendía mucho de periodismo. Un día el director me pidió que escribiera una nota ‘de lo que se te ocurra’, era para probar mis aptitudes, y así me ‘recibí’ de periodista. Es claro que yo tenía un buen bagaje cultural, era profesora de Letras y de Historia, sabía idiomas, leía muchísimo, me interesaba por los sucesos cotidianos. Aquel periodismo era mucho más artesanal, sólo pensar que escribíamos en máquinas mecánicas (ni siquiera las eléctricas), en cuartillas donde corregíamos o agregábamos algo con birome, y si algún párrafo no te gustaba le mandabas tijera, escribías de nuevo y agregabas el trozo con goma de pegar. Las primeras computadoras fueron unas enormes, muchos se negaban a usarlas porque ‘era trabajo de los gráficos’. Dos mujeres hicimos la punta y terminamos enseñándoles a los demás. Lo bueno eran las charlas en la sala de Redacción: escuchabas, opinabas, aprendías un montón. La gente entraba directamente tanto los que pasaban de visita, los que traían un pequeña gacetilla o los personajes, gobernadores, políticos, el que fuera. Hoy hay muchísima facilidad para escribir, para buscar información, para todos los aspectos de la comunicación y además las mujeres ya no somos ‘bichos raros’ del periodismo. Pero también es verdad que la exigencia es mayor, la actualización de las noticias es casi permanente. El peso del periodismo sigue siendo el mismo, es realmente el cuarto poder. Variaron los métodos pero se nota cuando alguien tiene conocimiento, profundidad, estilo. Hoy hay mucho ‘bla bla’ que no es periodismo aunque se presente como tal, en redes, en radio, en tv, en gráfica incluso. ¿Qué hubiera sido yo si no hubiera sido periodista? Tal vez hubiera seguido en la docencia, donde empecé. Me hubiera gustado realmente ser escritora profesional, vivir de eso, una verdadera utopía siendo del interior. También me apasionaba la investigación histórica. Y en un punto todo eso confluye: el periodismo escrito tiene algo de docencia, algo de investigación, algo de estilo narrativo y por qué no de imaginación”.

Enrique Cruz es el jefe de la sección Deportes del diario. Periodista de diversos medios, no hay nadie más apasionado por su oficio que él. También es una enciclopedia de fútbol con patitas.

 

“Mi papá era periodista deportivo en el diario y comentarista de fútbol de LT 9 cuando yo tenía 7 años. Sin dudas que eso influyó decididamente. Me encantaba, en esos tiempos, ir al diario, escribir a máquina y ver los partidos en la cabina, sentado entre Ricardo Porta y mi viejo en las transmisiones. El fútbol siempre fue una pasión para mí y a los 17 años, cuando terminé la secundaria, Armando Lombardi, jefe de Deportes del diario, me convocó para empezar a trabajar. Cartón lleno. Hago lo que me gusta, lo que me apasiona. Trabajar un fin de semana, con frío, con calor, durmiendo en los micros o pasando una noche escribiendo en un hotel para que a la mañana temprano se pueda editar en Santa Fe el material que envié, se ha convertido en algo natural para mí. Sólo alguien que abraza una pasión y que lo hace con gusto, puede superar cualquier tipo de escollo para hacer su trabajo. La tecnología ha sido clave en el progreso de la prensa. La han sufrido los diarios, quizás, porque la gente tiene cada vez menos tiempos para leer y porque internet ha llegado para reemplazar la compra del diario papel. De todos modos, entiendo que el diario papel no va a morir y que el gran desafío que tenemos los periodistas gráficos es hacer buenos análisis, investigaciones, escribir buenas historias y reportajes, para que la gente sepa que va a encontrar en la prensa gráfica lo que no encuentra en otro medio. Personalmente, arranqué con la vieja máquina de escribir Olivetti y mandando el material por télex o por fax. Hoy, la computadora e internet permiten un desarrollo y posibilidades que han mejorado de una manera total nuestro trabajo. Las redes sociales pueden convertir a cualquiera en periodista, pero esto tiene sus pro y sus contra. Hay mucha basura que los periodistas tenemos que saber separar. No es fácil y nos exige aún más”.

 

Guillermo Dozo es secretario de redacción de El Litoral. Periodista de radio y televisión, coordina los temas del día y articula cable, diario y web.

 

“Elegir una carrera, una profesión, una actividad para toda la vida a los 17 años fue siempre difícil. Así resultó en mi caso, más aún, cuando las carreras de Periodismo eran incipientes allá por 1977. Luego de algunas dudas, algunas consultas sobre dónde podía estudiar (sólo estaban las opciones de Córdoba y Buenos Aires) me decidí por el ‘mejor oficio del mundo’. Un trabajo donde es imposible aburrirse, aunque se hagan cosas aburridas. Los periodistas fueron y siguen siendo estos actores necesarios para transmitir los hechos, narrar acontecimientos pero, fundamentalmente, para interpretar la realidad; investigar, señalar -y si corresponde- denunciar las irregularidades. Con más de tres décadas en esta actividad he visto armar diario en plomo en el viejo y desaparecido diario Los Principios de la ciudad de Córdoba a fines de la década del ‘70. Épocas en donde los avances tecnológicos más importantes eran el teléfono y el télex. Con el correr de los años se produjo la revolución en las comunicaciones que hoy impactan de lleno en el trabajo cotidiano. La concepción romántica de aquellos trabajadores junto a su máquina de escribir, el cenicero con el cigarrillo humeante y los apuntes de la nota esparcidos en el escritorio trocó hoy a un trabajo más veloz, más complejo y rodeado de retos por la proliferación de medios y de redes sociales que inundan de información la red. Pero sigue siendo el periodista aquel responsable en poder interpretar, en discernir y en informar con corrección sobre lo que nos ocurre. El vértigo sigue siendo eso. Un movimiento que a veces uno puede confundir con progreso. En la información aún es necesario ese hombre que se involucra con responsabilidad. El periodista”.

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