El Packaging


Es momento de dejar de acumular una cantidad impresionante de papeles, bolsas de plástico, cartón y tela, cajas y latas de todos los tamaños simplemente “por las dudas” o porque son lindas y nos “da pena o lástima” tirarlas.

 

Textos. Nadia Novillo.

 

El diseño del packaging es un aspecto muy importante dentro de la estrategia de branding de una marca. Es el primer punto de contacto y encuentro entre un usuario, consumidor, o potencial cliente con un nuevo producto. Sabemos que no hay segunda oportunidad para una primera impresión. El color, la forma, el material, la textura o hasta el tipo de letra pueden suponer y determinar la diferencia entre la decisión de compra o el rechazo.

 

La función y fin principal del packaging es contener, proteger, conservar y transportar un producto. Pero también este tiene una relevante función estética y simbólica ya que el diseño debe satisfacer las necesidades psicológicas de consumo con la belleza y atractivo a primera vista, debe captar la atención y cautivar.

 

Estos son los verdaderos motivos que llevan a las marcas a invertir considerables sumas de dinero en el diseño y elaboración del packaging, logrando exitosamente sus propósitos, ya que en ocasiones los consumidores concretan una compra enamorados y fascinados con él más que con el producto en sí mismo.

 

Al momento de pensar y elegir un regalo el packaging toma especial relevancia y protagonismo, debe gustar y sorprender como primera impresión.

 

Lo cierto es que una vez que el cliente adquirió un producto y este llega a destino, el packaging ya cumplió su función de contener, proteger, conservar y transportar. Lo mismo ocurre con un regalo, una vez que se entregó, se abrió y desenvolvió, ya cumplió y finalizó con su objetivo de generar expectativa y sorpresa.

 

Es increíble y llamativo el apego y enamoramiento que genera el packaging, tanto así que en el afán de conservarlo del mismo modo en que nos fue entregado terminamos sin usarlo.

 

Acumulamos y guardamos una cantidad impresionante de papeles, bolsas de plástico, cartón y tela, cajas y latas de todos los tamaños simplemente “por las dudas” o porque son lindas y nos “da pena o lástima” tirarlas.

 

Les propongo hacer el ejercicio de comenzar a recorrer los distintos espacios, ambientes y lugares de guardado de nuestro hogar y comenzar a despejarlos: sacar, descartar y tirar todo tipo de bolsas y cajas.

Habitación/vestidor/placard: Las cajas, bolsitas y papel en las que viene envuelta la ropa interior suele ser una debilidad para las mujeres, es unos de los ítems de los que más cuesta deshacerse. Pero déjenme decirles que todos esos conjuntos son muchísimo más lindos y atractivos si los estrenamos y lucimos nosotras y no si quedan largas temporadas esperando un momento especial para ser usados.

 

En cuanto a los perfumes, eliminemos las cajas, es un mito que se altera el color y aroma si no se guardan. Lo que debemos tener en cuenta es que no les de la luz del sol en forma directa y evitar los cambios de temperatura que puede haber en un ambiente (el baño, por ejemplo). Un detalle bonito es presentarlos en una linda bandeja, que podemos ubicar en un estante del placard, cómoda o dresuar.

 

Baño: Descartemos las cajas del secador de pelo, planchita, afeitadora eléctrica; de todos los productos de belleza, de cuidado de la piel y cabello, maquillajes y cremas. Todo debe quedar a la vista para ser usado.

 

Cocina: A sacar todos los electrodomésticos fuera de sus cajas. Más allá de optimizar y despejar espacios, analicemos que no es práctico estar sacando y poniendo de una caja cada vez que queremos usar algo. Imagino lo que estarán pensando, que de esta manera están más protegidos, pero yo les pregunto: ¿Protegidos de qué? Creo que en sus cajas solo quedan protegidos de ser usados. Ganaremos espacio y comodidad si al abrir las alacenas podemos ver la juguera, tostadora, licuadora, batidora, minipimer, multiprocesadora, vaporera, sandwichera, waflera, pochoclera, máquina de hacer pan, etc., fuera de sus cajas originales.

 

Despensa: En cuanto a los alimentos, reemplacemos los paquetes, envases, bolsas y cajas de cartón por frascos para guardar todo lo que se consume a diario y no es perecedero: azúcar, yerba, café, cacao, arroz, fideos, polenta, legumbres, harinas, galletitas. En cuanto a las cosas dulces, resulta mucho más tentador -a la vez que invita a probar y convidar- ver unos caramelos/bombones en una caramelera/bombonera o unos alfajores en un bol.

 

Lavadero: Es típico el hábito de guardar la plancha, aspiradora, escoba inalámbrica y enceradora en sus respectivas cajas. Pero implica perdida de tiempo estar sacando y guardando. Además, cuánto lugar se ocupa innecesariamente. Tiremos estas cajas, facilitemos y agilicemos estas tareas. Vamos a lograr un aspecto más ordenado y prolijo de este espacio que, por lo general, no suele ser muy amplio.

 

Living: Si tenemos un mueble vajillero, presentemos y acomodemos toda la cristalería, vajilla y cubiertos fuera de sus cajas. Entendamos que una ocasión especial es hoy, que una visita importante somos nosotros mismos, nuestra familia íntima y que todo lo que tenemos es para ser usado y disfrutado. Desterremos esas costumbres que traemos de otras generaciones en las que la vajilla fina solo puede ser usada en fechas importantes o si recibimos invitados.

 

Bebidas: Hay ciertas bebidas, como ser whiskys, coñac, licores, vinos y champagne que vienen en sofisticadas cajas o latas, estas se suelen guardar dentro de algún mueble. Sabemos que lo que no se ve no se usa. En este caso sería: las bebidas que no vemos, no las tomamos ni convidamos. Sugiero quitar todas esas cajas por muy vistosas que sean y colocar todas estas bebidas sobre una bandeja, en alguna mesa o mueble del living comedor de modo que queden a la vista.

 

Escritorio: Desechemos cajas de teléfonos celulares, cámaras de foto, play station, computadora, impresora y electrónica en general.

 

Excepciones: Es aconsejable conservar los juegos de mesa en sus respectivas cajas. En el caso los Play Móvil, que para quienes los coleccionan sus cajas tienen tanto valor como su contenido, sugiero desarmarlas y plegarlas para que ocupen menos lugar.

 

Esta propuesta tiene como objetivo motivarlos a establecer criterios de orden y organización, les quiero demostrar cómo de a poco pueden notar cambios considerables, despejando y ganando lugar, descartando cosas q no necesitamos, facilitando el uso de lo que tenemos.

BOLSAS DE CARTÓN

Podemos guardar algunas en caso de necesitar llevar, traer, prestar o regalar algo. Conservemos las más lindas, fuertes y resistentes. Luego de descartar y quedarnos sólo con algunas, podemos colocarlas en algún bolso rígido para que se vean más ordenadas y prolijas.

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