El reciclado se impone entre las estrategias verdes de las marcas de moda


En un contexto global donde la conciencia ambiental marca el rumbo, la industria de la moda (la segunda más contaminante) se transforma para ofrecer un vestir más sustentable. Propuestas concretas para disminuir el impacto en el planeta e innovar para un futuro sostenible.

Textos. Georgina Lacube. Fotos. Gentileza de las marcas.

A tono con una creciente conciencia ambiental, las grandes marcas de moda trabajan para lograr un impacto positivo en el mundo. «La crisis sanitaria generó una mayor conciencia general de la responsabilidad humana sobre la manipulación, uso y abuso de los recursos de la naturaleza. En este escenario, las empresas líderes, como actores protagónicos de la sociedad, también reaccionan y se muestran dispuestas a impulsar cambios que impacten de manera positiva en las comunidades, las relaciones interpersonales y el medioambiente. Algunas de manera proactiva y con convicción, otras tal vez más forzadas por los nuevos hábitos, pero en general, dejando de manifiesto su capacidad para ejercer su liderazgo desde un espacio de escucha activa a las demandas que nos plantean los desafíos actuales y, en especial, las nuevas generaciones», describe Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity, consultora especializada en análisis e investigación de mercado. Y resume: «se espera lograr un salto hacia un nuevo paradigma sostenible, que permita la recuperación del planeta con una nueva agenda política y económica global asumiendo la responsabilidad social y ambiental del mundo que viene. En consecuencia, observamos que las organizaciones desarrollan más iniciativas para sumarse al compromiso de sustentabilidad. No es casual que las empresas de Sistemas B, que están comprometidas a generar el triple impacto (climático, social y económico) positivo, estén creciendo año a año». 

ECONOMÍA CIRCULAR

Queda claro que la economía lineal (extraer, hacer, desechar) pertenece al viejo paradigma. Lo nuevo es la economía circular, que, basándose en los pilares de la reducción y la reutilización, busca reintroducir en el circuito económico todos aquellos productos que ya no satisfacen las necesidades iniciales de una persona para que otra pueda usarla, fomenta el reciclaje y la reparación de los productos en mal estado para extender su vida útil. Esta tendencia, que desde hace tiempo es impulsada por muchas marcas de autor, ahora, haya eco en las más grandes. 

Reebok, por ejemplo, lanzó Reecycled, una nueva colección consciente hecha a partir de materiales y plástico reciclados. «Esta propuesta, que incluye prendas y calzado en colores vibrantes, llega de la mano de las nuevas tendencias en cuanto a la forma de consumir. Es por eso que desde hace tiempo venimos trabajando bajo un modelo de producción circular para reducir o evitar daños al medio ambiente. Cada elemento de esta cápsula refleja las horas invertidas en investigación y pruebas que nos identifican los materiales correctos para esta labor, transformando y reutilizando el plástico para crear productos de primera calidad sin sacrificar el aspecto estético. La capellada de cada zapatilla está hecha con al menos 50% de material reciclado, mientras que cada prenda con un mínimo de 40%», revelan desde la marca deportiva. 

Por su parte, la marca de joyas dinamarquesa Pandora acaba de presentar Timeless, su última colección inspirada en la alegría de las fiestas. Esta selección de piezas fue desarrollada con metales reciclados y terminada a mano para realzar al máximo el brillo de sus materiales: plata, oro y cristales. Además de sus icónicos charms y brazaletes, dentro de la colección se destacan dos piezas: una interpretación moderna de uno de sus clásicos, el anillo Sparkling Blue Elevated Heart, que ahora combina un cristal central en tono azul con metal rosa, y el nuevo brazalete Sparkling Pavé Bars, diseñado para combinar a la perfección con otros diseños.

Con el objetivo de reducir al máximo el impacto medioambiental, adidas Originals presentó Clean Classics, una línea de calzado 100% eco y vegano. Aquí, los modelos de sus zapatillas más icónicas son reinterpretadas para abordar dos de los mayores problemas de la actualidad: los residuos plásticos y el cuidado de los animales. Prescindiendo del cuero, utiliza para su confección un 70% de ese material reciclado para la parte superior y caucho renovable y reutilizado para las suelas, que suman un efecto bricolaje de manchas coloridas muy llamativo, mientras que el exterior es blanco. Además, las plantillas están confeccionadas con un 15% de OrthoLite reciclado, 6% de bioaceites y 5% de corcho reutilizado, un componente que no crea residuos tóxicos. Y los cordones están hechos de papel. «Como resultado, obtenemos un calzado vegano que ayuda a reducir el uso de poliéster virgen y a cuidar al planeta. Mediante este nuevo proceso de creación de patrones, no sólo eliminamos los residuos innecesarios, sino que creamos cortes y detalles exclusivos. También se reconvierten los embalajes que son desechados por cambios o errores de impresión para crear las cajas de las zapatillas», cuentan desde la empresa. 

Tommy Hilfiger presentó también una colección de jeans para la primavera 2020 que suma denim 100% reciclado hecho de telas sobrantes, adornos reutilizados y parches de cuero. La propuesta, co-diseñada por Xiuhtezcatl Martínez, un joven activista ambientalista y rapero, además incluye como detalle clave costuras elaboradas con hilados obtenidos de botellas de plástico. Asimismo, las técnicas de acabado láser de bajo impacto de la colección contribuyen a reducir drásticamente la cantidad de agua, productos químicos y energía que generalmente se requieren. 

Por su parte, Stella McCartney, hija del ex Beatle Paul McCartney y Linda Eastman, sigue la misma línea eco – friendly, ganando relevancia en la industria de la moda como acaso la más popular firma de ropa sostenible. La misma, asociada con Parley for the Oceans, lanzó recientemente una línea de accesorios elaborados con botellas de plástico, redes de pesca y otros residuos que fueron hallados en el océano. A propósito, desde la marca, señalan que los plásticos de uso único como los sorbetes, las botellas, o los cubiertos descartables están sólo unos minutos en nuestras manos y una eternidad contaminando los mares y la fauna acuática. «Necesitamos tomar conciencia de la problemática, disminuir el consumo de plásticos -especialmente los de un solo uso- y separar los residuos ya que, a nivel global, cada segundo más de 200 kilos de basura terminan en los cursos de aguas del mundo, y el 80% de ella proviene de la tierra», expresan. 

EN ARGENTINA

En esa línea, según estudios de Greenpeace, en Argentina se producen 14 millones de toneladas de basura al año, y el 14% de esa cifra corresponde a plásticos. A su vez, se tiran 12 millones de botellas de ese material por día y solo se recicla un 30%. Entretanto, más del 90% de las tortugas marinas rescatadas en la costa atlántica argentina tienen plástico en el estómago. 

En un contexto global y nacional de creciente concientización ambiental, los plásticos están integrándose a una economía circular como paradigma de un futuro sustentable. Y como es esencial asegurar la recuperación de cada vez más de ellos, para que no terminen en el relleno sanitario o en el medio ambiente, la marca de indumentaria internacional Patagonia utilizó 10 millones de botellas plásticas para realizar los bolsos Black Hole de esta temporada, disponibles en Argentina. Estas botellas se usaron en la tela y las correas, que son 100% recicladas. Desde el sello aseguran que el reciclaje es importante pero no suficiente para proteger al planeta y abren la conversación en su nuevo documental: ¿Por qué reciclado? Para pensar.  

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