Eleonora Dubini, la exitosa aromaterapeuta de la red


Más de 90 mil seguidores siguen su cuenta de Instagram, @mividabotanica, un vademécum 2.0 de ideas y saberes sobre aromaterapia, botánica y herboristería que ya tiene su correlato en Silvestre, su primer libro publicado en mayo por Penguin Random House y que ya va por su segunda edición y en agosto llega a Chile. Conocela.

Textos. Georgina Lacube.

El cuidado del medio ambiente básicamente consiste en cambiar la manera de mirar al entorno y a uno mismo como parte de la naturaleza. Ese proceso, que se dio de manera orgánica, fue el que llevó a Eleonora Dubini, más conocida como «Duba», a pasar de ser Licenciada en Lengua Inglesa a estudiar aromaterapia clínica en Nueva York y hasta a ser miembro profesional de NAHA, la reconocida Asociación Nacional de Aromaterapia Holística de Estados Unidos.

Fue en San Diego, California, donde descubrió los aceites esenciales y todos sus beneficios, que aprovechaba para concentrarse más en todo lo que hacía, levantar su ánimo cuando extrañaba a si familia y hasta para mejorar la cicatrización de las quemaduras solares que le deparaban las largas horas que pasaba en las playas de esa hermosa ciudad ubicada en la costa del Pacífico. Más tarde, esa fascinación por los brebajes y las posiciones naturales derivó en la creación de sus propios jabones de tocador, champús y cremas corporales que incorporaba en su rutina de belleza diaria, así como de algunos productos de limpieza para la casa. Pero también en la creación de la primera marca boutique de cosmética limpia y clean beauty (elaboraciones que no tienen ciertos ingredientes nocivos para la salud) de Argentina. «Me pasó que de regreso a Buenos Aires me costaba sostener mis hábitos eco y no encontraba esos productos naturales con los que acostumbraba a cuidar mi cuerpo y mi casa en las distintas ciudades y países donde viví (Miami, California, Londres). Entonces llegó un momento en el que sentí que podía convertir esa ausencia en una oportunidad no tanto para vender, sino más bien para proponer y educar. Ahí fue cuando decidí lanzar, hace ya casi una década, la primera marca de nicho de cosmética limpia con la ilusión de despertar y motivar una conciencia de consumo y cuidado diferente acá. La propuesta incluía desde jabones en barra hasta velas de soja artesanales, toda una novedad para la época ya que en el mercado solo de conseguían las de parafina. Tenía un local en Palermo, y llegué a vender en más de 50 locales en distintos rincones del país. Siempre quise conservar el espíritu de marca pequeña con el foco en el mensaje y no en lo comercial, así que cuando cinco años después me ofrecieron comprar mi emprendimiento para hacerlo crecer, contrario a lo que muchos celebrarían y elegirían, decidí cerrarlo para dedicarme a la docencia», narra la aromaterapeuta.

La historia continuó con un anuncio en sus redes sociales del cierre de su tienda, y en vez de compartir los productos que comercializaba comenzó a compartir su vida y a comunicar la creación de un taller destinado a emprendedores que quisieran fundar sus propias marcas o productos de cosmética natural, esencias y demás. Nunca se imaginó que, en una hora, recibiría más de 300 emails de personas interesadas en su propuesta. Menos aún que más tarde terminaría asesorando a marcas y laboratorios, ofreciendo charlas sobre compasión y ecología y hasta desarrollando un programa ad honorem de capacitación a enfermeros y médicos para la incorporación de aceites esenciales en centros de salud que expuso en la Sociedad Argentina de Hematología en 2019. Ese afán de divertirse, de educar y hacer que los demás hagan lo propio, hoy guían los pasos de su vida.

– Para comenzar, ¿qué es la aromaterapia?

– Podría definirse como la ciencia y el arte de usar aceites esenciales que se extraen de plantas para mejorar y mantener el bienestar físico, mental, emocional y espiritual. Las plantas aromáticas se han usado tanto para perfumar como para fines medicinales a lo largo de todos los tiempos. Por eso no es de extrañar que hoy la aromaterapia clínica se practique en hospitales y centros de salud como una terapia complementaria para ayudar a paliar síntomas como las náuseas en pacientes oncológicos, la irritabilidad en aquellos que se someten a procedimientos más invasivos o que necesitan una internación más larga, úlceras bucales, y muchos otros casos.

– ¿En qué momento comenzó a interiorizarse en temas vinculados con el cuidado del medio ambiente?

– Hace veinte años atrás, cuando vivía en California y el cuidado de la tierra ya era un tema naturalizado. Lamentablemente, tuve que irme lejos para empezar a abrir los ojos en el tema, ya que en nuestro país hay personas y culturas que llevan siglos de transmisión de saberes ancestrales que promueven el respeto por el carácter sagrado de la Tierra no solo desde los hábitos, sino desde la esencia.

– Cuenta con varios años ya de experiencia en el sector de la vida sana y natural.  ¿Cómo ve el panorama actual de la cosmética natural y ecológica respecto a cuándo empezó?

– Creció exponencialmente. En su momento eran solo pequeñas marcas artesanales las que desarrollaban este tipo de productos. Hoy los grandes laboratorios responden a la demanda en aumento de consumidores más educados y exigentes, que saben leer las etiquetas y eligen; no compran lo que las marcas proponen, sino que proponen y exigen lo que las marcas tienen que desarrollar.

– ¿Cómo surgió la idea de lanzar «Silvestre» y en qué momento de su vida llega este libro?

– Hubo un día en que una idea comenzó a darme vueltas en la cabeza: la de que todos estos saberes podían quedar plasmados en un libro, algo que no sea tan fugaz como los instantes de Instagram. Pero no me lo había llegado a plantear como una meta, simplemente me visitaba la idea cada tanto, y al poco tiempo me contactaron de la editorial Penguin Random House con la propuesta. Este desafío llegó en un momento muy oportuno de mi vida en el cual estoy concentrándome más en la ecología espiritual y la compasión integral, porque son las mismas personas que participan en mis talleres o que me leen en las redes sociales las que me piden que les comparta herramientas para vivir una vida más conectada con lo verdaderamente importante. No es posible la sanación colectiva o del planeta sin una transformación personal. Y esa es mi misión prioritaria en este momento. Ayudar en ese aspecto.

– ¿Qué le aconseja a alguien que quiera iniciarse en la elaboración de su propia cosmética y productos para la casa?

– Que se informe antes y que tenga presente que su desarrollo implica a la salud. Natural no es sinónimo de inocuo. Y como siempre digo, si te cuesta asociar el concepto de seguridad con lo natural, pensá en la seguridad como la preservación de una especie, en este caso, la nuestra.

– ¿Por qué es importante que la gente desarrolle sus propios productos de aseo y belleza?

– Porque ese proceso implica una introspección, mirarte con atención para conocer las necesidades de tu cuerpo, y observar con atención al resto de la naturaleza para encontrar en ella lo que te puede ayudar. Y eso es estar presentes. Y cuando la mente está presente, se activan procesos y cambios mucho más profundos y duraderos que el de mirar a una influencer que tiene determinado aspecto o vida, querer replicarlo y comprar los productos que te vende para lograrlo. De ese proceso resulta también el deseo arraigado de cuidar a esa naturaleza que te cuida a vos.

– ¿Qué es la biocosmética y por qué cree que está en auge la cosmética natural?

– La biocosmética es la rama de la cosmética que emplea ingredientes de origen vegetal o natural en un alto porcentaje en sus fórmulas. Creo que está en auge porque hay un despertar con respecto a la salud propia y de la naturaleza, y por el mismo motivo por el cual están en auge el consumo de alimentos más naturales y menos procesados, la vida al aire libre, y todo lo que la gente crea que la puede ayudar a sentirse mejor. Hoy cada persona puede acceder a información sobre el impacto en nuestro cuerpo y en el planeta de ciertas sustancias que están en nuestros platos y en nuestros cosméticos y, por suerte, no los elige más.

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