Espacios para crecer


Simplicidad, belleza y orden son pautas de la pedagogía Montessori, un modelo educativo que tiene como objetivo desarrollar al máximo la autonomía, la responsabilidad, la independencia y la seguridad de los niños. ¿Cómo lograr un ambiente en el que cada elemento estimule el juego, la experiencia y el aprendizaje? Aquí van algunas pautas.

LUZ NATURAL. Los ambientes luminosos se recomiendan desde varios puntos de vista, son más limpios, más saludables y además generan un espacio ideal para el juego y la experimentación.

ESPACIOS AMPLIOS. Que los niños puedan moverse con total libertad y comodidad es muy importante para este método, por ello se recomienda que -en la medida de lo posible- sus habitaciones cuenten con una zona libre para disfrutarla a pleno.

ESTANTERÍAS ABIERTAS. Como ya mencionamos, el orden y el sentido estético son fundamentales en la pedagogía Montessori. Una estantería baja, a la medida de los niños, y abierta para que puedan disponer de sus cosas a la vista permitirá mantener todo organizado y ordenado.

RINCÓN DE LECTURA. Para que los pequeños puedan acceder fácilmente a sus libros, se puede disponer de un espacio para la lectura. En él se puede ubicar una pequeña biblioteca, estante o cajón con sus cuentos; una silla o almohadones; incluso una colchoneta cómoda para recostarse a leer.

UNA PLANTA. Añadir una planta a la habitación de los niños puede ser una muy buena idea. Además de dar vida al ambiente, esto puede ser una buena oportunidad para que los pequeños aprendan a cuidarla, regarla y ser amables con la naturaleza.

COLORES SUAVES. La elección de los colores del cuarto es muy importante. Recordemos que el método busca la simplicidad y la armonía, quedan afuera los colores chillones y el exceso de objetos y juguetes. La apuesta por una paleta cálida pero suave es un éxito seguro.

ESPEJOS. Que los niños puedan adquirir conciencia de sí mismos es una de los objetivos de esta pedagogía, para lograrlo son muy útiles los espejos ubicados a su altura para que tengan la posibilidad de observarse fácilmente.

HORA DE JUGAR. Al igual que con los libros, los niños deben tener sus juguetes -idealmente naturales y didácticos- al alcance de su mano para que puedan experimentar con ellos. De esta forma podrán ejercitar su autonomía sin necesidad de que un adulto les acerque lo que necesitan.

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