Fabián Medina Flores y una mirada sobre la moda del futuro


A propósito del lanzamiento de «Salir de la jaula» (Grijalbo), su segundo libro, el asesor de moda de las celebridades argentinas adelanta las tendencias que llegarán con la nueva normalidad: un lujo distinto, el auge de la sustentabilidad y la importancia de desterrar prejuicios.

Textos. Georgina Lacube.

Son pocos los que no lo conocen. Fabián Medina Flores es uno de los asesores de imagen y especialista en moda más famoso del país. Según su biografía, nació en San Isidro, Buenos Aires, y su perfil profesional incluye colaboraciones en las revistas Para Ti, Caras, Cosmopolitan, Shop, El planeta urbano, Gente, Look, el suplemento Mujer del diario Clarín y el diario Infobae, donde ofició de columnista. Además, fue productor de moda de los diseñadores y marcas más importantes de argentina y, en su rol de estilista, trabajó con celebridades como Valeria Mazza, Araceli González, Catherine Fulop, Karina Mazzocco, Inés Estévez, Laura Novoa y Paula Colombini, entre muchas otras.

Pero hay más. Dictó el curso «Mujeres del siglo» en el Museo Nacional de Bellas Artes. Participó en diferentes programas de televisión, entre ellos Versus, donde fue pionero en realizar cambios de look. También dirigió Fashion Trends en Cosmopolitan TV para toda Latinoamérica, participó en los ciclos televisivos Morfi y Es por ahí, se destacó cubriendo las alfombras rojas de grandes eventos del espectáculo y organizó la primera gala lírica de la moda en el Teatro Avenida. Recibió el premio Estilo Emprendedor 2018 de la Universidad de Palermo y organizó durante diez años el desfile «Mujeres protagonistas» del diario Clarín.

Actualmente es uno de los panelistas del exitoso programa «La jaula de la moda», ganador de dos Martín Fierro. Y como si todo esto fuera poco, en 2016 publicó su primer libro, «Manual de estilo. Los secretos para mejorar tu mejor versión» (Grijalbo). Ahora acaba de lanzar «Salir de la Jaula», su segundo libro que invita a repensar el estilo propio, cómo nos vestiremos y cuidaremos en el nuevo mundo después de la pandemia.

«La crisis sanitaria transformó la manera de percibirnos, vestirnos, cuidarnos y presentarnos ante los demás. Fue una época donde se perdieron rutinas, hábitos, formas y hasta cambió la noción de estilo y las formas de pensar el cuerpo. También llegaron códigos de consumo y surgieron nuevos influencers. Esta edición retrata, justamente, toda esa revolución que atravesó la moda, lo que dejamos atrás y lo que se viene. Además, ofrece consejos para que sinceremos el ropero y nos convirtamos en verdaderos estilistas, ideas para el cuidado de la piel y la salud y tips para las reuniones virtuales y las fiestas presenciales que elaboré junto a dermatólogos, cosmiatras, diseñadores y otros importantes especialistas», explica el experto.

Ocurre que durante el encierro, movilizante y angustiante para muchos, la gente sufrió muchas pérdidas, incluso la de seres queridos. «En general, las situaciones críticas nos impulsan a reinventarnos. Y eso pasó. Estábamos acostumbrados a tener looks y equipos para salir a trabajar o para celebrar bodas, cócteles, eventos, ceremonias y de repente, estando en casa, nos dimos cuenta que no teníamos looks cancheros y cómodos para vernos lindos y prolijos en nuestro hogar, que se había convertido oficina y hasta nuestro jefe se metía en ese nido (tan privado y nuestro) vía Zoom. Quedamos atrapados en nuestro cuarto, con ese guardarropas que nos ahogaba y no nos daba soluciones, había mucho de lo que sobraba y seguía faltando todo lo que necesitábamos», relata Medina Flores.

Pero además de la ropa adecuada, muchos necesitaron embellecer sus espacios. «Eso derivó en un boom de compras online de objetos de decoración, e incluso de todo tipo de objeto deportivo para entrenar o armar nuestro propio gimnasio ya que hasta el entrenador entro por la compu».

Volviendo a nuestros días, el asesor entiende que es tiempo de amigarse con quienes somos y ser conscientes de cómo potenciarnos y vernos mejor. «Cuidar nuestro aspecto es una tarea primordial. No solo porque si no lo hacemos nosotros no lo va a hacer nadie más, si no porque verse bien es el primer paso para salir seguros a la vida y poder conquistar todo aquello que soñamos».

En ese sentido, Medina Flores anuncia que la buena noticia es que ahora la consigna es perder la vergüenza y que los nuevos estilos conquisten todos los placares. «Estamos en una época en la cual el amor propio ha generado un movimiento en el mundo de la moda que celebra la diversidad y la aceptación. De hecho, hoy las nuevas generaciones se visten sin prejuicios, para ellos y como quieren. Si alguien se autopercibe potus, clavel o cisne da igual. Y si quieres salir vestidos de astronautas, superhéroe o princesa, está perfecto. Solo debería ser genuino, deseado, logrado, orgánico, que son los valores pospandemia».

LUJO E IRREVENCIA

En cuanto a las tendencias, el autor sostiene que muchos pensaban que tras el confinamiento el mundo quedaría paralizado y la moda se iba a atenuar. «Lejos de eso, la moda vuelve más lujosa e irreverente que nunca. Se sabe que post crisis el lujo arremete con fuerza, tal como demuestran los período de post guerra donde los labiales y alargadores de pestañas vivieron su momento de esplendor. Hoy estamos transitando un neo glamour pospandémico. Uno en el que verse bien no tiene límites, porque va de la mano de la libertad, e implica una alegría y celebración por la vida renovada. Por eso, estamos en una época de grandes permitidos».

Asimismo, el asesor señala que «ahora la moda participa de un nuevo mundo que le dice no a la guerra, es solidaria, participa de campañas de refugiados o de salud, se unen marcas y artistas, comunica globalmente y apunta a personas. Por otro lado, la sustentabilidad también empezó a pisar fuerte en esta industria. Los efectos y la concientización de la pandemia arribaron en este sentido. La semana de la moda en Copenhague se convirtió en el centro de la moda sustentable, con una gran cantidad de nuevos talentos que trabajan con tejidos reciclados y ropa vintage. Pero creo que la diseñadora Louise Lyngh Bjerregaard fue quien mejor plasmó esta corriente al trabajar con telas de stock y practicando la política de cero residuos y explorando técnicas artesanales».

Por último, Medina Flores señala que otra tendencia que nació al calor de pandemia fue la revalorización de lo artesanal y customizado. «Si bien el mundo del lujo siempre destacó lo hecho a mano (no en vano un bolso artesanal sale mucho más que uno en serie), las redes nuevamente lo trajeron a colación. El emporio de las zapatillas es otro negocio que se volvió millonario y admite ser usado fuera de los límites de casa. Si bien ya estaban instaladas desde hace rato, hoy va a ser difícil que muchas vuelvan a los tacos». Para tomar nota.

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