Falleció Charles Aznavour, el Sinatra francés


Por Sabine Glaubitz
dpa

Charles Aznavour estaba considerado el “Frank Sinatra francés” y un artista excepcional. Con voz ronca conquistó al público internacional y a cineastas como Francois Truffaut o Atom Egoyan, que lo colocaron delante de la cámara. Su compromiso en la lucha por el reconocimiento internacional de las atrocidades cometidas contra los armenios le reportaron cargos políticos y honores. El cantante, compositor y actor francés de origen armenio murió hoy a los 94 años en los Alpilles, sur de Francia, según informó su portavoz de prensa a la agencia de noticias AFP.

A lo largo de sus más de 70 años de carrera, Aznavour compuso más de 1.300 canciones, vendió más de 180 millones de discos y participó en más de 60 películas. Era lo que se suele llamar un “workaholic”. El trabajo era su vida y lo mantenía joven. “El que se aburre, envejece antes”, decía.

Temas como “Tu t’laisses aller”, “La Bohéme”, “Nathalie” y “Yesterday When I Was Young” le convirtieron en una estrella mundial. Aznavour cantaba en varios idiomas sobre el amor, la familia, los grupos marginales y su Armenia, con su inconfundible voz de tono áspero.

Algunos vieron en él al “único cantante europeo de soul”, pero no siempre fue así. Sus comienzos fueron difíciles. Los franceses no aceptaban su voz ni su baja estatura, de sólo 1,61 metros, la misma de Napoleón.

Con la misma pasión con la que hacía música y escribía, rodaba películas. Actuó en más de 70 filmes, entre ellos “Tirez sur le pianiste” (1960) dirigida por Francois Truffaut, “El tambor de hojalata” (1979), basada en la novela de Günter Grass, a las órdenes de Volker Schlündorff, y en 2002 en “Ararat” (2002), la reflexión de Atom Egoyan sobre artistas, memoria e historia armenia.

“Amo el cine, si el proyecto no dura más de cinco días. Pequeños rodajes aquí y allá, eso me gusta, no los largos rodajes de 30 días”, señaló en una ocasión el polifacético artista, al que le gustaba tener varios proyectos a la vez.

Aznavour nació el 22 de mayo de 1924 en el Barrio Latino de París. Con tan sólo nueve años ya cantaba en el restaurante que tenían sus padres armenios, que habían huido de las atrocidades que ocurrían en su país. El parisino pasó toda su vida cerca de un escenario, ya que su padre era cantante y su madre actriz.

En su carrera fue decisivo su encuentro con Edith Piaf, que en 1946 le invitó a participar en su gira por Francia y Estados Unidos. Él compuso canciones para ella. Cuando sus caminos se separaron después de la Segunda Guerra Mundial, comenzaron sus éxitos.

Con su actuación en el teatro “L’Olympia” en 1956, epicentro de la chanson francesa, se metió al público parisino en el bolsillo. Después llenó salas de conciertos en Inglaterra, Alemania, Rusia y Estados Unidos.

En el marco de una acción de ayuda a las víctimas de un terremoto creó el tema “Pour toi, Armenie”, que llegó al primer puesto de las listas francesas. En el país de sus padres era venerado casi como un santo y en la capital Ereván se puso su nombre a un museo.
En 1993 fue designado por el presidente armenio “embajador extraordinario para acciones humanitarias” y en 1995 también la UNESCO lo nombró embajador especial para Armenia.

En 2009 fue nombrado embajador armenio en Suiza, donde vivía. Ya que tras una disputa con el fisco francés abandonó el país en los años 70 y se instaló junto con su esposa sueca cerca de Lausana. Aznavour se casó tres veces y tuvo seis hijos.

La palabra jubilación no entraba en su vocabulario. “Qué hace un hombre en casa. No sirve para nada. Así que sigo trabajando. El trabajo es mi vida”, afirmó en una ocasión.

En una entrevista dijo que deseaba celebrar sus 100 años sobre un escenario como el cantante más viejo del mundo.

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