Hambre real vs emocional


¿Cuántas veces hemos dicho tengo hambre sin realmente tenerlo?, ¿Cuántas veces comimos por alguna emoción negativa como angustia o frustración o simplemente por aburrimiento? Te contamos las diferencias y cómo detectar cuándo es hambre y cuándo comemos a causa de las emociones. 

Textos. Juliana Lopez (@jlnutricionista)

Hay estudios realizados que demuestran que muchas veces comemos por una emoción negativa y que la principal se llama ansiedad. Esta hambre emocional es una ingesta sin hambre fisiológico o real.

Cuando una persona detecta que come por una emoción negativa es importante ser consciente de la emoción, identificarla. De lo contrario se puede generar una conducta repetitiva porque acostumbro al cerebro que me calmo con comida, entonces al surgir esta emoción nuevamente buscare la misma salida, y es un circuito vicioso que conduce siempre a lo mismo. Es importante aprender a escuchar nuestro cuerpo, comer de manera saludable y balanceada, hacer las 4 comidas y no olvidarnos que nuestra alimentación tiene que estar ligada al placer. Si es necesario, buscar ayuda en profesionales

Diferencias entre hambre real y hambre emocional

– El hambre real se presenta con una sensación localizada en el estómago, es progresivo, se maneja con cualquier alimento y no debe ser de inmediato y es totalmente satisfactorio al terminar de comer.

– El hambre emocional se da de manera repentina por un determinado tipo de alimento (por lo general carbohidratos, ricos en grasas o sodio), debe ser de manera urgente y al terminar de comer aparece la culpa, el sentimiento negativo. La persona ingiere comida a través del picoteo y puede llegar a tener grandes ingestas en poco tiempo (atracón).

¿Qué puedo hacer frente al hambre emocional?

– Identificar la emoción, y trabajar en ella

– Implementar técnicas del mindful eating o alimentación consciente para disfrutar del sabor de los alimentos, disminuir la ansiedad o la emoción negativa y lograr un estado de conciencia frente a los alimentos.

– Escuchar nuestro cuerpo.

– Frente a una emoción negativa a veces es recomendable generar una situación de distracción. Hacer otra cosa, algo que nos guste, que nos entretenga y nada tenga que ver con la comida; dar un paseo, jugar con mi perro, vestirme, bañarme, poner música y cantar, bailar, hacer actividad física.

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