¿Hasta dónde el potencial?


Quienes creen que las personas tienen un límite en sus capacidades dado de antemano, jamás se esforzarán más de la cuenta en acciones tendientes a desmentirlo. Dicho de otro modo, si estamos seguros que todo está dicho, no queda demasiado por hacer.

TEXTOS. Ps. Gustavo Giorgi. ILUSTRACIÓN. Soledad Grossi.

Podría citar de inmediato sin repetir y sin soplar tres refranes que nos enseñan lo que el saber popular opina al respecto del potencial.

1- No le da la nafta

2- No le da el pinet

3- No le da el cuero

No hay inocencia aquí… y nos muestra una toma de posición.

Quienes creen que las personas tienen un límite en sus capacidades dado de antemano, jamás se esforzarán más de la cuenta en acciones tendientes a desmentirlo. Dicho de otro modo, si estamos seguros que todo está dicho, no queda demasiado por hacer.

Busquemos argumentos: la genética, Dios, la familia, el contexto, etc. Distintos escenarios pero el mismo guión: todos nacemos con un límite que nunca podrá ser superado.

Entonces, la pregunta que surge de inmediato es: ¿existe el potencial en las personas? Entendiendo por tal cosa al hecho de adquirir con el tiempo habilidades, talentos y nuevas capacidades.

Si nos enrolamos en el bando de los que entienden que «todo está definido», de nada sirve detenerse siquiera un minuto a pensarlo. En cambio, si compartís conmigo la idea de que todos podemos mejorar hasta el día en que dejemos esta tierra, se abren delante de nuestros ojos caminos fascinantes.

Las consecuencias de estar de un lado o el otro del mostrador son claras, porque además de lo antedicho, también entender que los demás no pueden avanzar sino hasta un punto fijo involucra al hablante, quien también cae en esa lógica. Por lo tanto, si ya sé que jamás podré lograr el dominio de alguna destreza, ¿para qué esforzarme? Mejor seguir así, y fortalecer el conocimiento actual… Cero mejora. Cero aprendizaje. Suma cero para todos si hablamos en términos organizacionales.

Ayudame a pensar esto: un líder, convencido de que cada uno de sus colaboradores es bueno en algo y no tiene sentido forzarlos a realizar otras tareas, ¿cuándo generará acciones específicas para desarrollarlos? ¿En qué momento se sentará a pensar sus planes de carrera si posee la convicción de que tienen un techo? ¿Para qué gastar, enviándolos a cursos que no sean de actualización si siempre, en el fondo, van a saber másomenoslomismo?

Y en la misma línea, resistirse él mismo al conocimiento y a todo lo que pueda sonar a hacer distintas las cosas…

En tiempos de profundas transformaciones, en las que el contexto nos está sacudiendo todos los días, tener esa posición no solo es una ingenuidad, sino que es, más que nada, suicida.

Tenemos que entender que el trabajo del futuro exige creer firmemente en las potencialidades de las personas. No hay, en ese sentido, competencia digital posible si no generamos el campo fértil para que la gente decida depositar su semilla y madurar en él.

En los ciclos naturales vemos que la destrucción creativa es parte de la salud de los ecosistemas. Quemar de forma controlada la vegetación seca es condición para que aparezcan verdes y fuertes brotes.

Pensemos en esa analogía para darnos la oportunidad de dejar de lado pensamientos esclerosados como el que venimos tratando.

Miremos con coraje hacia el futuro cuando incorporamos un nuevo colaborador o le damos un cargo de mayor jerarquía a otro. Basémonos no en su título o experiencia sino en su potencial. Su disposición a aprender e incorporar nuevos conocimientos más adelante.

Si como líderes creemos que las personas son capaces de mejorar si así lo quieren, los dejaremos que intenten cosas. Que prueben y experimenten. Los respaldaremos si tomaron decisiones y les abriremos caminos más regios para responsabilizarse por sus consecuencias.

Vivimos momentos desafiantes y el porvenir lo será más aún. Estar a la altura es ser flexible, ágil, colaborativo, transparente. Es comprender la ambigüedad en las cosas y asumir el fin de las recetas que antes funcionaron.

Finalmente, la real posibilidad de subsistencia y sostenibilidad se encuentra en las personas más que en las organizaciones…

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