Honrar a la Pachamama


Tomar tres sorbos, un trago largo o siete tragos cortos -según quién lo diga- de caña con ruda en ayunas, es una costumbre que se extiende a lo largo de todo el país y que, por las dudas, nadie se anima a quebrantar. 

Textos. Romina Santopietro. Fotos. Manuel Fabatías.

Agosto llega con la celebración de la Pachamama, la Madre Tierra. Hay una forma de honrarla. Y a la vez, espantar los males del invierno para conservar la buena salud: tomar caña con ruda. Por eso, Nosotros conversamos con Georgina Kieffer, la referente santafesina elaboradora de caña y guardiana de los secretos de su preparación.

En concreto, el ritual del 1° de agosto es una fusión de creencias aborígenes con tradiciones inmigrantes. Con la salvedad, como nos explica Georgina, del preparado actual. ¿Por qué? Porque nuestros aborígenes no conocían la caña ni las propiedades de la ruda. Estos conocimientos llegaron con los inmigrantes. Sí es común a las dos culturas la honra a la Madre Tierra.

«Sabemos que frecuentemente había una Pachita escondida en un rincón de muchos de los campos gringos, donde se veneraba y se pedía permiso para empezar la siembra y la cosecha, abrir la tierra y pedirle permiso para que acompañe y prospere», explica Georgina.

En Argentina la ruda va con caña, en Uruguay se prepara con grapa -herencia italiana- y en Chile con chicha. Pero la intención de celebrar y honrar a la Madre Tierra, nuestra Pachamama, es el punto de encuentro.

Esta planta medicinal se usa especialmente contra los parásitos, malestares estomacales y la irritación de picaduras de bichos. Pero más allá de sus propiedades, con el paso del tiempo la tradición fue tomando distintos ribetes y la ingesta de la caña con ruda se convirtió en una suerte de conjuro contra las malas ondas, la envidia ajena y la mala suerte, además de contra los males del invierno.

Tanto es así, que hasta la forma de administración se ajusta al gusto del usuario: algunos dicen que con un sorbito en ayunas ya alcanza, otros aseguran que son tres y los más entusiastas sostienen que son siete, ni más ni menos. ¡Un poco fuerte para andar en ayunas!

«Me puse a averiguar y encontré que había varias fórmulas que tenían que ver con otro mundo, con un mundo sacralizado que tenía otros valores, otras formas de cómo mirar el entorno y una gran preocupación por el cuidado de la tierra. Tierra que después nos iba a dar los frutos que necesitamos, que son imprescindibles para la vida misma. Así se dio la investigación de la caña y logré mi máximo objetivo que consistía en poder revincular la caña o el brebaje con la honra a la Pachamama. La fiesta de la Pachamama es una suma de pedidos ante el invierno que depredaba y la espera de la primavera. Empecé a ver cosas que si bien se atribuían exclusivamente a los denominados hoy pueblos originarios se relacionaba más con la llegada ya de los criollos, los españoles y demás inmigrantes», continúa.

CÓMO REALIZAR EL RITUAL

Un detalle a tener en cuenta es no brindar con la caña. «A la Pachamama se la honra con respeto», explica Georgina. También se la convida, se le sirve una copita que se deposita en la tierra.

«La ingesta en uno o en tres tragos es porque el número debe ser impar, porque la cábala siempre trabaja con números impares. También es porque a veces está muy fuerte y tan rústica al paladar que parece que si la tomás despacito iba a molestar menos. En realidad hay que ir una sola vez y rápido, a ‘fondo blanco’. Siempre le sirvo una copa en especial a la Pacha, porque en realidad es con quien debo ese día compartir y renovar mi contrato de buena habitante de un cosmos en el que no somos más que uno de los elementos. Este acto es el verdadero ritual. Convidar a la Pachamama, no tirar lo que sobre, eso es perder el sentido del tributo y de la honra es darle de beber. Así es como la alimentamos en su seno para que se reproduzca la vida que llega con la primavera y el reverdecer», detalla Georgina.

El 1º de agosto se comienza con el brebaje de caña con ruda. Tomá caña bien macerada y no sólo mojada con una rama de ruda. Una caña bien macerada es la que al mover la botella te deja ver muchos de sus elementos componentes. Se toma de un trago, o en tres, o en tres días. Siempre en número impar. ¿Por qué esta tradición? Porque «trae suerte para el año» y «salud para que las pestes de agosto no te lleven», «que se vaya lo malo y entre lo bueno».

La celebración marca el retorno de la Pachamama desde las profundidades adonde se ha replegado durante su descanso invernal para mantener la vida desde las raíces. Por eso, el ritual y la ofrenda tienen la intención de despertar a Pachamama, llamarla e invitarla a beber y comer para que vuelva a manifestar su fertilidad y poder. Este ritual se realiza antes de comenzar a trabajar la tierra y a sembrar. Se hace un pozo y se le da de comer y beber, caña por supuesto, también vino, leche o cerveza. En el pozo se colocan semillas, frutos y hortalizas, yerba, cacao, vellones de lana, miel, harina de maíz, esto según la región.

Luego se sahuman las ofrendas y se agradece para renovar el pedido. El pozo siempre se cierra y depende el lugar, la fiesta de ese día incluye manjares, danzas y cantos.

El 1° es el día de comienzo, pero durante todo agosto se puede alimentar a la tierra y convidarla con su bebida sagrada: la caña curada.

¿CÓMO SE PREPARA LA CAÑA CON RUDA?

Aunque su preparación es muy sencilla, existen múltiples variantes y todos coinciden en que es mejor prepararla con anticipación para que macere bien: se debe comprar una botella de caña y echarle dentro algunas hojas de ruda bien lavadas, cerrarla bien y guardarla al menos por 48 horas. 

Algunos le agregan cáscaras de cítricos o ramas de canela, anís o clavo de olor. Otra opción es sumarle un chorrito de miel. Lo ideal es prepararla con anticipación, para que macere durante algunos meses. A la mezcla se le puede agregar caramelo hecho con azúcar quemada, lo que mejorará el sabor y le dará un color más intenso.

Es importante no poner los troncos de la ruda porque son tóxicos y mantener siempre las hojas  tapadas con caña para que se conserve todo dentro del alcohol y no genere ningún tipo de hongos. 

Llegado el día, se la sirve a los seres queridos para que tengan un buen año. 

Si bien la tradición dicta que hay que tomarlo el 1° de agosto, hay una segunda oportunidad para los que no llegaron a ser parte de este ritual: aquellos que sí lo hicieron, pueden convidar a los demás hasta el 15. Otros dicen que el 31 de agosto también se puede.

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