La Toscana, tierra de maravillas


Toscana es una región rica de historia, arte y cultura. Su capital, Florencia, es indiscutible protagonista durante siglos de la cultura artística italiana y europea, es una ciudad única e inimitable, donde a cada paso nos topamos con una auténtica obra de arte.

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No son menos importantes Siena, con la célebre Piazza del Campo encerrada por una corona de antiguos palacios de arquitecturas medievales y góticas.

 

Es también asombrosa la Toscana “minore”, la de los pueblos pequeños centros, menos conocida por el turismo en masa, pero muy apreciada por aquellos que saben reconocer su indudable valor artístico. San Giminiano, Volterra, Montepulciano, Pienza y Monteriggioni.

Toscana posee un patrimonio natural y ambiental absolutamente relevante, con una extraordinaria variedad de situaciones morfológicas. Litorales marítimos y montanos, ríos, lagos, llanuras y colinas que sorprenden por su variedad y por la rápida sucesión de paisajes.

Representa también una meta ideal para los amantes de la gastronomía, gracias a su cocina genuina, espejo de una tierra que posee el don de la simplicidad y de la medida. La región va más allá del aceite de oliva y del Chianti, conocido en todo el mundo.

Su clima es templado, pero sus sub-regiones presentan importantes diferencias. Por lo general, el verano es caluroso tanto en la costa como en el interior, mientras que el invierno es muy extremo sólo en las zonas elevadas y que se encuentran alejadas del mar.

Toscana es la cuna del arte italiano, ha mantenido durante siglos un papel protagonista en la producción artística y de monumentos.

FLORENCIA

 

Sólo la ciudad de Florencia acoge en su interior tantos tesoros que resulta única e inimitable bajo el perfil artístico y arquitectónico. El centro espiritual de la ciudad está formado por la plaza de la Catedral, donde asoma la iglesia de Santa María del Fiore y por la plaza San Giovanni con el Baptisterio.

 

En vía Cavour surge el palacio de Medici Riccardi del Renacimiento, proyectado por Michelozzo y desde el año 1871, convertido en sede de la Prefectura.

La plaza de la Signoria, centro civil de la ciudad, es uno de los lugares más bonitos y sugestivos de Italia. Junto a ésta surge el palacio del siglo XVI, proyectado por Vasari, donde se encuentra la magnífica Galería degli Uffizi, una de las mayores pinacotecas del mundo. El Palazzo Pitti, es el palacio más monumental de la ciudad, el cual se llega a través del Ponte Vecchio.

La plaza S. María de Novella, situada cerca de la estación ferroviaria, es uno de los lugares más encantadores de la ciudad. Además en campo de juego del fútbol florentino, hospeda la basílica de Santa Croce.

Ponte Vecchio (Puente Viejo): con sus casas y tiendas colgantes, es uno de los puentes más famosos del mundo y es el puente de piedra más antiguo de toda Europa.

Es un símbolo de romanticismo que inunda toda Florencia. Siempre que no te moleste estar rodeado de ciento de personas, el Ponte Vecchio es un muy buen lugar para relajarse un rato. Al atardecer, mucha gente se sienta a ver la puesta del sol, mientras escucha a alguno de los artistas callejeros.

Palazzo Vecchio (Palacio Viejo) es una de las visitas más interesantes de Florencia. Su forma de castillo y su torre de 94 metros de altura, son uno de los estandartes de Florencia. En su entrada, se podrán observar dos grandes estatuas: a la izquierda la copia del David de Miguel Ángel (la original se trasladó a la Academia) y a la derecha Hércules y Caco (obra de Baccio Bandinelli).

La Piazza del Duomo debe ser el inicio y el fin de todo viaje a Florencia. Las visitas a la Catedral, el Campanile de Giotto y el Battistero di San Giovanni es, junto al Ponte Vecchio, la imagen más famosa de Florencia.

Podemos decir que si la Piazza della Signoria es el centro civil de la ciudad, la Piazza del Duomo es el centro religioso y espiritual de Florencia.

Como lugar curioso, en la esquina de la Via dei Calzaioli con la Plaza del Duomo se encuentra la Loggia del Bigallo, un pequeño soportal donde se exponía a los niños abandonados o desamparados. Fue construida por la Compagnia della Misericordia de Florencia, una de la cofradías más antiguas de la ciudad.

Plaza de Michelangelo

 

En lo alto de la meseta al sur del río Arno se encuentra la plaza, sin duda uno de los mayores lugares para admirar Florencia en todo su esplendor. Además de una réplica en bronce del David de Miguel Ángel, se pueden encontrar restaurantes y cafeterías muy agradables, o quioscos para poder comprar un helado o algo de comer.

La cocina de la Toscana está basada en platos tradicionales, elaborados con productos de temporada de la región: aceite, verduras, embutidos, quesos y pastas, son algunos de los ingredientes. Los sabores son naturales y se prescinde de salsas y guarniciones pesadas.

Algunos platos típicos son: el bistecca alla fiorentina (chuletón de ternera poco asado), la tripa alla fiorentina (tripa de cordero con salsa de tomate), el cinghiale in umido (jabalí con tomate) y el pollo al mattone (pollo asado aplastado con un ladrillo). Todo esto se puede acompañar con el típico vino de la Toscana interior: el Chianti. Un cappuccino acompañado de un chupito de limoncello es lo ideal para finalizar la comida.

Al igual que en Venecia, en Florencia los helados son un punto y aparte. No importa la época del año ni el clima, es una costumbre muy italiana comerlo igual.

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