La vida post coronavirus: lo que hay que saber después de haber sufrido la enfermedad


Un especialista explica qué cuidados debe tener el paciente que atravesó este virus y qué sucede con los que presentan secuelas.

Todos sabemos las recomendaciones que tenemos que tener para no contagiarnos de COVID-19. Sin embargo, no abunda la información acerca de cómo debe cuidarse el paciente que ya superó la enfermedad.

Alrededor del 10% de los pacientes que han dado positivo en la prueba del virus del SARS-CoV-2 permanecen enfermos más allá de tres semanas, y una proporción menor durante meses.

Al respecto, el Dr. Manuel Molina Pico, Director Médico de vittal, la empresa de urgencias médicas, señaló que los pacientes que tuvieron el virus deberían estar atentos a su estado de salud y hacer seguimiento, en especial de síntomas prolongados, complicaciones o secuelas que pudieran presentar: “Si bien no hay guías prácticas o de manejo porque todos estamos aprendiendo a medida que transcurre la pandemia, debido a la afectación multiorgánica de COVID-19 se impone un abordaje interdisciplinario y global del paciente”, expresó.

El COVID-19 posagudo («coronavirus prolongado») parece ser una enfermedad multisistémica, que a veces ocurre después de una enfermedad aguda relativamente leve. El tratamiento clínico requiere una perspectiva integral del paciente. El seguimiento de estos pacientes puede dividirse en aquellos que puedan tener un cuadro clínico inespecífico, a menudo dominado por fatiga y disnea. y aquellos con secuelas graves (como complicaciones tromboembólicas, cardiovasculares).

En ese sentido, el Dr. Molina Pico remarcó que, a pesar de no haber un consenso sobre qué pruebas se requieren, algunas sociedades científicas sugieren:

●      Los análisis de sangre deben solicitarse de forma selectiva y para indicaciones clínicas específicas después de una historia y un examen cuidadosos; es posible que el paciente no necesite ninguno. Debe excluirse la anemia en el paciente con dificultad para respirar .La linfopenia es una característica del covid-19 agudo y grave. Los biomarcadores elevados pueden incluir proteína C reactiva (por ejemplo, infección aguda), recuento de glóbulos blancos (infección o respuesta inflamatoria), péptidos natriuréticos (por ejemplo, insuficiencia cardíaca), ferritina (inflamación y estado protrombótico continuo), troponina (síndrome coronario agudo o miocarditis) y dímero D (enfermedad tromboembólica). Las pruebas de troponina y dímero D pueden ser falsamente positivas, pero un resultado negativo puede reducir la incertidumbre clínica. Es probable que la investigación adicional perfeccione las indicaciones y la interpretación de las pruebas de diagnóstico y monitoreo en el seguimiento del covid-19.

●      Para los pacientes que no fueron admitidos en cuidados intensivos, la guía de la British Thoracic Society sobre el seguimiento de los pacientes con covid-19 que han tenido una enfermedad respiratoria significativa propuso un seguimiento comunitario con una radiografía de tórax a las 12 semanas y la derivación para pacientes nuevos, persistentes, o síntomas progresivos. Para aquellos con evidencia de daño pulmonar (como lecturas anormales persistentes de la radiografía de tórax y del oxímetro), se recomienda la derivación a un servicio respiratorio; La derivación temprana posterior a rehabilitación pulmonar probablemente ayude a la recuperación.

Pacientes con secuelas

Por otro lado, el especialista señaló que cerca del 20% de los pacientes ingresados con COVID-19 tienen una afectación cardíaca clínicamente significativa; la afectación oculta puede ser incluso más frecuente.

Las complicaciones cardiopulmonares incluyen miocarditis, pericarditis, infarto de miocardio, arritmias y embolia pulmonar; pueden presentarse varias semanas después del COVID-19 agudo. Son más frecuentes en pacientes con enfermedad cardiovascular preexistente, pero también se han descrito en pacientes jóvenes previamente activos.

“Se han propuesto varios mecanismos fisiopatológicos, entre los que se incluyen la infiltración viral, la inflamación y los microtrombos, y la regulación a la baja de los receptores ECA-2”, concluyó el Dr. Molina Pico.

Fuente: vittal

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