Laura Mondino: hacer camino en la senda socialista


Conversamos con la concejal acerca de su trayectoria, sus sueños y su vida

TEXTOS. Romina Santopietro. FOTOS. Flavio Raina y gentileza Prensa Laura Mondino y Prensa Concejo Municipal.

En sus propias palabras Laura Mondino se define como «socialista, feminista, politóloga y mamá de Juana y Martina. Desde 2017 y hasta 2021 soy concejala de la ciudad de Santa Fe, en el interbloque del Frente Progresista Cívico y Social».

En un ameno ida y vuelta virtual, desgranó parte de su historia y compartió la proyección de sus sueños.

-¿Cómo nace tu interés en la política?

– Siempre cuento que me inicié en el trabajo social y comunitario siendo muy joven. A los trece años empecé a participar en algunos grupos a través de la iglesia católica. Eso me despertó la vocación de ayudar y de participar. Ese fue el primer espacio donde participé activamente. Soy licenciada en Ciencia Política, estudié en la Universidad Católica de Santa Fe. Formé parte de la primera camada de estudiantes de la carrera. Después vino mi militancia en el partido socialista, al poquito tiempo de terminar los estudios. Comencé la militancia en la juventud socialista y a trabajar en los barrios, en las copas de leche, junto con algunas instituciones barriales. En ese momento decidí que mi lugar y espacio de militancia era el socialismo. Me sentía identificada con energía, los valores, con principios y con la historia del partido. Me pareció siempre muy interesante y también es real que me terminé de sumar en una época en que la campaña de Hermes Binner, fue el momento donde sin duda fue una referencia y un impulso para todo mi inicio en militancia en esa época. Él fue una gran referente y un ejemplo para mí a seguir por todo lo que significó, no solamente en su referencia partidaria e ideológica, sino también por los grandes proyectos y acciones y políticas transformadoras que trajo para la ciudad de Santa Fe y la provincia.

-¿En qué momento nace tu vocación de servicio, cuándo sentiste que tenías que comprometerte con el otro y decidiste entrar en el escenario político?

-Mi abuelo Antonio era diácono y trabajó con el padre Catena, en Villa del Parque. Siguieron mi papá y mí mamá, que también tuvieron una participación activa en la iglesia católica y yo, porque uno a eso lo va tomando de familia. En ese ámbito crecí y eso lo viví muy de cerca. Para mí fue todo un aprendizaje y un ejemplo a seguir. ¿En qué momento entré en el escenario político? Con los años de militancia que uno va teniendo y de participación en el partido, uno aspira a llegar a los lugares de responsabilidad, para poder cambiar la realidad. Siento que me formé para esto, creo que a lo largo de mi historia y de mi experiencia pude realmente hacer un recorrido que todavía continúa, ya que la formación y el aprendizaje son permanentes. Realmente hoy me siento capaz y en condiciones para asumir la responsabilidad que me toca, tanto en la banca que actualmente ocupo, como en las futuras responsabilidades y los roles que me toque asumir en el proyecto político.

POLÍTICA EN FEMENINO

– ¿Cómo ves el crecimiento de las mujeres en lugares de liderazgo en el presente? ¿Se traslada eso al ámbito político?

– Yo creo que sí, que cada vez somos más las mujeres que asumimos lugares de responsabilidad y de representación, y en el ámbito político también. Está claro que la lucha de las mujeres lleva años. Hay quienes iniciaron esta lucha desde mucho antes y a ellas les debemos hoy estar ocupando estos lugares y haber logrado estas conquistas, porque el movimiento de mujeres lleva años en nuestro país y si bien estos últimos años ha crecido considerablemente, no solamente en Argentina, sino te diría en el mundo, levantando las banderas de la equidad y del feminismo como lucha por la igualdad y por más derechos para las mujeres. En el ámbito político hemos logrado algunas conquistas que son muy importantes: primero la Ley de Cupo, después la de Paridad y eso ha facilitado que las mujeres podamos ocupar un rol protagónico importante en política. Creo que es importante seguir luchando para seguir conquistando lugares y derechos. Lamentablemente venimos de una sociedad muy patriarcal y machista y sin duda la lucha del feminismo vino un poco a romper con ese techo de cristal y a generar más oportunidades de las que las mujeres teníamos.

– Desde tu experiencia ¿en qué ayuda la mirada de la mujer en la política?

– No es fácil llegar, no es fácil hacerte respetar, no es fácil que te tomen en serio, sobre todo porque, obviamente, venimos de una sociedad machista patriarcal, donde nos cuesta mucho incorporar la mirada de la mujer y la perspectiva de género. Todo se hace permanentemente luchando. Siempre cuento la experiencia de lo que fue el debate por la ordenanza de gestión menstrual, porque es un tema que se prestaba a la burla, a la descalificación, a las risas… Fue muy difícil dar ese debate de esa manera dentro del Concejo. Todo el tiempo tenés que explicar de qué se trata. Era una cuestión de decir que afecta el bolsillo y la autonomía económica de las mujeres que no pueden solventar ese gasto, que no es un cosmético sino que es un elemento de uso esencial… Eso de tener que todo el tiempo explicar, cansa. La verdad es que a veces cansa. Se trata también no de no bajar la guardia, no darse por vencido y seguir permanentemente en esa lucha, porque también creo que es parte de la militancia derribar los prejuicios y poder poner en agenda la inmensa cantidad de temas vinculados a las mujeres, al feminismo y a la igualdad. Eso es lo importante: la igualdad entre el hombre y la mujer.

– En todos los ámbitos, las mujeres deben luchar por conquistar lugares y seguir luchando para permanecer en ellos. ¿Cuál fue tu experiencia?

– Esta pregunta me parece re interesante porque siempre digo que no vale la pena que las mujeres lleguemos a los lugares a hacer política y reproduzcamos las mismas lógicas, costumbres y códigos que los hombres. Por el contrario, creo que nos tenemos que animar a romper con todo eso y generar las condiciones para que nosotras también podamos hacerlo, con lo que eso implica: hacer política, ocupar un lugar un trabajo con responsabilidad y ocuparte de tu casa, de tus hijos… Hay que lograr un equilibrio para que se pueda hacer y para eso tenemos que feminizar la política. Que las mujeres no tengamos que acomodarnos a las reglas de los hombres. Tenemos que romper eso y animarnos a generar nuevas formas, nuevas lógicas, nuevos modos de hacer política. Eso también es parte de nuestra revolución, de la revolución feminista.

– ¿Qué sueños cumpliste trabajando socialmente?

– Yo vengo del socialismo y de la gestión del Frente Progresista y de toda la experiencia que tuvimos con Hermes, con Antonio Bonfatti, con Miguel Lifschitz, con Chiqui González, que para mí fue una maestra, que siempre nos enseñó. Y ella decía que para muchos lo público era lo único y que tenía que ser de calidad. La verdad que inaugurar una plaza, inaugurar El Molino, La Redonda, Los Aleros, La Esquina Encendida, fueron las principales obras por las que hoy me siento agradecida. Realmente reconforta ver que esas grandes obras del proyecto político del que soy parte realmente modificaron la vida de tanta gente. Y no solamente las obras culturales… Otras emblemáticas como el Cemafé o el hospital Iturraspe, creo que esos son los sueños cumplidos, porque realmente transformaron la realidad de la ciudad para muchísimas personas.

– ¿Cómo equilibrás militancia, trabajo y familia?

– Se vive. Es importante es no disociar: yo no soy distintas personas según dónde estoy. Soy la misma persona que tengo una responsabilidad, que tengo un trabajo, que estoy ocupando una banca… un lugar político con mucha responsabilidad. Creo que también soy mamá, soy pareja. Lo vivo cotidianamente y me ocupo. Me ocupo de mi trabajo, pero también me ocupo de mi familia. Lo manejo bastante bien y también se hace porque la familia acompaña ¡obviamente! Porque si no, yo no podría hacerlo. Mi familia, Nacho que es mi compañero de vida y el papá de mis hijas, realmente es una pieza fundamental en mi vida, no solamente en lo afectivo, que es muy importante y es realmente un sostén, sino porque también me acompaña para que yo pueda dedicarme a esto. ¡Hago todo! Como puedo, a veces me sale mal y a veces me sale bien -risas-. Mis hijas son muy chiquitas: Juana tienen cuatro y Martina tiene un año y diez meses. Y la verdad es que me demandan muchísimo, pero a mí me gusta estar. Me gusta ocuparme de las cosas de la escuela, me gusta cuando estoy en casa y jugar con ellas… Lo disfruto muchísimo.

– ¿Qué te hace feliz?

– Me hace feliz mi familia, me hacen feliz las nenas, verlas crecer, Nacho… Pero también me hace feliz el trabajo que hago cuando veo que da resultados y que tanto esfuerzo realmente cambia realidades y modifica para bien la vida de tantas personas. Me pasa que cada vez que camino por Camino Viejo a Esperanza y veo la transformación que se está haciendo en todo el cordón Este la ciudad, un lugar que fue olvidado durante tanto tiempo, y hablo con la gente que te manifiesta tanta emoción, eso me hace feliz.

– ¿Qué soñás para la ciudad?

– Sueño lograr una ciudad y una Santa Fe integrada. Es un tema que venimos conversando hace bastante, por el que estamos trabajando ya con el intendente con Emilio Jatón. Venimos trabajando fuerte en esta idea de integrar la ciudad, de que no haya santafesinos de primera y santafesinos de segunda sino que realmente todos tengamos las mismas oportunidades y los mismos servicios, en las mismas condiciones y las mismas infraestructuras. Hay tanto por hacer, pero también hay una decisión política muy fuerte de arrancar por aquellos lugares más postergados. Por eso se están haciendo ahora obras súper emblemáticas como en Camino Viejo a Esperanza, Estanislao Zeballos, en barrio Pompeya, en Yapeyú, Liceo Norte, Scarafía, San Agustín… Lo que se haga en estos sectores va a tener un impacto en toda la ciudad, porque también se está trabajando en otras zonas: de hecho ahora están haciendo planes de iluminación y obras de iluminación en Guadalupe y en Siete Jefes. También se trabaja en políticas culturales para poder garantizar más oportunidades para nuestros artistas. Por eso se puso en valor el anfiteatro del Parque del Sur, el Mercado Progreso… De eso se trata: de ver la ciudad de modo integral y pensar en una Santa Fe donde todos tengamos oportunidades, que realmente quienes vivimos acá la volvamos a querer. Que esta ciudad nos contenga a todos, que nos identifique, ¡que nos guste! Una ciudad del desarrollo del turismo… Una ciudad que nos invite todo el tiempo a vivirla.

Rulos al poder

«Las últimas vacaciones fueron una oportunidad para animarme a un proceso de aceptación que desde hacía tiempo venía sintiendo como una necesidad: dejar la planchita y empezar a aceptar mi cabello natural, que es con rulos. Durante mucho tiempo las mujeres fuimos formateadas para el pelo lacio, entendiendo que implicaba prolijidad y buena presentación. Ese mandato nos obligó a situaciones insólitas, antinaturales, como en mi caso irme al cerro Champaquí y llevarme la planchita en la mochila…» (risas).

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