Los encantos de San Petesburgo


Seguimos nuestro recorrido por Rusia, esta vez conocemos su “capital turística”, una ciudad fascinante que cautiva para siempre al viajero.

 

Textos. Vacaciones Felices.

San Petesburgo es la segunda ciudad más importante de Rusia (5 millones de habitantes), y también es su “capital turística”. Es una ciudad imperial, fundada en el año 1703 por el emperador ruso Pedro el Grande como la nueva capital de Rusia en el delta del río Neva, llena de historia de los zares rusos, intrigas de la corte y revoluciones. Siguiendo los cambios políticos, la ciudad cambió de nombre varias veces y es conocida también Petrogrado y Leningrado. Ahora San Petesburgo es un lugar fascinante que cautiva el ojo del visitante con sus numerosas muestras de arquitectura, museos, palacios, parques, anchas, avenidas, puentes espectaculares y elegantes monumentos. San Petesburgo fue la capital del Imperio Ruso durante 206 años, construida y planificada sobre por los mejores arquitectos y artistas europeos, invitados por los zares, por eso su arquitectura tiene mucha influencia italiana, francesa y holandesa. A principios del siglo XX se desarrollaba también el estilo modernista.

 

El centro histórico de San Petesburgo ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El río Neva y los canales cruzan la ciudad permitiendo hacer paseos en barco y disfrutar de las visitas desde sus orillas. San Petesburgo fue el lugar de residencia e inspiración de muchos escritores y músicos. Aparte de sus atracciones turísticas más clásicas, visitas culturales (museos, palacios, catedrales, teatros), en los últimos años se ha desarrollado una amplia oferta de ocio, diversión, restaurantes y compras. San Petesburgo puede ser un lugar ideal para empezar a conocer a Rusia moderna, la gente y la cultura rusa en general. Si le gusta el arte, la historia y la cultura, San Petesburgo le va a impresionar.

 

Las rutas más interesantes para paseos pasan por la Avenida Nevsky, malecones del río Neva, malecones de los canales Moika, Canal Griboedov, Fontaka. Hay que ver las plazas de San Isaac, de los Decembristas, de Artes, del Teatro y la zona cercana (Catedral de San Nicolás, puentes románticos, Canal Kriukov, “barrio de Dostoievski”). No debe faltar la “Flecha” de la Isla Vasilievsky y la Fortaleza de Pedro y Pablo. Fuera de San Petesburgo se puede visitar las espectaculares residencias veraniegas de los zares como Petergoff, Pushkin y Pavlovsk (parques y palacios).

 

En verano se pueden hacer paseos en barco por ríos y canales. Disfrutar de las “noches blancas” (mayo-julio, cuando por la noche apenas oscurece). Ver la elevación de los puentes sobre el río Neva por la noche. En verano los puentes se levantan durante varias horas para dejar pasar a los barcos mercantes, y esto se ha convertido en un espectáculo muy famoso, único y característico de San Petesburgo, que atrae miles de personas. Los espectadores esperan a orillas del río Neva, y también se organizan las excursiones y paseos en barco nocturnos para verlo desde el agua.

 

Debido al asedio de 900 días sufrido durante la Segunda Guerra Mundial que destruyó buena parte de la ciudad, ha sido necesaria una profunda reconstrucción que se hizo siguiendo la estructura y estilos del orden clásico estalinista. En la actualidad, los planes urbanos impiden construir en el centro de San Petesburgo, edificios que no tengan una función pública por lo que están proliferando las llamadas “ciudades dormitorio”.

EL CASCO ANTIGUO

 

El recorrido comienza por la primera construcción que mandó a construir el zar Pedro I, la Fortaleza de Pedro y Pablo como defensa ante los ataques de la tropa sueca que dominaba en el Mar Báltico. Esta fortaleza está ubicada en el centro del casco antiguo sobre una isla pantanosa en el río Neva. Su diseño, que se adapta perfectamente a la forma de la isla, cuenta con seis murallas cuya altura máxima es de 12 metros y seis bastiones. Para penetrar en ella se debe cruzar el Puente de San Juan que da paso a la Puerta de San Juan y ésta a su vez a la Puerta de San Pedro. La entrada principal al recinto. Una vez en el interior a la izquierda, se encuentra el bastión del zar, el cuerpo de guardia; detrás de él se levanta la Puerta de Neva y el embarcadero del comandante desde el que cada mediodía un cañón hace un disparo y la residencia del comandante de la fortaleza; y a la derecha el bastión Mensikov, el taller de artillería y la casa de los ingenieros.

 

En la gran explanada situada en el centro de la Fortaleza se ubica la Catedral de los Santos Pedro y Pablo, diseñada por Trezzini cuyos bocetos se siguieron a la hora de reconstruirla tras el incendio que la destruyó en 1756. En el exterior destaca la torre de 122 metros rematada por una guja que sostiene una esfera con un ángel que sostiene una cruz obra de Rinaldi y el reloj holandés que cada seis horas toca el himno nacional. En el interior sorprende la presencia de un púlpito ya que las iglesias rusas no suelen contar con este elemento.

 

EL HERMITAGE

 

La colección de arte empezó a recopilarse por orden de Catalina II en el pequeño Hermitage en 1767. El volumen de la muestra se elevó de tal manera que fue necesaria la construcción de otro palacio para acogerla, el Antiguo Hermitage. Nicolas I continuó la obra de la zarina con una nueva construcción, el Nuevo Hermitage. También se utilizaba el Palacio de Invierno con tal fin. Este impresionante museo se abrió al público en 1852 y en la actualidad cuenta con 2.700.000 obras que se exponen en 420 salas.

CATEDRAL SAN SALVADOR

 

Es la catedral más pintoresca de San Petesburgo, también conocida con el nombre de la Catedral de la Resurrección. Es una de las joyas de la arquitectura rusa de finales del siglo XIX inicio del XX. Fue construida por el arquitecto ruso Parland en el añó 1907, en el lugar donde en marzo de 1881 fuera asesinado el zar Alejandro II. Este zar entró en la historia rusa porque en 1861 liberó a los campesinos de la esclavitud, razón por la que se le conoce como el “zar liberador”.

 

La catedral se destaca por sus 300 mosaicos únicos que se encuentran en sus paredes internas (con más de 1.200 matices de colores), más de 20 especies de mármoles traídos de diferentes lugares de Europa y cantidades importantes de piedras semipreciosas rusas.

 

 

Durante la época soviética estuvo cerrada (desde 1930 a agosto de 1997). Ha sido restaurada durante los últimos 27 años. Su estilo pertenece al de la arquitectura rusa del siglo XVII. Se sitúa en la orilla del canal Griboédov, a 100 metros de la Avenida Nevsky.

 

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