Los médicos santafesinos en el terremoto de San Juan


Un memorable álbum de fotografías nos revela la labor humanitaria de un grupo de profesionales santafesinos durante la tragedia que asoló a los sanjuaninos.

TEXTOS. Mariano Rinaldi. FOTOS. Archivo.

El 15 de enero de 1944 la ciudad de San Juan fue el epicentro de un terremoto. La población vivió una experiencia estremecedora que hoy en día sigue presente en la memoria de los sanjuaninos. A las 20:52 y con una duración de 25 segundos destruyó el 80% de la ciudad y perdieron la vida 9.000 personas. Médicos santafesinos partieron dos días después de la catástrofe con el fin supremo de dar auxilio, relevar al personal de salud y equipo sanitario.

Un lunes por la madrugada despegó el avión de aerolíneas Panagra desde el aeródromo de Paganini (Rosario) con los médicos y santafesinos bajo la dirección del doctor Teófilo Meana, experimentado profesional que había vivido unos años antes, con destacada actuación e integrando la delegación argentina, el terremoto de Chillán (Chile) donde se estima que perdieron la vida entre 24.000 y 30.000 personas.

La liga de médicos santafesinos antes de partir a San Juan

Al doctor Meana lo acompañaba el matrimonio del doctor Carlos Raúl Argüelles y la enfermera Leonor de Argüelles. Además del personal del sanatorio San Carlos de Casilda y las enfermeras de la Cruz Roja Raquel Gómez Iriondo y Teresa Cortizo.

Desde el archivo del diario El Litoral, pudimos desandar las páginas del álbum familiar que contiene fotos, recortes periodísticos y documentos pertenecientes a la familia Argüelles. Este documento histórico, que hoy en día guardan con cariño y profundo respeto sus descendientes en nuestra ciudad, nos muestra con detalle aquel suceso y la proeza de aquellos sanitaristas a mediados de los años cuarenta.

La familia Argüelles de vuelta en Santa Fe 

En ese álbum familiar se especifica con precisión la labor desempeñada por la liga de médicos que encabezaban los doctores Meana y Argüelles. Recortes periodísticos de diferentes medios de comunicación cuyanos como Los Andes y La Libertad, además de El Litoral y La Capital. Todos ellos remarcan el notable compromiso de los profesionales santafesinos «en el arte de curar» que se encontraban realizando su tarea en el Hospital Central de Mendoza. Este nosocomio, a pesar de restarle algunos detalles, fue inaugurado con la emergencia sanitaria y al calor de los miles de damnificados que llegaban de San Juan. Esto marcó a fuego la relación entre dos provincias hermanas, médicos y vecinos recorrieron los casi 170 kilómetros que separan las ciudades de Mendoza y San Juan para asistir a sus comprovincianos de forma desinteresada

Los doctores Argüelles y Meana junto a enfermeras

En la ciudad de Mendoza el pabellón santafesino cumplió con honores su honda tarea. El presidente (de facto) Gral. Ramirez tuvo palabras de elogio para la misión médica de nuestra provincia debido a las operaciones de urgencia que realizaron y a las más de 200 intervenciones de fracturas llevadas adelante por todo el cuerpo médico.

De regreso a Santa Fe, el doctor Carlos Argüelles fue entrevistado por El Litoral. En esos momentos, declaraba con profunda emoción ante la experiencia humanitaria que había transitado: «Cuando llegamos a San Juan y observamos desde lo alto el terrible escenario que nos esperaba, fue desafiante y con profunda tristeza. Inmediatamente nos pusimos a trabajar sin respiro, pero nos dimos cuenta que era imposible atender en ese lugar. Por lo que fue necesario y un factor clave el transporte de los heridos hacia Mendoza por todos los medios de comunicación posibles: trenes, aviones y automóviles». Las fronteras nacionales y provinciales parecen desaparecer cuando la emergencia es la que reina, en ese sentido, el doctor Argüelles destacó la ayuda de la delegación chilena y el instrumental sanitario aportado tanto desde Santa Fe como de Santiago de Chile.

Los médicos en el Hospital de Mendoza.

Finalizando la entrevista, el doctor Argüelles no olvida recordar a un héroe sanjuanino, del que todavía nadie se había hecho eco: «Al mayor ciudadano de San Juan ‘el mejor de los nuestros’. Este fue el encargado de su usina eléctrica, quien apenas observó las primeras señales del sismo fue corriendo a cortar la energía eléctrica de la ciudad y murió carbonizado prendido de las llaves que cortaban la energía. Sin este último gesto heroico, la ciudad hubiese sido arrasada por el fuego». Además de esto, cabe recordar que en el viaje de regreso, la familia Argüelles brindó hospitalidad a una colega sanjuanina, la doctora Tórrez Almendro, quien se radicó en nuestra ciudad por un tiempo luego de perder a toda su familia y salvar solo su herramienta de trabajo: un microscopio.

Cuando la delegación santafesina emprendió su vuelta, se realizó un pequeño acto en donde el pueblo sanjuanino expresó su profundo y eterno agradecimiento. Las palabras de aquel improvisado discurso, en medio de camillas y pasillos del hospital, tuvieron una carga emotiva sin igual: «Por un momento se alzara mi voz rompiendo el doloroso silencio de este hospital (…) reciban ustedes doctores Meana y Argüelles y enfermeras que acompañaron par a par, día a día en inalcanzable sacrificio, la gratitud de cada latido de los corazones sanjuaninos, porque sabe que cada latido se debe a su labor».

Mensajes de radiotelefonía del matrimonio Argüelles.

Compartimos con ustedes algunas páginas de este valioso documento en forma de álbum familiar que recuerda el paso de la liga de médicos santafesinos y su destacada actuación en el terremoto de San Juan.

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