Los rosales


Por Soledad Adjad.

Las rosas son un clásico que todos conocemos y la mayoría hemos cultivado en nuestros jardines.

Son plantas muy nobles y de flores colores y perfumes muy variados.

Te ofrecemos algunos consejos para que te animes a tener tu propio rosal en casa. Por ejemplo:

– Plantarlo lejos de arboles o arbustos para evitar su sombra y para que no compitan por el agua y los nutrientes, en lugares aireados para evitar también la aparición de hongos.

– En cuanto a la plantación, lo ideal es un suelo elevado con buen drenaje para evitar encharcamientos.

– Debemos plantarlo a, al menos, unos 40 centímetros de profundidad.

– El sustrato debe tener bastante materia orgánica y perlita, ser bien suelto y de PH levemente ácido.

– Luego aporcar con tierra el pie unos 3 centímetros. Regar bien y colocar cobertura para mantener la humedad.

– La mejor ubicación sería aquella en la que el rosal reciba al menos 6 horas de luz,  preferentemente de la mañana.

– Para multiplicar rosales haciendo esquejes debemos cortar una rama sana con algunas yemas, plantar un tercio y dejar el resto libre. ¡Regar y esperar!

– El corte que realicemos, ya sea para multiplicar por esquejes o porque es época de poda, debe ser en bisel, opuesto a la yema y un centímetro por encima de ella.

– La poda de renovación debe hacerse en invierno cuando la plata se encuentra en reposo.

– Por prevención podemos pulverizar la planta con una mezcla de funguicida e insecticida.

– Los rosales son plantas que no desarrollan demasiadas raíces por lo que es importante, en caso de notar un crecimiento rápido y dependiendo del ejemplar, tutorar.

– Siempre viene bien agregar compost y pinocha para mejorar el suelo, la planta lo agradecerá.

– Como con toda planta es importante ir retirando las flores marchitas para dar lugar a que las nuevas se desarrollen con mas fuerza.

¡El resto es práctica! Las rosas son un mundo apasionante de la jardinería, no dejes de conocerlo.

Previo Develan el gran misterio sobre el origen de los pterosaurios
Siguiente Dormir en camas separadas: ¿Ayuda o daña la relación en la pareja?