Los tóxicos invisibles: cómo no caer en la trampa de los encantadores que desgastan nuestro amor propio


El amor hace bien, si no es otra cosa.

Por Daniela de Lucia, Coach Ejecutiva.

Mucho se habla de los “tóxicos” y, en los tiempos que corren, tendemos a ponerle la etiqueta de tóxico a cualquiera que haga algo “malo” en una relación. Si no nos contesta rápido el whatsapp, es tóxico; si nos contesta al toque, es tóxico también. Pareciera que todo lo que no va de acuerdo con nuestras expectativas lo etiquetamos de tóxico para justificar nuestro malestar. 

Está genial tener muy en claro que queremos y que no queremos en una relación, pero el problema es que si etiquetamos de tóxico todo aquello que no nos gusta de los demás, corremos el gran riesgo de toparnos con un “tóxico posta” y ni siquiera darnos cuenta. 

El tóxico de verdad, muy probablemente, al principio sea lo más cercano que hayas conocido a la perfección. Sabe lo que quieres, lo que necesitas. Te lo da en exceso al conocerte para captar tu atención y, luego, robarte el corazón. El tóxico busca tomar todo de ti aunque tú no se lo des. 

Los tóxicos de verdad son vampiros emocionales que se alimentan de tu brillo y alegría, lo toman hasta dejarte sin nada.

Suena un poco dramático pero la relación con estas personas que parecen encantadoras e inofensivas al principio puede dejarte en la ruina emocional, con tu autoestima por el piso, viviendo en dudas constantemente. Peor aún, terminarás creyendo que tú eres culpable de todo sin entender por qué. 

Vivir en “la duda” sin entender qué está pasando o si estamos bien o mal es uno de los síntomas más claros de estar viviendo una relación tóxica. La persona tóxica maneja el arte de la manipulación a la perfección. Dice una cosa, pero hace otra. Eso confunde hasta hacernos dudar de nuestra sanidad mental porque claro, te hará creer que tú entendiste mal, o eres demandante por exceso, o la clásica…que estás “mal de la cabeza”. 

Nunca, pero nunca, permitas que nadie te diga “loca” o “loco”. Tú tienes derecho a pensar, sentir y decir lo que quieras. La persona tóxica crea sus propias reglas. Todo lo que las desafía es “locura” o no está bien. Las reglas que crea solo lo favorecen a él/ella; tú no tienes ni voz ni voto en las decisiones. Si prestas atención tal vez te deja tomar decisiones que te hace sentir que son importantes, pero en definitiva es porque él también quería eso. El engaño es que tu te crees que estás tomando decisiones libremente, pero estás siendo una marioneta de lo que él/ella permite que decidas. 

La manipulación es tan invisible que muchas veces es detectada primero por los síntomas de la persona que está en relación con un tóxico: depresión, falta de confianza, inseguridad, ataques de pánico, dejar en pausa su vida, etc. 

Imagina que todos los días te tomas un daikiri de frutilla, en una hermosa copa con azúcar en el borde, riquísimo, helado, dulce, con una gotita de cianuro. Esa es mi metáfora preferida para describir la relación con un tóxico. En la primera semana de daikiris estás genial, pero con el tiempo empiezas a sentir decaimiento, falta de energía, y no entiendes por qué. Lo último que sospecharías es que en tu delicioso trago te estás tomando una gota de veneno. El tóxico es tan invisible como la gota de veneno en tu daikiri.

Por eso es que al iniciar esta nota aclaré que hay gente que no sabe construir una relación y, como consecuencia, nos harán sufrir y son fáciles de identificar, pero hay tóxicos que nos encantarán al principio y luego nos harán sentir que no somos suficientes. Es vital poder identificar la diferencia. 

Recuerda: El amor te hace bien, si no, es otra cosa

Algunas características que tienen los “tóxicos” que pueden limar tu autoestima poco a poco y a veces pasan inadvertidas: 

  • Encanto: al principio te dice todo lo que necesitas escuchar para conquistarte. Identifica rápidamente qué es lo que quieres, y por sobre todo, qué necesitas y te lo da. Te miente y tú quieres creerle: es el “perfect match”. Te hace sentir única, vista y valorada. 
  • Poca claridad en la comunicación: te dice cosas poco claras o que te generan dudas. Cuándo quieres repreguntar te cambia de tema, te dice que no entiende por qué le preguntas eso o te hace sentir que tú eres la que tiene el problema de comunicación. “Tú entendiste mal”. Empiezas a dudar de ti misma y, en el peor de los casos, dejas de preguntar y aceptas sus “verdades a medias”. 
  • Parecen muy flexibles y “copados”, pero son muy rígidos en sus opiniones: por tener una gran habilidad social pueden adaptar sus ideas como los colores del camaleón en las reuniones sociales, pero en la intimidad tienen ideas muy rígidas y las imponen con firmeza. Imponen sus gustos, su forma de ver la vida, y están convencidos de lo que está bien y lo que está mal, y eso se traslada a la relación. Si te sales de las reglas es un problema. Es por eso que salir con un tóxico coarta tu libertad. Todo lo que no esté de acuerdo con sus reglas genera conflicto o “está mal”. Si te adaptas a sus reglas estás perdiendo poco a poco tu libertad hasta poner en riesgo tu propia identidad. El tóxico quiere que te acerques a él y que te alejes de ti. 
  • Te compara con otras personas: esta es un arma secreta de los tóxicos que a veces pasa inadvertida. Habla de los logros de otras personas que se dedican a lo mismo que tú, habla de sus maravillosas experiencias con su ex, o directamente te compara con otra persona. No te ataca directamente, no te dice que no eres suficiente, simplemente busca que tú llegues a esa conclusión. Si te enojas por lo que te dice “estás loca”, y sino dices nada te lo terminas creyendo. Así vas desgastando tu autoestima día a día, cada día una gotita invisible de veneno. 
  • Se hace el “pobrecito”: de vez en cuando puede salir él hacerse la víctima para captar tu atención y que te apiades de él. “Te necesito”. “Eres la única que me entiende”. “Jamás le conté esto a nadie”. Te hace sentir importante y única en su vida. No caigas en la trampa. 
  • Menosprecia tus logros: lo que haces nunca es suficiente, valora sus logros y los de los demás, pero pareciera que los tuyos pasan inadvertidos. Siempre hay algo para mejorar o para ignorar. 
  • No te habla: otra de las armas secretas de los manipuladores es ignorarte. El silencio es algo que usan los tóxicos para manipularte o castigarte. Si hiciste algo que para él no estuvo bien, silencio. Si quiere hacerte sentir poca cosa porque estás brillando más de la cuenta, silencio. En algunos casos pueden desaparecer por horas o días, incluso estando en la misma casa, pueden pasar días sin hablar. 
  • Te halaga en público: cuando vas a una reunión social con sus amigos te das cuenta de que es como el Dr. Jekill y Mr. Hyde: todo lo que no le gusta puertas adentro de la pareja desaparece, y vuelve a tomar protagonismo el “encantador” que ve solo todo lo maravilloso de tí y se lo cuenta al mundo. A los ojos de los demás, esta persona, te adora. 
  • Busca alejarte de tus vínculos: presta mucha atención a los comentarios inocentes que pueda hacerte “por tu bien” acerca de tu familia o amigos. El manipulador necesita que estés cada vez más sola para que estés más indefensa. Nunca dejes que una relación (sea buena, mala o tóxica) te aleje de los vínculos que has construido a lo largo de los años. Todas las personas que te quieren y que quieres son tu red. 
  • Te pone nombres “graciosos”: toma tus defectos y los convierte en un apodo simpático que parece inofensivo, pero que te recuerda eso que no te gusta de ti. 

El bullying en la pareja puede ser más peligroso de lo que parece. Nunca dejes que nadie te ponga una etiqueta acerca de quién eres o cómo te ves. Como dice Coco Chanel: “He elegido quien quiero ser y es lo que soy”. Tu eliges quien quieres ser y qué etiquetas te pones (o te sacas).

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