Mamá después de los 40


A esta altura del siglo ya no importa a qué edad se es mamá. Con la ciencia a favor, muchas mujeres se atreven a desafiar su reloj biológico. Aquí, algunas famosas, y no tanto, que se animaron transitando su cuarta década. También, consejos de los expertos.

Textos: Georgina Lacube.

Hay mujeres que deciden ser madres jóvenes y otras que prefieren postergar este gran paso por factores tan diversos como los estudios, el crecimiento profesional, los problemas económicos o, claro, la ausencia de una pareja que las impulse a tirarse a la pileta.

De hecho, en la actualidad, retrasar la maternidad es una tendencia social en alza que demuestra que ya casi no hay impedimentos para ser mamá. En las últimas décadas se han producido incontables avances médicos gracias a los cuales el embarazo en etapas avanzadas es viable y más seguro. Esto ha pasado con varias celebridades que han optado por dar a luz después de los 40 años, indicando que se le puede ganar al reloj biológico sin sufrir problemas y luciendo siempre fabulosas.

Es el caso de Eva Mendes, la actriz y modelo estadounidense de ascendencia cubana que a sus 42 años fue mamá de Amada, su segunda hija fruto de su relación con el actor canadiense Ryan Gosling, el pasado 29 de abril. Entretanto, esta dueña de un estilo sensual que busca realzar sus curvas con vestidos ceñidos y de sumar un toque romántico mediante el uso de mucho volado y estampa floral, tuvo a su primera hija, Esmeralda, a los 40 años en septiembre de 2014.

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Otro caso es el de Halle Berry, quien dio a luz a Nahla Aubry a sus 41 años, siendo éste su segundo embarazo. Tras la llegada de su retoño, Maceo, expresó: “No me creía capaz de ser madre, y ahora tengo dos hijos maravillosos. Creo que Dios ya me ha entregado lo que quería darme, y ahora me toca disfrutar al máximo de la experiencia y de todas las consecuencias que te deja este proceso de la maternidad”.

Por su parte, la recientemente separada actriz Naomi Watts fue mamá por segunda vez a los tres meses de haber cumplido los 40. Samuel nació en diciembre de 2008. “Trato de mantener un equilibrio entre la maternidad y mi carrera. Es genial tener ambas cosas, pero hay muchos momentos en los que resulta difícil. A veces me privo de dormir, pero me siento bendecida por ser madre. Para mí, ha sido una forma de cumplir un sueño de la infancia que tenía enterrado”, develó en una nota la protagonista del film King Kong, y una de las mejores vestidas de la red carpet.

watts

En julio de 2012 se supo que la estrella de Kill Bill y preferida del director Tarantino, Uma Thurman, se convertía en mamá por tercera vez promediando los 41 años. Así, vino al mundo la pequeña Rosalind Arusha Arkadina Altaluna Florence, más conocida como Luna y cuyo padre es el millonario Arpad Busson.

Quien encabeza la lista de las mujeres más sexy, o sea, la actriz italiana Mónica Bellucci, fue mamá por primera vez a sus 40 años. “Me habían aconsejado tener enseguida el segundo hijo, pero no estaba lista. Y cuando ocurrió había cumplido ¡los 45! Por suerte tuve un embarazo sin complicaciones”, confesó la esposa del actor francés Vincent Cassel en una entrevista de la edición italiana de la revista Vanity Fair. En ese marco, también se mostró súper desprejuiciada sobre la diferencia de edad que la separa de sus hijos. “Cuando mi hija cumpla los 20, yo tendré 60. ¿Y qué? Hoy las mujeres mayores de 59 están estupendas. El mundo ha cambiado y, tomando todas las precauciones, hoy es posible tener un hijo a cualquier edad”.

Otra diosa, Carla Bruni tenía 43 años cuando fue mamá de su segunda hija Giulia que nació en octubre de 2011, y cuyo padre es el ex presidente de Francia, Nicolás Sarkozy. Por aquel entonces, tal era la devoción que ambos tenían por su beba que se dejaban ver por las calles de París a los arrumacos, un hecho poco frecuente para este tipo de figuras públicas.

French First Lady Carla Bruni during the second day of the G8 Summit in Deauville, western France on May 27, 2011.

Liv se llama la hija de la actriz Julianne Moore, quien nació cuando su madre tenía 41 años. La infanta parecía una réplica en miniatura de su bellísima progenitora cuando era pequeña. Acerca de la maternidad Moore ha dicho: ‘Me he sentido muy afortunada desde el momento en que mis hijos nacieron. Llegué a conectarme con mi centro interior y a ser más paciente. Durante sus primeros años requieren de mucha atención, comienzan a dar sus primeros pasos y son muy curiosos. Hay personas que dicen ‘es tan agotador’, y yo digo: no, no lo es. Así descubrí mi felicidad”, confesó.
LA MIRADA DE LOS EXPERTOS

Los médicos hablan de embarazos tardíos y mamás añosas cuando éstas tienen más de 35 años. “A partir de esta edad se dice que la mujeres comienzan a transitar la deplexión ovocitaria, es decir que empieza a caer la cantidad de ovocitos que producen. En los últimos años, vemos que cada vez más mujeres deciden relegar la maternidad para priorizar lo laboral. Hay que saber que hasta los 43 se intenta lograr el embarazo con óvulos propios, en cambio, superada esa edad, es más difícil quedar embarazada naturalmente y se necesita un empujón con algún tratamiento de fertilidad. De este modo se entiende por qué muchas hayan tenido hijos a los 45, 46 y 48 años”, explica Geraldine Voto, obstetra y docente, colaboradora de obstetricia en la Facultad de Medicina de la Fundación Barceló.

Acerca de estos casos, Voto asegura que los bebés nacidos de mujeres maduras son, en la gran mayoría, especialmente deseados, y estas madres suelen planificar más el momento de formar una familia. “Quienes transitan un segundo o tercer embarazo entre los 35 y 40 años están más preparadas y poseen otra visión porque ya conocen lo que es la maternidad. De todos modos, el aspecto subjetivo cuenta ya que todo va a depender de la personalidad y del momento de la mujer. Hay veces que la visión económica tranquiliza a muchas”.

Finalmente, si la idea es tener un bebé a partir de los 40 hay varias cuestiones a tener en cuenta para llevar a buen término un embarazo sano. “Por ejemplo, lo que los médicos llamamos una consulta “preconcepcional”, una batería de chequeos médico completos, fundamentales para detectar problemas preexistentes e iniciar el embarazo en el mejor estado posible de salud. Algo muy importante, además, es controlar el ácido fólico durante el período de búsqueda del embarazo y hasta cumplir el primer trimestre. Esto ayuda a disminuir ciertos defectos congénitos a nivel del sistema nervioso fetal”, instruye Javier Hojman, especialista en tocoginecología y médico del Hospital de Clínicas “José de San Martín”.

Y si la persona cuida su físico, su alimentación y su salud y, además, estás llena de energía y vitalidad, mejor aún. Sólo resta ponerse manos a la obra.

Hojman también se refiere a los avances en los tratamientos de fertilidad de los últimos 20 años. “Han permitido que millones de mujeres en el mundo cumplan con este sueño. Pero también son vertiginosos y nos conducen a dilemas éticos y morales nunca imaginados. La fertilidad asistida es una gran herramienta terapéutica que debe llevarse adelante con gran responsabilidad y conocimiento”.

Un ejemplo es el de Anabella Tomatti de 42 años: “Empecé a tratarme estimulándome con hormonas, pero como no daban resultado, probamos con la inseminación artificial. Después de varias sesiones, y sin efectos a la vista, decidimos descansar. Todo tratamiento tiene una fuerte carga emocional. Con la menstruación llegan también la desilusión, la tristeza y la bronca. Yo les aconsejaría a las mujeres que prueben lo que sea necesario para lograr su deseo. Si no ocurre, debemos sentir que hicimos todo lo posible. Mi historia termina, o mejor dicho empieza, cuando decidí abandonar todas estas prácticas. ¿Y saben lo que pasó? ¡Quedé embarazada de manera natural!”.

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